29 de abril de 2026
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Aventura y adrenalina para amantes del riesgo en Europa

Por Sección Fotografía

Nadar junto a tiburones en las costas de Escocia, saltar desde el puente más alto en Creta o subir hasta el cráter de un volcán en Sicilia. Europa es un territorio lleno de desafíos para los que disfrutan con las emociones fuertes

Aventura bajo tierra en las cuevas de Vercors (Francia) El oscuro mundo de las cuevas ejerce una fascinación especial. El macizo de Vercors, en los Alpes franceses, está atravesado por incontables cavidades. Son más de 3.000, y cada año se descubren nuevas. Pero la más impresionante, quizá, sea el Trou qui Souffle -Agujero que Sopla, en su traducción literal- un sistema de grutas de 50 kilómetros que se puede visitar, aunque siempre acompañado de un guía experto. No se trata precisamente de un paseo, sino de escalar y descender con bastante esfuerzo. Pero llegar a la amplísima sala Hydrokarst lo compensa todo. Otras gruta que merece ser explorada es la de Choranche (en la foto), en el pueblo del mismo nombre. Cuenta con una amplia sala de 16 metros de altura y 70 de anchura con miles de estalactitas goteando y reflejándose en la aguas del lago interior. ANDY BRYANT GETTY IMAGES

 

Descenso sobre nieve vírgen en los solitarios montes de Fgra (Rumania) Descender a gran velocidad una ladera totalmente virgen es una experiencia solo apta para esquiadores avezados, que pueden hacerla realidad en las agrestes y solitarias montañas de Fgra, en el sur de los Cárpatos rumanos. A la escarpada cresta de este macizo montañoso se sube con un guía, y de noche puede uno reponer fuerzas en modernos hoteles que han proliferado en la zona durante los últimos años. Antes de que llegara la pandemia, que arruinó cualquier proyecto viajero a esta o a cualquier otra zona del planeta, 'The New York Times' incluyó entre los 50 lugares que visitar en 2020 los Alpes de Transilvania, que es como también se conoce a esta zona de alta montaña. El diario neoyorquino confesaba su admiración por "un hábitat salvaje accesible sin necesidad de irse a los confines de la tierra". Y de Fgra recomendaba sus "miles de kilómetros cuadrados de naturaleza intacta para practicar senderismo, acampar y nadar bajo cascadas", con su pico Moldoveanu, el más alto de Rumania con 2.544 metros de altura sobre el nivel del mar, y la sinuosa carretera Transfagarasan, "que por sí sola merece una visita". PAUL BIRIS GETTY IMAGES

Nazaré, el paraíso de las olas grandes (Portugal) No todos los surferos son iguales. A los más expertos se les llama 'big wave surfers'. Son aquellos que desafían el frío del invierno en busca de olas gigantes. También se trata de una disciplina dentro de este deporte, con sus propias normas y campeonatos. Y Nazaré, un pueblecito de pescadores en la región portuguesa de Estremadura (centro del país), se ha convertido en la meca de esta modalidad de surf en Europa gracias a sus mastodónticas olas que en ocasiones superan los 20 metros de altura. Una garganta submarina se encarga de 'fabricar', con la colaboración de olas rápidas y lentas y de una corriente en sentido contrario, auténticos monstruos de agua. Y esto no solo provoca subidones de adrenalina en los surfistas y sus equipos, sino también en los espectadores que, de lejos, a buen recaudo, contemplan este atronador infierno. RICHARDALOCK GETTY IMAGES

Un chute de adrenalina en el centro de Berlín (Alemania) Nueve segundos y por fin se llega, con las rodillas aun temblando, al suelo tras una caída libre desde la planta 39ª del Hotel Park Inn, ubicado en la céntrica plaza berlinesa de Alexanderplatz. 125 metros de vertiginoso descenso que se frenan en seco 20 metros antes de llegar al asfalto. La caída quizá no quede en tu memoria, pero el subidón de adrenalina de verse en el aire como un pájaro a la altura de la icónica torre de telecomunicaciones, antiguo emblema de la RDA, seguro que sí. La atracción, solo apta para aquellos sin vértigo ni miedo a las alturas (ni a las caídas), se puede disfrutar los fines de semana de julio y agosto, a partir de 80 euros por persona. Solo rachas de vientos muy fuertes o tormentas pueden cancelar la experiencia del 'base flyer', con la devolución íntegra de la reserva. AGENCJA FOTOGRAFICZNA CARO ALAMY

