miércoles 22 jun 2022
la guerra por el agua

Mientras Mendoza estudia su Plan B, La Pampa recarga sus cañones

Por Myriam Ruiz Barrio.

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15 de mayo de 2022 - 08:29

En 1995, el entonces vicepresidente del Banco Mundial, Ismail Serageldin, predijo: "En el próximo siglo las guerras serán por el agua". Fue una afirmación audaz y, sin embargo, se está cumpliendo. El calentamiento global está secando regiones completas del planeta. La ONU confirmó que existen aproximadamente 300 zonas en el mundo en las que se presagia un conflicto a causa del agua de aquí a cinco años.

Llegó la hora de mirarnos, los mendocinos, en el marco natural en el que vivimos. El cambio climático viene devorando las nieves eternas de nuestros Andes como si fueran deliciosos helados. Año tras año los ríos bajan con menos caudal debido a la falta de nevadas intensas; a esto se suma una notoria reducción en las lluvias estacionales y un aumento en la temperatura promedio.

El combo está resultando en un proceso de redesertificación de nuestras tierras.

Desde lo productivo, miles de agricultores han abandonado -en la última década- cuadros completos de frutales y viñedos porque la cantidad de agua de riego no alcanza para regar la totalidad de las fincas. La transformación a riego tecnificado sólo puede ser realizada por quienes tienen margen para ello, y de ese modo también el agro va quedando en manos de unos pocos.

En este marco, Mendoza parece decidida a tomar el toro por las astas y -luego del anticipo de Alberto Fernández en La Pampa de que pediría un nuevo estudio ambiental para Portezuelo- distintos actores políticos, económicos y sociales han abierto nuevas estrategias para reconsiderar obras desde lo hídrico.

El gobernador Rodolfo Suárez ya había anticipado que, de salir el laudo presidencial en contra, pondría rápidamente en estudio un Plan de nuevas obras hídricas y de generación de energía para dar destino a los 1.023 millones de dólares de Portezuelo del Viento.

Una semana atrás en su discurso del Almuerzo Oficial de la Fiesta Nacional de la Ganadería, Jorge Noguerol, presidente de la Cámara de Comercio de General Alvear exigió respuestas a todo el plano político y autoridades. "Estamos cansados de discursos vacíos de contenidos, proyectos que no se realizan y promesas que nunca se cumplirán", dijo ante el aplauso de empresarios, agricultores y ganaderos.

Noguerol anticipó que Alvear va tras el trasvase del Río Grande al Atuel, una obra que estaba contemplada en el acuerdo original por Portezuelo.

La pregunta para el final es: ¿aceptará La Pampa la obra del Trasvase del Grande al Atuel?

Desde ese sábado, en el que Rodolfo Suárez escuchaba atentamente las palabras del empresario en una tribuna que lleva 41 años realizándose en Alvear, ya hubo reuniones fuertes para diagramar obras para que el tan mentado "Plan B" involucre inversiones en el sur provincial. Walther Marcolini reunió a legisladores, concejales, productores, ganaderos y empresarios en una primera reunión para delinear una estrategia en común. Lo propio hizo el intendente interino de San Rafael, Paulo Campi, junto a Omar Félix. En este caso el foco principal está puesto en la presa El Baqueano, sobre el río Diamante.

Un dato más. El nuevo Plan de Obras de Irrigación que está en diseño prevé trabajos en todos los ríos y una importante inversión para la cuenca del Atuel con más de 113 millones de dólares. 

Desde Irrigación anticiparon que son 9 iniciativas que beneficiarán a casi 100 mil hectáreas y que abarcan obras en los canales Correas; Real del Padre; Perrone; Babacci Regueira, Izuel y Atuel Sud; además de la refuncionalización de los sistemas Matriz Jauregui y San Pedro, así como la culminación del Marginal del Atuel en su tramo superior.

La pregunta para el final es: ¿aceptará La Pampa la obra del Trasvase del Grande al Atuel? Pues bien, si así no lo hiciera estaría yendo en contra de sus propios habitantes ya que con un poco de ese caudal el río Atuel llegaría con buena escorrentía hasta tierras pampeanas. Y, además, estaría yendo contra su propia firma en el Acuerdo por el Atuel, firmado originalmente por los gobernadores Oscar Jorge, por La Pampa, y Celso Jaque, por Mendoza. 

Está visto que la guerra por el agua ha comenzado en estos lares. Y, como toda guerra, sólo podrá tener solución si se abre una vía de negociación política que, hace rato, tanto Mendoza como La Pampa han abandonado.

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