4 de abril de 2026
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Misterio

Se reabre la causa por la muerte de Lourdes Di Natale

A nueve años del fallecimiento de la secretaria de Emir Yoma, la Justicia volverá a investigar su caída al vacío. Por qué Cúneo Libarona se opone a que declare la hija de ambos. La abogada que promete ir hasta el final.

Por Sección Judiciales

Lourdes Di Natale conocía de antemano su destino. Así lo aseguró su padre, Giuseppe, al declarar ante la Justicia. Sabía que la iban a matar. Lo supo por su aislamiento forzado, por las llamadas amenazantes, por las cámaras que la vigilaban. Porque recibió un libro que contenía un poema premonitorio. Poco tiempo antes de morir, se despidió para siempre de sus padres en Mendoza y volvió a Buenos Aires, donde no le quedó otro recurso que mirar hacia todos lados cada vez que salía a la calle –siempre según el relato del hombre–.

Había estado muy cerca del poder: se codeó con el ex presidente Carlos Menem y desde esa plataforma pasó a ser secretaria privada de Emir Yoma, todopoderoso cuñado presidencial al que acusó de haberse quedado con 400 mil dólares. Desde su escritorio en una oficina céntrica del empresario, vio desfilar todo tipo de personajes influyentes. Un día fue despedida y, defraudada por la falta de compensación económica, se dispuso a hablar de lo que sabía con nombres y cifras: la vinculación de su jefe con el contrabando de armas a Croacia y Ecuador. Esa fue su sentencia de muerte, ocurrida el primer día de marzo de 2003.

La causa, caratulada como muerte dudosa, acumuló unos pocos cuerpos hasta que un juez dispuso su archivo. No hubo detenidos, y quedó en duda si su caída al vacío fue producto de un accidente o un crimen. Pero hace diez días la Sala cuarta de la Cámara del Crimen dispuso la reapertura de la causa, alterando la tranquilidad de posibles testigos.

Nilda Formoso es la abogada de la querella. Se hizo cargo de intentar dar con la verdad hace siete años. “Leí mucho sobre Lourdes y me estudié todos los testimonios. Me hice cargo por indignación. Un día leí un artículo donde Giuseppe Di Natale, su anciano padre, hablaba desde una posición desfavorable. Me dije que eso no podía pasarle a un hombre que pudiera pagar una defensa, alguien lidiando contra poderosos”.

–¿Por qué se reabrió la causa?

–Hay pruebas que nunca se hicieron, pedidas por la querella y que a mi juicio eran sumamente importantes para conducirnos a quienes la mataron: no se llamó a declarar a tres personas que tuvieron ligazón con ella y a quienes nombró frente a escribano público. Uno era Menem, de quien fue secretaria privada durante todo el año 1988 hasta formar parte de la privada en la Casa Rosada. Otro es Yoma, con quien trabajó por ocho años luego de pelearse con un secretario del ex presidente. Por último, el abogado defensor de Yoma, Mariano Cúneo Libarona, que fue su pareja y con quien tuvo a su hija.

Agustina Sol, la hija de ambos, ya alcanzó la mayoría de edad, un dato importante según Formoso: podría ser muy útil para la causa en condición de testigo. “La Cámara concede la reapertura pidiendo que se llame a declarar a la chica y el mismo padre se opone. Dice que está seriamente shockeada con la muerte de la madre, que no hay que llamarla para no perjudicarla, y otras incongruencias. Para mí, la chica o es capaz o es incapaz. El juez sólo presentó un dictamen de una hoja firmada por una psicóloga que la está tratando hace más de nueve años. En el documento se describe un cuadro vago, que se resuelve mandando a la joven a que la vea un forense”.

–Por más oposición que haya, si la llaman tendrá que atestiguar.

–No acepto que la chica carezca de dirección y teléfono donde pueda contactarla porque es una testigo y vuelvo a lo mismo: no se puede diagnosticar por un papel. ¿Qué hicieron con ella nueve años de terapia si no puede superar aquella muerte? Según informes de la escuela, era una excelente alumna, muy carismática y buena compañera, muy madura.

El cuerpo de Di Natale apareció en un patio interno del edificio de la calle Mansilla 2431. Se había desplomado desde el piso diez. La primera hipótesis fue un accidente, abonada por la gran cantidad de alcohol en sangre: la teoría es que Lourdes salió con un cuchillo de cocina con intenciones de “colgarse” del cable de los vecinos. Según dos pericias, una judicial y otra de la Policía Federal, era imposible que alguien alcanzara un cable tan lejano. Además, no se encontraron huellas en el instrumento de cocina ni botellas en el interior del departamento. Recién tres años después, se realizó un simulacro en el que arrojaron tres maniquíes. Los dos primeros se dejaron caer. El tercero fue tomado de brazos y piernas y quedó en la misma posición en la que se encontró a la víctima.

“El juez Ricardo Farías tomó la causa. Después lo nombraron subrogante en otro juzgado hasta finales del año pasado y ahora volvió a tocarle. Yo considero que había suficientes y hasta sobradas pruebas, pero él había cerrado el caso como accidente”.

–¿A qué cree que obedece su posición?

–Tiene una posición tomada, y es porque la causa abierta molesta, incrimina a alguien que no quiere ser incriminado. En una parte del fallo, dice que una mujer que escribe graffitis en las paredes parece loca.

–¿Tiene esperanzas de que se aclare el caso?

–Esperamos que la chica pueda decir si la madre era, como dijo el fiscal, alcohólica, o loca, habiendo pasado por cinco pericias y resultado normal. En cuanto al juez tengo dudas, pero hay otros caminos y esto no termina acá. Yo llego hasta las últimas consecuencias, no conozco lo que es abandonar y si empiezo algo es porque veo visos de profunda realidad.

Poco tiempo antes de morir, Lourdes recibió un paquete envuelto con papel de regalo, dentro de una bolsa negra. Abrió el envoltorio y se encontró con un libro escrito por Nené D’Inzeo y titulado Aceptación de la locura. Un poema llamó su atención y lo marcó. Decía: “Arrastró su humanidad, ya muerta hacia la ventana… Baldosas grises, estampan su rubí, carne, sangre, huesos…”.

Tenía fecha fijada para declarar por la voladura de la Fábrica Militar de Río Tercero, ocurrida en 1995. Y el 4 de marzo de 2003, después de varios meses, tendría la posibilidad de encontrarse con su hija. Tres días antes, fue encontrada muerta por el portero del edificio.

Fuente: Infonews

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