Opinión

La falacia electoral de la deuda

Escribe: Marcelo López Álvarez.

En pocos días comenzará formalmente la primera parte de la campaña electoral de este 2021 que desembocará en las PASO. Después en octubre/noviembre tendremos la tenida final por las elecciones generales donde se contarán los porotos seriamente para ver cómo queda compuesto el Congreso Nacional de cara a los últimos años del primer mandato de Alberto Fernández.

Cada vez que un proceso electoral se pone en marcha hay una luz de esperanza que se abra algún debate serio sobre los problemas pasados, presentes y futuros del país. Por lo que se ve en los primeros escarceos mediáticos no parece posible que ello vaya a ocurrir, todo aparece dominado por las fake news, la chabacanería y las frases hechas donde sobran apelativos a lo que quiere la gente y los llegados a dar amor porque se formaron para curar.

Uno de los pocos items que aparecen fuera de esa agenda, que debería dar vergüenza a cualquier político formado, suele ser la economía atada al proceso de renegociación de la deuda. El tema es de esos de necesario debate que planteábamos al principio pero no es menos cierto que en la estrechez de los shows televisivos se llena de lugares comunes y frases hechas que prevalecen por sobre los datos.

Una de las construcciones más escuchadas sin repreguntas, ni cuestionamientos es que el gobierno anterior tuvo que endeudarse para pagar la deuda que le había dejado su antecesor.

La idea que repiten desde el expresidente hasta algunos pseudo economistas llegados a candidatos y que nadie cuestiona o intenta refutar, no solo es absolutamente falsa sino que es insostenible ni siquiera dibujando números. Es solo una frase construida para decir en algún momento con el solo efecto de que quede allí como una verdad revelada que todos terminen repitiendo o creyendo.

Hay infinidad de trabajos y los propios números oficiales del Ministerio de Economía en la gestión de Cambiemos que desmienten la afirmación. Esta semana se conoció un nuevo trabajo en ese sentido del Centro de Economía Política Argentina que en clave muy simple y comprensible pone blanco sobre negro el tema.

El informe del CEPA asegura que ya en un repaso rápido por los principales números oficiales se hace difícil de sostener la afirmación.

"Sólo ateniéndonos a la deuda en moneda extranjera, (dice el CEPA) la gestión Cambiemos tomó deuda en términos brutos (es decir, sin descontar pagos realizados) por unos USD 200 mil millones en moneda extranjera, mientras que la deuda heredada a pagar en divisa llegaba apenas a los USD 52 mil millones. Dicho de otro modo, sólo el 26% del endeudamiento adquirido puede justificarse por el pago de deudas heredadas.

Incluso forzando un poco la estimación y sumando también los vencimientos de deuda en dólares que Cambiemos tuvo que pagar por emisiones que realizó su propio Gobierno, el nivel de deuda tomada sigue siendo exageradamente alto. Esto es: además de los vencimientos heredados sumamos también los pagos correspondientes a bonos que fueron emitidos con posterioridad a diciembre de 2015 y que pagaron intereses entre 2016 y 2020 (deuda emitida por Cambiemos, que pagaba intereses durante el propio gobierno de Cambiemos). Si se incorporan esos importes (lo que implicaría que Cambiemos tomó deuda también para pagar su propia deuda) seguiría habiendo un remanente de sobreendeudamiento de USD 80 mil millones".

Para los economistas del CEPA "La política de endeudamiento en moneda extranjera estuvo vinculada a financiar el modelo de apertura y desregulación cambiaria y financiera que, de otro modo, no cerraba. Los dólares excedentes fueron principalmente adquiridos por privados a través de diversas formas, tanto para dar salida a fondos especulativos, como para financiar el enorme déficit de cuenta corriente o incluso para lisa y llana dolarización y/o fuga del sistema.

Luego de cumplir con todos esos compromisos ante fondos extranjeros, sectores de altos ingresos e importadores, el pequeño remanente de toda esa deuda insostenible (menos de 1/4 de lo que quedó después de pagos, aproximadamente) es lo que los funcionarios de Cambiemos festejan como "aumento de reservas internacionales del BCRA". Lo que omiten decir es que esos dólares en el BCRA son apenas una ínfima parte de lo que el Tesoro contrajo en deuda en moneda extranjera. Cuando el Tesoro tuvo que pagar sus compromisos en dólares, esas reservas no alcanzaban"

A partir de allí se desatan los escenarios de default interno histórico que decretó el macrismo y el casí default externo que motivó el comienzo de las renegociaciones con los acreedores privados que cerró exitosamente esté gobierno y la aún abierta con el FMI internacional de la cual ya nos hemos ocupado reiteradamente.

La realidad marca que más allá de los deseos será difícil que estos números se transformen en un debate serio en los procesos electorales, pero durante el periodo electoral y el día después de las elecciones estos son los problemas que enfrentan los funcionarios y políticos de verdad para tratar de conducir la Argentina.

Como dice el economista y colega Claudio Scaletta la vida de la cosa pública está dividida entre opinadores y hacedores de política, algo que en los procesos electorales se profundiza al máximo para confundir, más aún, a una sociedad que no pierde la esperanza pero sobre todo no baja los brazos.

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