miércoles 6 jul 2022

Miedos irracionales muy frecuentes

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Por Sección Fotografía 11 de junio de 2022 - 08:00

El miedo es una emoción muy primitiva que puede llegar a paralizarnos. Se trata de una respuesta natural e inevitable del cuerpo ante situaciones que nos resultan amenazantes. Pero también en alguna ocasión puede ser producto de nuestra propia imaginación, sin que haya nada arriesgado de por medio. Estos son algunos de los más comunes.

A la oscuridad.

Ha sido un temor recurrente durante siglos y siglos. Y es que en el pasado alejarse del fuego protector podía suponer caer en manos de los depredadores. Actualmente, el temor está relacionado con atracadores y secuestradores, pero basándose en las estadísticas de criminalidad, lo cierto es que es un temor bastnate infundado.

A las arañas.

Es un miedo muy frecuente, pero no tiene mucho sentido. Y es que de todas las especies de araña (más de 40.000), apenas 30 son peligrosas. Además, te echan un cable en casa matando a moscas y mosquitos.

A los fantasmas.

Las leyendas sobre espíritus llevan acompañando a la humanidad toda la historia, pero al final es un simple miedo a lo desconocido. Y es más fácil echarle la culpa a un fantasma que pensar en la explicación racional de un suceso que no entendemos, como que se cierrre una puerta de improviso.

A volar.

La explicación es lógica, te encuentras muy lejos de la tierra firme y si algo sale mal, las posibilidades de sobrevivir son escasas. Los datos, una vez más, desmontan este miedo, ya que se producen poquísimos accidentes y es uno de los transportes más seguros.

A los payasos.

Es paradójico que unos personajes que tienen como misión hacer reír, sean capaces de producir miedo. Pero así es, se trata de uno de los más comunes y lógicamente, no tiene ningún sentido porque este colectivo no es ni más peligroso ni más terrorífico que cualquier otro.

Al polvo y a la suciedad.

Es muy incapacitante y además se puede manifestar en cualquier momento, porque el polvo y la suciedad puede aparecer en cualquier lugar.

A los espejos.

Aquellos que sufren esta fobia experimentan un miedo irracional a los espejos. Temen mirarse en ellos, reflejarse e incluso pasar por delante de ellos.

A los tiburones.

Muchas veces los bañistas temen meterse en el agua ante la amenaza de los tiburones, pero lo cierto es que las interacciones de estos animales con los humanos son limitadas. De hecho, las probabilidades de ser atacado por un tiburón es de una entre 11,5 millones, según el Museo de Historia Natural de Florida.

Al agua.

Se conoce como hidrofobia y lo más corriente es que las personas que lo sufren teman meterse al agua del mar o la piscina por miedo a ahogarse, pero en los casos más extremos es posible el temor a ducharse o a beber agua.

Al médico.

Su trabajo es esencial para nuestra salud, pero existe una fobia que se caracteriza por el temor a los médicos e incluso a todo el personal sanitario.

A la sangre.

Es un temor bastante frecuente también que se caracteriza por la fobia a la sangre. De esta manera, los que lo sufren tienen miedo de heridas, cortes y jeringuillas.

A las figuras geométricas muy juntas.

También es posible sentir aversión por los patrones geométricos muy pequeños. El origen puede venir también de lejos. Y es que los científicos creen que se produce por la relación que establece el cerebro entre estas figuras y el aspecto de determinados animales venenosos.

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