Opinión

Fuego amigo, una vez más el oficialismo se complica solo

Por Marcelo López Álvarez

Sorpresa es lo menos que generó la carta de Máximo Kirchner comunicando la renuncia a la presidencia del bloque de diputados del Frente de Todos en desacuerdo con el resultado provisorio del entendimiento con el Fondo Monetario Internacional.

La decisión del titular del bloque y presidente del estratégico PJ bonaerense sorprendió a propios y extraños por su forma intempestiva pero sobre todo por la notable inoportunidad y ausencia absoluta de timing político, algo que hasta varios de sus adversarios solían reconocer a Máximo.

La decisión fue comunicada por el referente del kirchnerismo al presidente vía telefónica el lunes en la tarde y según contó el propio presidente Máximo le aseguró que Cristina Kirchner no estaba de acuerdo con su decisión, aunque Fernández no aclaró si después la vicepresidenta le había confirmado esa visión sobre la resolución de su hijo, tildada de caprichosa por varios de los colegas de bloque.

El fin de semana la decisión de Máximo Kirchner se podía intuir. No la irresponsable renuncia a la presidencia pero sí se olía en el aire quizás alguna reunión de un sector de los diputados y algún documento acompañando al gobierno pero pidiendo algunas correcciones en el convenio final con el FMI.

Un par de medios colegas de Buenos Aires recibieron durante el sábado y el domingo información de fuentes cercanas al presidente del PJ Bonaerense sobre una reunión en Olivos horas antes de que se anunciará el acuerdo con el FMI.

El que mejor reconstruyó esa reunión fue Horacio Verbitsky en su portal. Según lo reconstruido por el periodista Máximo le dijo allí al presidente.

"Le hiciste perder las elecciones de 2017 y te ayudó a llegar a donde estás. A Esteban Bullrich, que durante aquella campaña se la agarró con su hija, lo llamó y se puso a su disposición cuando se enfermó. Y te aclaro que yo no estuve de acuerdo con tu candidatura así como no apruebo ahora esta negociación. Por eso, creo que te va a ir mejor con ella, que es la jefa de ese espacio político".

Ayer el presidente en su aparición televisiva pocos detalles extras aportó a lo que ya se conoce del acuerdo, por lo que se puede suponer que los argumentos del "enojo" de Máximo Kirchner serían la exigencia de reducir el déficit a 0 en apenas tres presupuestos y la revisión trimestral de metas por parte del FMI.

Es cierto que no son pocos los dirigentes del frente oficialista que no ven con buenos ojos el principio de acuerdo con el Fondo, y lo han hecho saber en público y en privado, pero la decisión de Máximo genera un escenario de tensión inesperado y pone un sinnumero de interrogantes en plenas negociaciones por la llamada letra chica del acuerdo y cuando el presidente de la Nación comienza su gira por China y Rusia.

Mientras escribimos esto, a minutos de la apertura de los mercados, nadie duda que la reacción a la decisión del dirigente justicialista -que trae un ruido innecesario- será negativa y se perderá gran parte de la tranquilidad y confianza recuperada el viernes.

Es obvio que como en cualquier frente o alianza política existan visiones diferentes de cómo atacar un problema o resolver situaciones, pasa en el oficialismo y en la oposición, pero hay un componente extra cuando se es oficialismo: la responsabilidad componente que aparece ausente en está ocasión.

Como tantas veces el fuego amigo termina siendo el principal problema del oficialismo en un momento dónde lo que se juega es mucho más que un posicionamiento político o decidir entre pragmatismo e idealismo. Si bien Máximo Kirchner adelantó que su decisión es para dejarle las manos libres al presidente y que quien conduzca el bloque esté en línea directa con el pensamiento del primer mandatario, la realidad es que a las palabras se las lleva el viento y que tienen la credibilidad que las acciones demuestran. En este caso las acciones no solo llenan de inestabilidad la institucionalidad y las negociaciones sino que abren la puerta para que nuevos "rebeldes" compliquen aún más la situación.

Las próximas horas serán el jurado de hasta dónde llega el daño autoinfligido por la decisión.

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