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Ojo! Estamos entre la policía de Mendoza y la de San Juan
Eso ya se hizo. La pregunta es, ¿y ahora qué? Ambos gobiernos, y la Justicia, deben demostrar que la reacción no fue espasmódica. De fondo está el rumor de que Gioja no presta el estadio porque no quiere que se lo destrocen, por más que ese es el lugar que mayores garantías de seguridad puede dar. Y, claro está, se exacerbó el odio entre las provincias cuyanas.
En segundo lugar, y cuando el enfrentamiento entre hinchas y policías estaba calentito, el sábado a la madrugada en Mendoza un policía mató a un joven de manera inexplicable. Tenía 19 años y estaba en una fiesta que se desarrollaba en una casa particular. Los vecinos llamaron a la policía quejándose por la música, los móviles llegaron, se generó una estampida de chicos, algunos comenzaron a tirar piedras hacia los efectivos y éstos respondieron con balas de goma. Excepto uno de ellos.
El chico Franco Díaz llegó al hospital El Carmen de Godoy Cruz ya muerto. La bala le ingresó por el mentón y le salió por la nuca. Fue entre las 2.30 y las 3 de la madrugada. A las 11 el gobierno llamó a la prensa y reveló lo sucedido, que hasta ese momento era desconocido para una provincia que en minutos quedó conmocionada.
Pérez acababa de comenzar una reunión de gabinete en Luján, recién llegado de Buenos Aires, exultante por haber sido protagonista de un hecho histórico como la nacionalización de YPF. Pero, con la negra historia que tiene la policía de Mendoza, se vio obligado a hablar del hecho policial.
Es un hecho lamentable, ya le he dado instrucciones al ministro Aranda para que haga ejercer todo el peso de la ley sobre la posible responsabilidad policial en la muerte del adolescente. Estamos trabajando con la justicia y los familiares de la víctima, afirmó Pérez.
Posteriormente, ayer domingo, el auxiliar Walter Darío García fue imputado por homicidio agravado y podría ser condenado a perpetua. Tiene entre 35 y 40 años, llevaba 4 años en la policía y el viernes recibió una mención especial por parte de sus jefes y compañeros por su buen trabajo.
¿Qué le pasó la madrugada del sábado? ¿Por qué disparó? Preguntas que no tienen respuestas todavía. Hasta ahora se niega a declarar. Tampoco tiene respuesta el interrogante acerca de cómo repercutirá este caso, para mejor, en la policía de Mendoza (que trasciende más por lo malo que por lo bueno) y el gobierno que la conduce. El Poder Ejecutivo y el Judicial deberán demostrar, en el corto plazo, si es verdad lo que dijo Pérez.