Los videos filmados por simpatizantes presentes en el estadio General San Martín de Las Heras dejan entrever lo grave de la situación acaecida en la tarde de este domingo durante el desarrollo del juego entre Huracán y Ferro de General Pico La Pampa.
Videos: los graves incidentes en cancha de Huracán Las Heras, que terminaron con un técnico herido
Disparos enviados desde el exterior de la cancha hacia el campo de juego y tribuna crearon el espanto entre los presentes, que debieron correr desesperadamente para buscar un refugio que les permitiera no recibir algunas de las balas pérdidas que se disiparon por todo el lugar.
Un hecho vergonzoso que no hace más que reafirmar el estado de locura a la que someten en contadas ocasiones protagonistas, de lo que debería ser un espectáculo deportivo simplemente y que concluye con un acto de sobrevivencia para no ser alcanzado por este accionar violento de verdaderos asesinos.
Un resumen negativo y penoso que deberá el club lasherino pagar sus consecuencias en el tribunal de disciplina por permitir que estos barras se paseen libremente y con armas de fuego en las adyacencias o dentro del mismo estadio.
Esta situación límite concluyó con el técnico del elenco visitante Mauricio Romero herido en uno de sus brazos por una de esas balas que sentencian cualquier acto de cordura.
Mauricio Romero fue un zaguero central de extensa y prolífica carrera que se inició en Lanús (fue capitán), donde asomó como una gran promesa del fútbol argentino y por ello fue al seleccionado sub 20 campeón sudamericano en Uruguay 2003, y posteriormente integró el equipo que fue cuarto en el Mundial de Emiratos Árabes.
Las otras camisetas que vistió Romero en Argentina fueron las de Colón y Gimnasia y Esgrima La Plata, pero también desarrolló una gran campaña en México, donde fue campeón de la Copa Clausura con Puebla y capitán de Monarcas Morelia (hoy Mazatlán), jugando además en Atlante y Dorados de Sinaloa, el equipo que dirigió Diego Maradona.
Romero desde 2017 jugó en Agropecuario, de Carlos Casares, que participa en la Primera Nacional, y allí abandonó la actividad recientemente para dedicarse a la dirección técnica, recibiendo su primera oferta de trabajo en la ciudad que lo vio nacer; General Pico. Hoy se recupera sin inconvenientes de una lesión impensada para cualquiera que está dentro de una cancha.
Triste imagen de falta de cordura y que no hace más que empañar el trabajo de otras cientos de personas que colaboran ciertamente para erradicar a estos energúmenos que definitivamente deben ser desterrados del fútbol para que este pueda seguir sobreviviendo y retorne a una paz, que en algunos lugares parece haberse pérdida.