"De contextura robusta, mide 1.58 metros de altura, de pelo corto castaño oscuro, de tez blanca, ojos color marrones y sin tatuajes", esa era la descripción con la que hacían referencia y buscaban a María Aida Oliva (52), la mujer asesinada este martes y cuyo cuerpo lo encontraron este jueves en Papagayos, Ciudad. Mario Ricardo Castro, su ex pareja, confesó ser el autor del crimen y quedó detenido. Qué dijo el sospechoso durante la búsqueda de la mujer, cuáles fueron sus coartadas, qué hizo, qué pruebas lo complicaron para que terminara confesando el hecho y cómo fueron las últimas horas de la víctima.
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El femicidio de Aida: el detenido con heridas, ropa con sangre y un "viaje" a Cacheuta
María Aida Oliva vivía en el barrio Cipolletti de La Favorita en Ciudad, era empleada doméstica en una casa de Guaymallén, solía frecuentar a familiares y estaba separada desde hacía un año y tres meses de su marido.
Mario Castro, ex pareja de María Aida, con domicilio en el barrio Andino de La Favorita, es empleado municipal de Capital y vivía con algunos de sus hijos tras la separación.
La última vez que vieron a la mujer fue el martes a las 14 horas. A partir de ese momento no tuvo más contacto con sus hijos ni allegados. Su celular estaba apagado y nadie sabía nada ella.
Una de sus hijas fue la que realizó la denuncia formal el miércoles 6, en horas de la noche, donde explicó lo que había sucedido y sobre la situación de su madre. Según explicó la testigo, el martes al mediodía fue el último contacto que tuvo con uno de sus hijos, quien almorzó con ella en su casa del barrio CipolletIi.
Tras la denuncia por averiguación de paradero, la pesquisa estuvo a cargo de la División de Búsqueda de Personas de Investigaciones, cuyos efectivos trabajaron y esclarecieron el hecho cuando encontraron este jueves el cadáver de la víctima en el Circuito de Papagayos. Presentaba golpes y heridas de arma blanca.
Ciudad: asesinaron a una mujer y detuvieron a su ex pareja
Los policías fueron quienes mantuvieron el primer contacto con los familiares de Oliva tras la denuncia. A partir de allí intentaron reconstruir las últimas horas de la mujer y así poder encontrarla.
Además de la información que obtuvieron de los testimonios de los familiares, supieron sobre la existencia de unas cámaras de seguridad del complejo de departamentos donde vivía. Allí corroboraron que esas videocámaras la captaron a las 15 del martes mientras salía de dicho lugar: tenía unas calzas negras y una campera del mismo color.
Otro de los entrevistados por los efectivos fue justamente su ex marido. Mario Castro, el miércoles, les explicó que no sabía dónde estaba la víctima, que no la había visto pero que sí sabía que la estaban buscando. Supuestamente el empleado municipal "estaba tratando de ubicarla", indicaron las fuentes.
"La maté y la tiré en Papagayos", confesó el femicida de Aida Oliva
No aportó mayores datos pero los sabuesos algo intuyeron en ese momento. El jueves se profundizó esa sospecha luego de la información que aportó otra de las hijas de la mujer, quien dijo que mantuvo un diálogo telefónico con su padre.
El hombre le dijo que el martes había estado con María Aida en horas de la tarde. Según los datos que aportó, ambos estuvieron juntos en la rotonda de las calles Orzali y Avenida Libertador del Parque General San Martín. Estos detalles no se los había dicho a los policías y por ese motivo quedó en la mira de las autoridades.
Además, según el sospechoso, se dirigieron hacia Cacheuta, en Luján, para hablar. Según supieron, él tenía intenciones de recomponer la relación y era quien le mandaba mensajes a Oliva. Ese supuesto viaje aún no saben si lo hicieron. Sí saben que se dirigieron a esa zona pero no llegaron a destino, relataron.
Después, el sospechoso le dijo a su hija que al regresar, había dejado a la mujer en el Parque de los Pueblos Originarios, sobre Avenida Libertador e inmediaciones de la calle San Francisco de Asís.
Como estos datos no los aportó a los pesquisas, fue nuevamente entrevistado porque mintió en un primer contacto. También el municipal omitió que ambos estuvieron juntos el sábado durante una fiesta familiar, un bautismo.
Esa hija ratificó los dichos ante la fiscal Claudia Ríos, de Homicidios. "Se prendió la alerta en ese momento", indicaron al mismo tiempo que ahora, el individuo, ratificó lo que le dijo a su hija.
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Los policías notaron, además, que Mario Castro tenía heridas cortantes en sus manos. "Tenía un corte en el pulgar de la mano derecha y en otros dedos", expresaron. Esa lesión respondía a la manipulación de un arma blanca pero no coincidió con lo que explicó e intentó justificar.
Aseguró que, al estar atravesando un mal momento emocional, se autolesionó. A esta altura, además de la División de Búsqueda de Personas, se sumó a las tareas el personal de la División Homicidios.
Esa excusa no convenció a las autoridades por el tipo de heridas que tenía y agregó que descartó el cuchillo porque sino "me mataba". Pero otro punto más fue lo que desencadenó todo en este jueves. Castro, el martes por la tarde-noche, cuando llegó a su casa donde estaban sus hijos, llegó con la ropa con manchas de sangre.
Indicó que mantuvo una pelea con un hombre luego de tener un incidente vial mientras manejaba su auto, un Ford Fiesta Max blanco. Esto precipitó todo y la fiscal, al no creer dicha versión, ordenó su detención y pidió un allanamiento en su domicilio. A su vez, supieron que la ropa con manchas hemáticas se la dio a una nuera y le pidió que se la lavara. Al no sospechar nada, la mujer lavó las prendas.
Esa ropa, un pantalón y una remera, fue entregada en una bolsa por la familia a las autoridades judiciales. Ahora será analizada para determinar si encuentran rastros de sangre de la víctima fatal. Y confirmaron que el presunto autor del femicidio lavó su auto por afuera. Entienden que esto lo hizo para borrar algún indicio, posiblemente, de rastros de sangre.
El vehículo quedó secuestrado, al igual que su celular, y el sospechoso, acorralado por sus contradicciones y trabajo policial, dijo que "la maté y la tiré en Papagayos". Con esa información los policías se dirigieron a dicha zona y encontraron el cadáver de la víctima.
Estaba con la ropa oscura y también hallaron su riñonera y su celular. El cuerpo yacía entre unos arbustos con espinas y Policía Científica hizo las tareas de rigor y pericias. Luego la víctima fue trasladada al Cuerpo Médico Forense, donde fue inspeccionado e iban a dar un informe del adelanto de la necropsia para determinar la causa de muerte.