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¿El Pop ha muerto?

Simon Reynolds, es el autor del libro "Retromanía". Allí plantea que el género está obsesionado con su propio pasado y analiza como la música actual debe compartir espacios con otros tipos de entretenimientos.

No hay espacio para vueltas: Retromanía es un libro importante. Estudio cultural con foco en la música, despliega las razones y los efectos de por qué el pop está, hace años, obsesionado con su propio pasado. Reynolds, de quien ya se ha editado una antología de artículos bajo el título Después del rock (Caja Negra), se encerró durante tres años para leer teorías de lo retro y entender el auge del patrimonio pop museificado. Entrevistó a cuarenta personas, escuchó cientos de discos, y se puso a escribir.

- ¿Cómo surgió la idea del libro?

Me interesan las tendencias retro desde principios de los años 90, cuando acuñé el término “rock de colección discográfica” para describir las bandas que parecían conformar su identidad sonora de manera muy consciente y casi académica. Sin embargo, el impulso se hizo más fuerte en la década de 2000, cuando sentí que la música popular había sucumbido a una atracción fatal por su propia historia. Me pregunté si podía resistirse esa tendencia o si nos encaminábamos de forma inevitable a una especie de agujero negro de temporalidad pop.

- ¿Y qué vio en los 2000?

Es difícil señalar un momento, si bien el disco Love de los Beatles pareció simbolizar nuestro deseo colectivo de un reconsumo infinito y de una vuelta a los años de gloria del rock. Hubo varios otros elementos determinantes específicos en 2006 y 2007. Había tomado conciencia del crecimiento de giras de reencuentro. El rápido desarrollo de YouTube como gigantesco archivo colectivo de video cultural y clips televisivos también me llamó la atención. Pero lo que más me preocupaba era el hecho de que la innovación en música parecía haberse desacelerado y resultaba mucho más difícil detectar cosas nuevas: la mayor parte de la música se concentraba en retrabajar estilos impuestos, en una leve reformulación o recombinación; o se trataba de un pastiche liso y llano, con una referencialidad que no sólo ocupaba el primer plano musical, sino que se convertía en parte del placer que el oyente derivaba de ello.

- ¿Piensa que hay países, culturas y estéticas más propensos que otros a la retromanía, a la nostalgia, a la revisión del pasado?

Es posible. El que describió la retromanía es alguien que creció en Gran Bretaña y que ya ha pasado la mayor parte de su vida adulta en los Estados Unidos, de modo que tiene la perspectiva de alguien que pertenece al ámbito anglo estadounidense. Bien puede ser que, al tener una relación más lejana con el rock, otros países tengan una perspectiva diferente. Por otra parte, la sensibilidad de la cultura musical en Japón hizo de ese país un pionero de la conciencia retro . Sin dudas, existen movimientos retro y de revival en muchos otros países –hay una cultura rockabilly/psychobilly en Brasil, y en Ucrania la llaman ukrabilly–, y sospecho que se trata de una situación generalizada en el mundo desarrollado. En Europa oriental existe el curioso fenómeno de la Ostalgie , una nostalgia de la era comunista, de la horrible pastelería, los comerciales televisivos ridículos y los productos malos que tenían antes de la desintegración del imperio soviético.

Simons Reynolds es el autor de "Retromanía".
- ¿En qué momentos de la historia del rock y el pop la música no miró hacia el pasado?

En los años 60, por supuesto. Se tenía un nuevo sentido del rock como arte a través de los Beatles, Dylan, los Stones, de una forma que evolucionaba e innovaba con plena conciencia de sí. Surgió la nueva idea de que los artistas tenían que desarrollarse, cambiar y seguir avanzando, algo que impusieron los Beatles. El rock también absorbía influencias de todas partes: desde la música concreta y la composición electrónica –de gente como Stockhausen–, hasta las nuevas direcciones del jazz, o cosas como el raga indio, la música africana. Algunas de las ideas incorporadas pertenecían al pasado, a la música clásica o la instrumentación medieval, como el clavicordio, al folk y al country , o al music hall inglés, pero no había nostalgia. Todo pasaba por hacer la música popular actual lo más exótica y lejana posible. Por otra parte, el rock estaba relacionado con todas las corrientes sociales, políticas y culturales contemporáneas que eran progresistas y radicales. Se trataba de una era en que la sensibilidad general y el espíritu del momento se caracterizaban por la obsesión por el cambio, por lo nuevo, por la ruptura con la tradición en todos los frentes. Otro período que tuvo un tipo similar de sentimiento de energía progresista fue elpostpunk de fines de los años 70 y principios de los 80, como escribí en mi libro Rip It Up and Start Again . El punk había dado a los músicos la convicción de que la música tenía un nuevo poder de cambiar el mundo, de elevar el nivel de conciencia o de desafiar la autoridad, por lo que se sentía la responsabilidad de avanzar sobre eso que había iniciado elpunk y de seguir radicalizando la música. La innovación y el constante cambio eran las palabras clave de esa época. Era un período más negro, más nervioso y menos seguro que los años 60, pero eso no llevó a la gente a caer en la nostalgia ni a rehuir los desafíos. Por último, pienso que los 90 fueron un gran período en el que no se miró hacia atrás, con una cultura rave y diversas formas de música electrónica bailable (y no bailable), tecno y house.

