REPENSAR LA RURALIDAD

La Mendoza profunda y los pueblos que luchan para no desaparecer

Por estos días, General Alvear tiene una actividad inusual cuando quede en la ruta del SARR 2022 (South America Rally Race) y sus avenidas, infraestructura, comercios y turismo formen parte del tan ansiado "día de descanso" de los equipos competidores. Pero en esa ruta, no es menor la actividad que se vivirá en Punta del Agua, pequeño pueblo que por sus límites políticos pertenece a San Rafael pero por geografía es casi alvearense, que ha sido elegido como punto desde donde se inicie la 5ta etapa del rally.

Y es allí, en Punta del Agua, donde pondremos nuestro foco. Para esperar la largada de 150 pilotos este martes -a bordo de motos, cuatriciclos, UTV y camionetas, que en su trayecto unirán 5 provincias y harán más de 4 mil kilómetros de recorrido-, los habitantes del pueblo se han unido para formar la Primer Feria Artesanal que reunirá a artesanos, emprendedores y hasta puesteros con un fin turístico, buscando mostrar las bellezas de su tierra y dando a conocer sus productos caseros de alta calidad a quienes vayan a disfrutar del evento.

Quesos de cabra; panes y empanadas recién horneados; sandwiches de jamón casero; exquisitas mermeladas de durazno, damasco, membrillo o ciruela; masas y tortas de chicharrones compartirán lugar con artesanías en cuero, telas, cerámica y madera. La gente llegará desde distantes ciudades y puestos a vivir un día en el paraíso entre vertientes que es Punta del Agua.

Decimos esto y, del mismo modo, nos damos cuenta que los habitantes de pequeños pueblos están tomando la iniciativa para no desaparecer. El turismo rural, y el de aventuras, es algo que mantiene vivos a muchos de ellos.

En Argentina el censo 2010 dio la voz de alarma. En el país hay 2500 poblados con poquísimos habitantes y 400 de ellos ya han perdido la población: en ese momento estaban por extinguirse.

En muchos casos el problema fue el mismo que afectó a lugares como Monte Comán, Jaime Prats o Catitas y decenas de poblados en todo Mendoza: la desaparición del tren y el consecuente éxodo de familias completas a otros lugares. Hoy, en nuestro país, el 92% de la población vive en ciudades.

Y sin embargo uno recorres los pueblos, y te quedás con ese sabor dulce de la vida distinta.

"Los pequeños pueblos son una reserva de humanidad", dice Leandro Vesco. Es periodista y fundador de la Ong Proyecto Pulpería, con el que está visibilizando pueblos perdidos del Buenos Aires profundo.

En sus recorridas lo primero que le llamó la atención fueron detalles que para nosotros, gente de pueblos y ciudades pequeñas, son cotidianos. "El respeto; las contraseñas universales como son el saludo, el buenos días, el permiso; el modo de vida más lento; las miradas; los abrazos; las charlas", enumera en uno de sus libros.

En los pueblos, el ritmo de vida es más lento que en las ciudades.

Desde aquí queremos hacer honor a ese puñado de habitantes y puesteros de Punta del Agua que se animó a repensarse e iniciar una feria para dar a conocer sus bellezas a la gente que llegará con el rally.

Desde aquí queremos pedir, y pedirnos, repensar la Argentina rural que tanto necesita una ayuda. Ideas. Nuevos proyectos. Ni siquiera se necesita el tren, sino que las rutas mendocinas y de cada lugar sean cada vez menos autopistas a la velocidad inimaginable, y más una real vía de "comunicación" que inviten a la pausa, a conocer esa pulpería de Don Carmelo, a comer los jamones caseros de ese paraje, a beber ese vino casero, a descansar bajo esos añosos árboles a la vera de un arroyo de montaña.

Porque en mi tierra, los arroyos, los valles y las montañas son hermosos, casi tanto como el desierto y la gente que vive en cada rincón oculto.

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