En dos funciones -con entradas que se agotaron en 48 horas- Abel Pintos presentó su nuevo disco "El amor en mi vida" en el Arena Maipú. Mucha emoción y un reencuentro muy esperado.
En dos funciones -con entradas que se agotaron en 48 horas- Abel Pintos presentó su nuevo disco "El amor en mi vida" en el Arena Maipú. Mucha emoción y un reencuentro muy esperado.
Como un saludo inicial adelantó de qué iba la noche. Es habitual que un concierto de Abel en Mendoza esté cargado de mucha emoción, pero si le sumamos el tiempo que no pedimos tomarnos, pasaron cosas: a él y a sus seguidores. Y estos dos años que nos impuso una pandemia había que saldarlos; entonces la emoción -en lugar de disiparse con las canciones y a lo largo de las dos horas y media del recital- se hizo más intensa.

Tímidamente, a las 22.15 y como conservando algún vestigio de ese niño que conocimos -hace más de 20 años- apareció en el escenario con la prisa justa de ponerle nombre a ese momento; y fue con "El amor en mi vida" la canción con la que emprendió el camino que, junto con su público, sabe desandar muy bien.
Con la certeza de saber el día y el lugar que pisaba, avisó que sería un show largo como tratando de recuperar el tiempo y entonces hizo un pacto. Así sonaron "Quiero cantar", "Espejo", "De mí contigo", "Tiene tu amor", "Salto al vacío", "Vivir sin ti", "De ida y vuelta", "Disparos", "Nosotros", "Cien años", "El adivino", "Ya estuve aquí", "Pájaro cantor", "Tiempo", "No pares", "Abrazándonos", "El hechizo", "Camina", "Cuántas veces", "Y la hice llorar" y el hiperfestejado "De solo vivir".
Solo a guitarra y voz para bajar tanta espuma, entonó su clásico "Motivos" y tuvo tiempo para compartir pensamientos y sentimientos con el público, recordando lo importante que ha sido Mendoza en su vida.

Este Abel Pintos en vivo 2021 tiene un sonido propio, que ya lo caracteriza y que lo pone en un lugar de privilegio. Obviamente que para que eso suceda es necesario tener una superbanda como la que está en el escenario con las guitarras de su hermano Ariel Pintos y Marcelo Predacino, el piano de Alfredo Hernández, la batería de Colo Belmonte y el bajo de Alan Ballan, además de las exquisitas voces de Mery Granados y Antonella Giunta.

Esta banda es muy sólida y viendo el tenor de sus integrantes, el pop es lo preponderante en esta etapa de Abel.
Seguramente este regreso a los escenarios -y a los festivales donde se presentará durante todo el verano- es uno de los momentos donde más consolidado está como artista, pleno, arraigado a sus desafíos. Hay buenas canciones, hay una buena banda, un sonido impecable, las mejores luces y una puesta visual acorde; hay mucho trabajo, ensayo y, sobre todo, el deseo firme y constante de transmitirle a su público que todos los días, en cada momento, se prepara para ofrecer ese instante que los une para siempre.
