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En el Plaza

Drexler, su guitarra y el público celebraron un encuentro íntimo

El cantautor se reencontró con sus seguidores locales después de 8 años de su última actuación. En un espectáculo sin pretensiones y a sala llena, el músico fue ovacionado. SITIO ANDINO te cuenta cómo fue el show.
Por Gabriela Guilló

“Mendoza ha pasado demasiado tiempo”, fueron las primeras palabras de Jorge Drexler tras abrir su show en el Teatro Plaza de Godoy Cruz minutos después de las 22.30. El cantautor uruguayo tenía razón: pasaron ocho años desde su última actuación -fue en el Bustelo en 2004- y el público supo valorar la ausencia.

En una sala casi llena y como teloneros el aplaudido dúo Orozco – Barrientos, el cantautor uruguayo brilló sin pretensiones. “Mundo Abisal” fue el nombre del espectáculo que tenía como premisa la experimentación musical y escénica que se desplegó durante una hora y media.

Jorge Drexler y su guitarra.
Con un diálogo permanente con el público, que cuando tuvo la oportunidad comenzó a pedir canciones que en gran parte fueron tocadas, Drexler vestido de un sobrio traje negro se mostró de muy buen humor y hasta bromeó con algunos problemas de luces durante los primeros minutos.

El uruguayo abrió el show con Hermana Duda, sólo iluminado con una pequeña luz. Fueron suficientes los primeros acordes de su guitarra para que el público estallara. Luego vendrían las palabras con los miles que ocupaban las butacas del Plaza, para seguir con Polvo de Estrellas, Mundo Abismal y Eco, que contó con los tímidos coros de los asistentes.

Noctiluca llegó con la explicación de la dedicatoria a su pequeño hijo y con los piropos de las féminas. “Sos hermoso”, gritó una de ellas sin pruritos, a lo que él respondió “a los 47 me siento glorioso que me griten”.

3 mil millones, Que el soneto nos tome por sorpresa, La vida es más compleja de lo que parece   -a pedido del público- Se va, se va, se fue, siguieron. Pero los gritos de los asistentes fueron escuchados y finalmente Drexler dijo “voy a tocar lo que ustedes quieran”, y ni lentos ni perezosos comenzó la catarata de pedidos, por momentos alternada con los propios “caprichos” del músico.

Tres hologramas, estrenada en la provincia, Raquel, Mabel, Soledad, Mi guitarra y Vos, Aquellos Tiempos, Horas, Los transeúntes, Deseo, Disneylandia, Fusión, siguieron, con un público que por momentos debió ser acallado, “ahora no van las palmas, cómo les explico”, acotó Drexler, y la gente de a poco fue comprendiendo.

“Muchísimas gracias, una alegría”, dijo el cantautor ganador del Oscar antes de tocar Sea, Salvapantallas y cerrar con Todo se transforma. Cerca de las 0.30 se despidió ovacionado de pie y con una copa de vino, que minutos antes un hombre le obsequió.

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