- ¿Cuáles considera que son los cambios más importantes que el mp3 introdujo en la cultura contemporánea?

El mp3 ha hecho de la comodidad, el carácter portátil y la capacidad de compartir el valor supremo de nuestra era pop. El resultado es que la idea de que la música es algo a lo que nos rendimos, y no algo que usamos, se ha debilitado mucho. El mp3 ha alentado una mayor descomposición de unidades musicales más grandes (como el álbum) en fragmentos que luego incorporamos a playlists . Es uno de los ejemplos de que ya no nos sometemos a la visión del artista, de que no nos permitimos un período de inmersión en la música. La música es algo que controlamos y adaptamos a nuestra vida. Por eso me parece malo.

- ¿Y YouTube?

YouTube es un gigantesco archivo de cultura popular en constante crecimiento y ha contribuido de forma notable a algo que la gente llama “atemporalidad”, la sensación de que pasado, presente y futuro están entremezclados y ya no es posible diferenciarlos. El pasado nos resulta tan accesible como cualquier cosa del presente, por lo que nuestro sentido de “tiempo cultural” se vuelve una masa indiferenciada. Por eso los archivos compartidos y You Tube significan que estamos cada vez más “en todas partes” en términos de nuestra ubicación en el tiempo cultural. Se lo puede comprobar en el caso de las nuevas bandas cuya música es una mezcla pos histórica y pos geográfica de sonidos de todas partes y de todos los tiempos, que mezclan y combinan todo tipo de influencias y fuentes. Lo que eso significa es que existe una serie de artistas cuya música resulta “algo nueva”, pero también en extremo familiar, y que hay una ausencia de todo tipo de sonido característico de la era. Eso difiere por completo de cómo eran las cosas en la era anterior a la banda ancha, en los años 60, 70 y 80 y hasta en la mayor parte de los 90, cuando había sonidos que definían la época y eran “del momento”. Como eran de su momento, perdían vigencia, lo cual es bueno, ya que recuerdan una era específica de la historia reciente. Pero ese mecanismo ya no funciona. En el futuro, cuando retrocedamos y escuchemos la música de Jack White en cualquiera de sus bandas de la última década, no escucharemos nada que diga “principios del siglo XXI”. Se oirá algo que resultará vagamente evocador de una era pasada ( blues rock de los años 60 y 70) pero que tampoco es de ese tiempo. Existe, por lo tanto, en un limbo anacrónico.

- En el libro menciona a su hijo. ¿Qué relación tiene él con la música grabada? ¿Cómo llega a la música?

Kieran aún no tiene mucho interés por la música. Le interesan las computadoras, las redes sociales y los juegos. Si le gusta un tema, suele ser porque lo escuchó en un juego o en YouTube. Pero tiene doce años, de modo que tal vez sea muy temprano para que la música forme parte de su socialización en la escuela. Cuando empiece a sentir emociones más adultas, como el amor y esas cosas, supongo que la música pasará a ser importante. De todos modos, no creo que para su generación la música tenga alguna vez el papel central en términos de formación de la identidad que tuvo en mi generación o en quienes crecieron en los 80 y en los 90. Además, en términos de economía de la atención, la música tiene que competir con todas esas otras formas de entretenimiento. Para mi generación, la música era una forma de autodefinirse, pero también una manera de llevar el vacío, el tremendo aburrimiento de crecer en los años 70 sin demasiado que hacer.

- Por último, una pregunta que excede al tema. ¿Cuáles son, en su opinión, las diferencias entre el rock/pop británico y el estadounidense?

La tradición pop británica pasa mucho más por la melodía que por el ritmo, por lo que pudimos combinar esas virtudes de sofisticación melódica con la fuerza del ritmo del rock estadounidense y crear todo tipo de grandes avances, desde los Beatles hasta Bowie, delglam a los Smiths. El lado negativo es que con el tiempo perdimos contacto con el aspecto rítmico de la música. A partir de principios de los años 80, el rock británico se hace cada vez menos rítmico, hasta que llegamos a Oasis, donde no existe el ritmo y todo pasa por la melodía. Hay otra cosa muy importante que los británicos aportaron a la música; se trata de un sentido del arte conceptual y de la atención a la imagen, la presentación, el diseño. Inventamos el glam rock , por supuesto. Pero se observa una atención similar a los aspectos visuales y de estilo del rock en la psicodelia, en el rock progresivo, el punk y elpostpunk . En Gran Bretaña las cosas nunca pasaron sólo por la música. En los Estados Unidos, en cambio, la música lo fue todo mucho más a menudo. El rock estadounidense es más orgánico, se relaciona mucho más con la interpretación en vivo y mucho menos con la imagen y la presentación.

Por: Mauro Libertella / Traduccion: Joaquin Ibarburu

Fuente: Revista Ñ

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