Demanda insatisfecha: el sector TIC genera 9.000 empleos, pero en Mendoza la oferta no alcanza
Foto: web
Para el Gobierno, economía del conocimiento es, junto a la construcción, una de las actividades que marcan el camino de la reactivación económica en pandemia. Y a la afirmación los funcionarios la acompañan con números: sólo software y tecnología, una estrella en el oscuro cielo de la pandemia, demanda unos 9000 empleos en todo el país, de los cuales Mendoza capta una porción importante aunque con restricciones.
La provincia rankea tercera, detrás de CABA y Córdoba, como polo de desarrollo tecnológico a ese nivel, pero la oferta disponible de recursos humanos no alcanza a cubrir las necesidades. "Esa posición es traducible a números en cuanto a puestos de empleo. Lo cierto es que de la mano del requerimiento de soluciones tecnológicas hay un programa de formación de talentos y una demanda constante", analiza Nicolás Ramírez, gerente del Polo TIC Mendoza.
Everis Argentina, la multinacional de origen hispano-japonesa que se instaló en el Parque Tecnológico de Godoy Cruz en 2017-18, es una de las que tracciona la búsqueda. Actualmente cuenta con varios cientos de colaboradores, muchos en teletrabajo, y mantiene una búsqueda constante.
Desfasaje: lo que la pandemia se llevó
De acuerdo a datos del Ministerio de Trabajo, son 13 mil empleos que dependen de la industria del conocimiento, incluídos servicios profesionales y también audiovisuales al momento de irrumpir la pandemia del Covid-19: 45% corresponde a servicios profesionales, 20% contables, 20% software y 15% de ingeniería. En ese momento, se estimaba que Mendoza generaba unos 500 puestos anuales, que hoy (aunque sin cuantificar) son muchos más, equiparables al sector automotriz.
Por el lado de la oferta, hay 31.000 estudiantes de carrera afines, de los cuales 30% son de formación específica (informática, diseño, programación). Sin embargo, la dinámica constante hace que esa cifra parezca insuficiente.
Interbrain, una firma que tiene varios desarrollos en su haber y trabaja con la realidad virtual, cuenta con 20 empleados y mantiene una búsqueda abierta a nuevos curriculums.
Para su responsable, Rodolfo Giro "creció la oferta universitaria, pero hay una brecha importante en cuanto a la formación y es difícil. Además, la oferta no alcanzaba y ahora es peor, porque la pandemia demostró que se puede trabajar remoto 100%. Hoy competimos con firmas de EEUU, que pagan hasta 3 mil dólares de bolsillo a un programador senior, lo que ha recalentado mucho los salarios".
En el ecosistema actual, un jóven por esa tarea cobra entre $50 mil hasta $120 mil o un poco más, de acuerdo a su formación y experiencia. Incluso en ciertos casos se llega al equivalente a un ingreso mensual de u$s 1.000 al cambio oficial.
De empleado a empleador
"La participación de Mendoza es importante pero aún no tenemos el impacto a nivel nacional que buscamos. La ventaja es tener un buen número e universidades e institutos terciarios de donde salen graduados y graduadas pueden ser futuros emprendedores", asegura Gabriel Fidel, director de la Agencia de Innovación, Ciencia y Economía del Conocimiento de Mendoza.
Por eso, el funcionario apunta a un cambio de paradigma tendiente no tanto a cubrir empleos sino a estimular la formación de empresas. Es parte del Plan Estratégico del sector, que ya superó el diagnóstico y ahora va por la validación de las conclusiones para su diseño final.
"En vez de que salgan a buscar trabajo e incluso terminen yéndose del país, lo importante es que se queden en Mendoza para encarar su propio emprendimiento, teniendo en cuenta que una buena idea tal vez no sea un gran proyecto, porque necesita un plan de negocios escalable. Es el gran cambio de mentalidad perseguido".