miércoles 22 jun 2022
crisis

La incerteza del gasoil y la ausencia de los anestesistas

Por Myriam Ruiz.

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5 de junio de 2022 - 10:10

Confieso que la situación me desespera. En un mismo fin de semana desayunarnos en Mendoza con largas filas de camiones esperando en la ruta para poder cargar gasoil y enterarnos, el viernes en la noche, que el Schestakow de San Rafael se quedaba sin anestesistas para poder atender siquiera las emergencias fue demasiado.

Sobre la crisis en hospitales mendocinos, comentar que cuando Canal 6 Telesur salió a romper la alegría que naturalmente trae consigo el viernes y advirtió a los sanrafaelinos que las autoridades del Hospital más grande de todo el sur de Mendoza no habían podido conseguir a ningún anestesista, desde Salud se dispuso que un profesional de General Alvear supliera esa falencia. Claro que la solución es temporal, ya que con ley y todo no se ha podido avanzar con la lista de espera de cirugías programadas más que en una mínima parte. Y este mismo viernes la Asociación de Anestesiólogos de la provincia se levantó de la mesa de diálogo.

El tema del gasoil es tal vez menos riesgoso que el de los anestesistas, pero no menos importante.

Sin gasoil, el campo se paraliza

En todo el norte y centro del país hay camiones varados -en campos, fincas, caminos ganaderos y rutas- porque sus dueños no obtienen la cantidad mínima de gasoil para emprender la cosecha o el envío de productos al interior del país, o al exterior.

Desde la Asociación Argentina de Transporte de Cargas se comentó en las últimas horas que si bien hay retraso en las entregas, aún no hay faltantes. "La mercadería que hace largos recorridos entre provincias tardará tal vez un día o dos más en llegar, pero llegará", dijeron.

En cambios, desde la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa se emitió una fuerte advertencia al Gobierno.

"Sin gasoil, el campo se paraliza", señaló la entidad en un comunicado. Y además se advirtió que "si para el campo, se detiene el interior productivo. Y sin cosecha no habrá dólares".

Los testimonios se replican en diarios y noticieros. Un productor de Jujuy que exporta legumbres a Brasil contaba esta semana que tenía cuatro camiones parados en la ruta, todos esperando en estaciones de servicio para que les vendieran gasoil. "Un viaje que habitualmente demora dos días no lo cumplimos ni en cinco. Los choferes hacen filas de 20 horas y les cargan 50 litros", contó.

En la trilla del maíz y del algodón se necesitan unos 1300 litros de gasoil por día. Hoy los productores están obteniendo entre 150 y 300 litros diarios. El resultado es que la cosecha de granos gruesos se ha detenido.

El porqué está ocurriendo esto en Argentina tiene diversas explicaciones según quién la esté dando. Lo que podemos discernir es que a la suba en la demanda (de la que obviamente habla el Gobierno nacional) se suma una menor oferta de gasoil -por los altos costos y los bajos precios nacionales-. Sin olvidar la cantidad de extranjeros que ingresan al país por el norte a cargar camiones, micros y automóviles, que han mostrado un aumento del 30% y que dejan a provincias, como Misiones, Formosa o Chaco directamente desabastecidas.

Y vuelvo al principio. Confieso que la situación de nuestro país me desespera.

Pensando en grande, en un mundo devastado por la guerra nuestro país podría estar aumentando fuertemente las exportaciones de carnes, alimentos, frutas de estación, conservas, dulces, pulpas, vinos y por supuesto harinas, aceites y cereales.

Cómo hacerlo si el ganado vendido aún está en los campos, dada la incerteza de que los camiones jaula obtengan el combustible necesario para llegar a destino. Como hacerlo si para movilizar millones de toneladas de lo que sea, la logística es el escalón en el que se basa la comercialización final.

Argentina necesita de sus productores y exportadores; ellos necesitan gasoil. Mendoza necesita a sus anestesistas. Me quedo con la palabra de un transportista que entrevistamos en Noticiero Andino Alvear: "A mi me llama la atención lo pasivo que estamos todos. Tibios, y muy pasivos".

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