Lamentablemente no se le pudo dar a Lanús, que meritoriamente llevó la difícil llave de octavos de final ante el Vasco da Gama a los penales. En esa lotería, el travesaño le arruinó la noche a Silvio Romero y todos los simpatizantes granates que se acercaron hasta el Néstor Díaz Pérez para ver a su equipo por primera vez en la historia pasar a cuartos de final de la Libertadores, pero se quedaron con las manos vacías y esa meta tendrá que esperar.
La ilusión de Copa de Lanús quedó trunca en los penales ante Vasco da Gama
El conjunto de Schurrer había igualado la serie ante los cariocas luego de triunfar 2-1 en el Sur (tantos de Pavone y Teó Gutiérrez), pero en los tiros desde el punto de penal, los brasileños fueron más eficaces y se clasificaron.
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En los penales, la suerte le jugaría una mala pasada y el Vasco sería un relojito: metió cinco de cinco, dejando sin chances a Marchesín y todo Lanús. El equipo se fue aplaudido porque demostró valentía y coraje para intentar dar vuelta la serie, pero se fue masticando bronca porque tuvieron el boleto a cuartos de final en la palma de su mano y se les voló. El domingo pueden llegar a tener premio consuelo: el clásico contra Banfield es una buena medida para dar una muestra de carácter y dejar atrás este mal trago.