miércoles 22 jun 2022
Columna del domingo

Poder y autoridad, ¿son sinónimos?

Por Eduardo Press.

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12 de junio de 2022 - 07:55

Hace poco volvimos a encontrar una vieja historia y creemos que la van a disfrutar tanto como nosotros:

Un noble de la antigua China preguntó a su médico, que pertenecía a una familia de sanadores, cuál de ellos era el mejor en el arte de curar.

El médico, cuya reputación era tal que su nombre llegó a convertirse en sinónimo de "ciencia medica" en China, respondió: "Mi hermano mayor puede ver el espíritu de la enfermedad y eliminarlo antes de que cobre forma, de manera que su reputación alcanza solo dentro de la puerta de la casa".

"El segundo de mis hermanos cura la enfermedad cuando ya es extremadamente grave, así que su nombre es conocido por todo el vecindario".

"En cuanto a mí, perforo venas, receto pociones, y hago masajes de piel, de manera que mi nombre llega a oídos de los nobles".

Este es un relato que capta con belleza la esencia de la relación entre el arte de la curación y el arte de "ejercer influencia" (de eso tratan el poder y la autoridad); posiblemente ejercer la autoridad y curar sean mundos aparte, pero tienen algún paralelo: reconocer que cuanto más "aparatoso" es en el cometido de su función más "afamado es", aunque para eso sus acciones no sean eficientes.

Nuestra hipótesis en función de nuestra experiencia es que entre la eficiencia y "el hacerse notar" hay una relación inversa. Cuando "la autoridad" se hace notar en su ejercicio algo en la empresa no está funcionando bien.

El poder y la autoridad

Poder es la capacidad para hacer. Somos seres sociales por lo tanto nuestro hacer siempre involucra a otras personas.

Autoridad es el poder que ejerce una persona sobre otra.

Puede ser por una subordinación socialmente aceptada como el del padre sobre los hijos, el del tutor sobre el pupilo, el del superior sobre los subalternos.

O puede ser por sometimiento, donde uno manda y el otro obedece, sin opción, se obedece y punto. En general esto sucede bajo algún sistema de coacción o amenaza. Claramente no son las condiciones ideales para un buen clima de trabajo.

Es así como los conceptos de poder y autoridad están entremezclados y ligados.

El hecho de pertenecer a una empresa, cualquiera sea la posición que uno ocupe, significa que renunciamos a algún control sobre nuestro trabajo.

Las trampas del poder

Gregory Bateson, antropólogo americano fallecido hace unos cuantos años, decía que el poder era una situación relacional. Alguien tiene poder si hay otro que lo otorga. Nadie ejerce poder "en solitario".

Etimológicamente el poder proviene de una voz indoeuropea, poti, que quiere decir "jefe de un grupo". Poti alude a los jefes de familia o de clan que deambulaban en los tiempos de las cavernas. Entonces lo primero que hubo fue el mando absoluto del "jefe". De él nació incluso el genérico sentido de "poder", en cuanto capacidad para hacer algo en cualquier otro terreno. Pareciera ser que lo primero que hubo fue ordenar y obedecer. Primero el jefe de familia, luego el rey, un todopoderoso, a él y solo a él le pertenecía el secreto de sus decisiones. Nadie podía preguntar por qué. El jefe guardaba para sí las razones de lo que ordenaba.

Para el "todopoderoso" la trampa es creer que puede controlar la situación sin ayuda de nadie, que no necesita tener en cuenta a los otros para ejercer su poder; el que se cree más fuerte tiende a imponer su voluntad y a cometer abusos.

Para el "sin poder", la trampa es creer que debe estar agradecido por cualquier limosna que le tiren, no reconocer lo que vale por sí mismo, lo que puede aportar, el que se cree más débil tiende a ofenderse, resistirse, o exponerse a ser abusado..

¿Qué sucede en las empresas?

La "víctima" del sometimiento puede obedecer, pero lo hará a disgusto y no va reconocer la legitimidad de la autoridad, reaccionará con hostilidad, bajará su autoestima, disminuirá su rendimiento, estará más expuesto a errores y accidentes, etc.

El que manda de ésta forma, también es una "víctima" de la misma situación, porque ve en los demás riesgos y peligros, insuficiencias y defectos, tampoco es confiable para sus subordinados, pierde el contacto con ellos, por lo tanto pierde la posibilidad de estar al tanto de lo que sucede.

"Hacerse notar", amenazar, creerse el dueño de la verdad, el único poseedor del conocimiento y el conocedor de todas las respuestas genera ineficiencia.

La eficiencia en el arte de conducir, de liderar, de ejercer autoridad está basada en el conocimiento, la experiencia, la capacidad para hacer participar a los otros, en la confianza propia y de los otros, en la motivación para hacerlo, en la capacitación,

Amigo lector: ¿En qué basa el "poder" en su empresa? ¿Cómo se distribuye la capacidad de hacer?

*En colaboración con la Lic. Sofía Florin, especialistas en Psicología Organizacional, Emprendedores y Empresas Familiares.

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