miércoles 22 jun 2022
Opinión

Inflación, un combate que no avanza

Por Marcelo López Álvarez

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22 de mayo de 2022 - 07:00

En medio de otra ola de aumento de precios de los alimentos durante la primera quincena de mayo que hace presagiar otro índice inflacionario alto para el mes de mayo, el Presidente de la Nación dió una nueva entrevista (cuándo no) a una FM porteña.

Del repaso por casi todos los temas de la actualidad desde la inflación hasta el caso Villa, dos frases quedaron resonando durante horas y seguramente días en los medios, el ecosistema político y de poder y los ciudadanos.

La primera de ellas llama la atención por cómo lo planteó. "Tenemos qué hacer algo para que los precios internos se desacoplen de los internacionales", con todo el respeto que merece la figura del Presidente y la titánica tarea de gobernar la argentina, como se dice por allí después de dos pandemia, el extrañado Diego Maradona, le hubiera contestado "pero usted es el Presidente maestro".

Una vez más al presidente (al igual que a muchos de sus funcionarios) se lo escucha cuando da entrevistas o en algunos de sus discursos como un periodista más u otro comentarista del panel que lo interroga.

Quien está como ciudadano escuchando o leyendo después en las réplicas que tienen las declaraciones no está esperando que el funcionario le diga lo que él ya sabe y vive en su bolsillo todos los días sino que le digan qué y cómo lo van a hacer.

En un párrafo siguiente de la entrevista, el Presidente afirmó que una de las formas de desacoplar los precios más rápida y efectiva era la suba de retenciones algo que incluso desde sectores internos de su espacio le reclaman y que es una medida similar a los tipos de cambios diferenciados que aplica una seis decenas de países en el mundo para sus exportaciones y en algunos casos acompañadas de políticas de subsidios como en la CE o Estados Unidos y en casos más extremos como la India o en Brasil, prohibiendo la exportación de trigo o cupificando la de arroz.

Alberto Fernández sin embargo advirtió, en ese mismo momento, que la decisión tiene que ser legislativa y que no daban los números para hacerlo y, algo ingenuamente, pidió a la oposición que acompañe en caso de ser necesario. Algo que cualquier mortal sabe que no pasará.

Una vez más, el Ejecutivo relata lo que los ciudadanos ya saben, pero no explica que se puede hacer en cambio de esa medida (por ahora imposible) para frenar la escalada de precios.

Desde distintos sectores se vienen proponiendo medidas de coyuntura rápida que van desde cupos de exportaciones a fortalecer en pocos días el control de las exportaciones, pero también medidas a mediano y largo plazo que van desde la creación de la Empresa Nacional de Alimentos, el desarrollo real de mercados de cercanías, fortalecimiento de cadenas productivas regionales y un sin fin de etcéteras que no se ve, tampoco, que el Ejecutivo tome como suyas, para comenzar un plan que en un plazo relativo fortalezca al Estado y a los ciudadanos para defenderse de procesos inflacionarios y ataques especulativos de los sectores concentrados.

Como ya explicamos en la semana los números de la macroeconomía siguen siendo positivos para el Gobierno, y ninguno de los factores con los que la ortodoxia económica suele explicar los procesos inflacionarios justifican el aumento del IPC, que tiene que ver más con la situación internacional y problemas estructurales de expectativas y especulación de la economía argentina.

Sin embargo la escalada inflacionaria, sobre todo en alimentos, no se detiene. La Asociación de Consumidores Libres que preside el ex diputado nacional Hector Polino, reveló que la canasta básica de 21 productos, que relevan semana tras semana, en la primera quincena de mayo aumentó un 2.4 por ciento y en lo que va del año un 25.34 por ciento. A lo que hay que agregar que los principales incrementos se observaron en productos de almacén con un alza del 3,51% y dentro de esa categoría el azúcar subió un 7,14%, seguido por la leche en sachet con 5,88%.

Las carnes mostraron un fuerte alza del 2,4% en tan solo 15 días, con más presión sobre el kilo de asado, 2.73%

Datos con los que coincide el tracking semanal de alimentos del Instituto de Estadísticas de los Trabajadores (IET) que si bien que en su informe aclara que "Si bien se observa una estabilización hacia la baja del ritmo inflacionario en alimentos tras la brusca disparada iniciada en febrero y que alcanzó pico en abril; todavía la desaceleración no ha hecho bajar la suba de precios de niveles que se pueden considerar como históricamente altos". A lo que cualquier consumidor por experiencia propia podría agregar "ni bajarán" a lo sumo se congelarán en los valores alcanzados.

Este es el panorama diario a los cuales los funcionarios diariamente parecen no tener respuestas, ni tampoco proponer ideas, más que declarar como lo suele hacer el ministro Guzmán que ordenando la macroeconomía se ordenara la micro.

Pero en el mientras tanto por más que nominalmente los salarios parecieran acompañar la inflación la realidad es que siguen perdiendo.

Un interesante trabajo del CELAG se pregunta ¿Cuál sería la pérdida con los ajustes salariales programados en marzo?

Y responde que "desde octubre de 2021 el primer aumento tuvo lugar en febrero pasado (el salario mínimo pasó de 32 a 33 mil pesos, un incremento del 3 % respecto al salario de octubre de 2021, último mes en el que el salario igualó la inflación habida desde el inicio del Gobierno de Alberto Fernández). Este aumento fue muy inferior al 23,4 % de inflación transcurrido en estos 5 meses (octubre de 2021 a marzo de 2022).

El 16 de marzo pasado, el Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil, estableció un cronograma de incrementos del 18 % en abril, 10 % en junio, 10 % en agosto y 7 % en diciembre (variaciones con respecto al salario mínimo vigente en febrero, de 33 mil pesos, es decir, no son variaciones acumulativas), con una revisión potencial, a pedido de las partes (trabajadora y empleadora) en el mes de agosto.

Los aumentos diseñados por el Consejo en esa oportunidad también resultaban insuficientes a la luz del atraso salarial que se acumulaba desde octubre pasado. El atraso se aceleró con la inflación de marzo de 2022 (6,7%), conocida varios días antes de que se reuniera el consejo.

En marzo, el salario mínimo real resultó 6.700 pesos menor (-17 %) al salario real con el que Alberto Fernández comenzó el Gobierno en diciembre de 2020 y en esos 5 meses transcurridos entre octubre de 2021 y marzo de 2022, fecha en la que tomó la decisión el Consejo, la pérdida acumulada del salario mínimo real equivale a 17.800 pesos a valor actual. Es decir, se acumuló una pérdida de medio salario.

Desde que comenzó el Gobierno de Alberto Fernández hasta marzo de 2022, la pérdida acumulada de ingresos totaliza 3 salarios mínimos.

A pesar del aumento del 18% del salario mínimo en abril de 2022, el nuevo registro de inflación en abril de 2022 hace que el salario de abril sea un 7,4 % menor al del inicio del Gobierno de Alberto Fernández y que sigan acumulándose las pérdidas de ingresos para los trabajadores".

Este análisis realizado sobre el salario mínimo, vital y móvil se puede transpolar sobre los salarios promedios de los trabajadores registrados y aun peor para los no registrados , lo que da magnitud del problema que urgentemente habrá que dejar de comentar para pasar a actuar.


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