miércoles 22 jun 2022
crisis

Hartos de "aumentazos" y de bancar el desorden de todos los gobiernos

Por Myriam Ruiz.

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19 de junio de 2022 - 08:40

La inflación no para y el descreimiento de la sociedad argentina en el rumbo económico aumenta a la misma velocidad que los precios.

Esta semana finalmente aumentó el gasoil. En Mendoza el Premium llegó a los 180 pesos el litro pero en provincias donde la escasez es mayor ya se está vendiendo a 300 pesos. O sea, 1,5 dólares reales -no oficiales- tal como marca el promedio mundial (aunque en muchos países y todo Europa está llegando a los 2 dólares).

La pregunta ahora es cómo impactará esta rotunda suba en el precio del gasoil en alimentos, mercaderías e insumos.

En el mundo el gasoil está faltando debido a dos grandes realidades, una es la guerra entre Rusia y Ucrania que provoca desabastecimiento y la otra es la pandemia, ya que durante esos años en los que la economía mundial se detuvo también bajó la producción de combustibles.

Ahora bien, hablando sólo de gasoil el grave problema que afrontamos es que mueve todo el transporte de cargas y por lo tanto no hay manera que no afecte en la economía o al bolsillo del consumidor. Este es el combustible que utiliza la enorme flota de camiones que transportan nuestros alimentos, medicamentos, garrafas y hasta la nafta que cargamos en estaciones de servicio. También es el que hace funcionar las maquinarias en los campos y muchas industrias.

En Argentina, que ese aumento se traslade a los precios minoristas es cuestión de días.

Ahora bien, lo que ha sucedido con el gasoil es sólo un sinceramiento de una parte de los precios que venían siendo retenidos por el Gobierno. A esto se le suma el aumento de tarifas por la quita de subsidios y el ajuste de precios regulados que, sumados a la presión inflacionaria, transforman todo en una bomba de tiempo.

El escenario es patético. Al mal momento internacional nuestro país debe sumarle décadas de decadencia y de modelos que no han funcionado.

En Argentina, la inflación se mueve por la fuerte emisión de dinero para cubrir el fuerte gasto del Estado en planes sociales y subsidios. Las subas en salarios y en jubilaciones se licúan en semanas por la escalada de precios.

El sinceramiento en el precio del gasoil, que venía frenado, se extenderá a otros combustibles y ya llegó al resto de las tarifas. El Gobierno nacional borró los subsidios a la luz y al gas para la clase media, por lo que desde este mes las facturas que lleguen duplicarán (y en algunos casos triplicarán) su valor.

Los argentinos estamos hartos de bancar el embate de gobiernos tras gobiernos que gastan el dinero que no tienen. Financiando su gasto político en créditos internacionales que pagamos los argentinos trabajadores y en emisión monetaria que bancamos todos cuando los precios suben día tras día. ¿Hasta cuándo?

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