Una joya de comunicación política realizada por Corea del Norte expone la propaganda habitual que inunda la atmósfera electrónica de una cultura como la de Estados Unidos. En inglés se dice it takes one to know one, algo que se traduce vagamante sólo uno de se condición puede reconocer a otro. Esto aplica perfectamente a este caso: un estado como el norcoreano que atiborra de propaganda a sus ciudadanos es capaz de identificar con gran claridad los mecanismos con los que opera la democracia propaganda en Estados Unidos. Difícilmente los estadounidenses reconocerían, dentro del acuario de la mediósfera, que los fashion shows de Victorias Secret o los partidos de la NFL son parte de un aparato propagandístico, pero estas imágenes y los comportamientos que provocan vistos desde una óptica foránea se revelan inequívocamente como los signos de una sofisticada manipulación que hace del público programado una masa primitiva.
27 de junio de 2026