Nadando entre tiburones gigantes en Oban (Escocia) El coloso avanza por el mar frente al archipiélago de las Hébridas Interiores con sus enormes fauces abiertas: un espectáculo aterrador. Pero estos tiburones gigantes de hasta 10 metros de longitud y cuatro toneladas de peso se alimentan exclusivamente de plancton. El tiburón peregrino se mueve frente a la costa escocesa entre julio y septiembre, y con un poco suerte es posible verlo en esas fechas. Una localidad óptima para ello es Oban, con su bulliciosa bahía y los restaurantes de marisco y 'fish & chips'. Conocida como ‘la puerta de las islas' porque de ahí zarpan los ferries rumbo a las Hébridas Interiores y Exteriores, también cuenta con distintas empresas que organizan excursiones al fiordo de Lorn, un lugar excepcional para avistar vida marina. MIKE CLARK ALAMY

Saltar sobre una cama elástica...dentro de una cueva en Gales (Reino Unido) Las camas elásticas, ese pasatiempos para niños que los adultos contemplan con envidia cada vez que saltan sus hijos sobre ellas, pueden llegar a ser una experiencia de alto voltaje. Basta con mezclar la sensación de saltar y un entorno claustrofóbico como una cueva. Esa extraña combinación es lo que ofrece la empresa de entretenimiento Zip World en la localidad de Blaenau Ffestiniog, al noroeste de Gales (Reino Unido). A 200 metros de profundidad y suspendida sobre el suelo hasta 54 metros, la lona elástica permite una buena descarga de adrenalina. Quien quiera, puede seguir explorando este inframundo de abigarrada iluminación haciendo escalada o tirolina. Siempre, claro está, sin salir a la superficie. CLARISSA DEBENHAM ALAMY

Flirteando con el abismo en Preikestolen (Noruega) El ascenso a la formación rocosa de Preikestolen, en la costa sudoeste de Noruega, cuyo nombre significa 'púlpito', es solo el comienzo: dos horas de caminata de dificultad media. Pero el verdadero subidón espera al final, una vez nuestros pies se posan sobre la meseta de roca de 25 metros cuadrados que se asoma con descaro a un enorme precipicio. Y es que esta atalaya natural, cuyas paredes caen verticalmente 604 metros sobre el fiordo de Lysefjord, no tiene barandilla. Esas imágenes legendarias en las que solitarios caminantes balancean las piernas sobre el abismo son, sin embargo, engañosas. En julio del 2019 fueron -para enfado de los conservacionistas- casi 120.000 los visitantes. Una leyenda local asegura que un día la explanada rocosa acabará cediendo y precipitándose a las aguas heladas del fiordo. Eso solo ocurrirá, según la misma leyenda, cuando cinco hermanos se casen con cinco hermanas. ANDREY ARMYAGOV ALAMY

Sobrevolar el Teide en parapente (España) Desde el Puerto de Izaña, en las rampas cercanas al Teide, en la isla de Tenerife, podemos sentirnos como pájaros volando sobre el valle de Güimar o el de la Orotava, según el sentido en el que se realice. Un parapente nos permitirá un espectacular vuelo con 2.200 metros de desnivel, uno de los más elevados de Europa, bien en solitario o en tándem. La sensación de volar junto al Teide, el volcán Cho Marcial o el azul oscuro del Atlántico es algo inolvidable. PAVLIHA GETTY IMAGES

Salto al vacío en la garganta de Arádena (Creta, Grecia) Si queremos emular a Pierce Brosnan, quien en el papel de James Bond, el agente secreto más famoso de la literatura y el cine, se lanzó al vacío amarrado a una cuerda elástica en la presa suiza del valle de Verzasca, de 220 metros de altura, en la escena más recordada de 'Goldeneye' (1995), podremos hacerlo en el segundo salto más vertiginoso del continente europeo con permiso de Verzasca. Se trata del puente que salva la espectacular garganta de Arádena (138 metros de abismo), en la región de Sfakia, al suroeste de Creta. A veces hay buitres leonados sobrevolando en círculos este abrupto barranco rocoso, pero no hay que ver en ello un mal presagio. Cerca de allí, el pueblo de Arádena, que fue abandonado en la década de 1950, también merece una visita al contar con buenas muestras de arquitectura tradicional cretense. POSNOV GETTY IMAGES

Volar con el viento del Egeo en Rodas (Grecia) El meltemi es previsible como un reloj: este viento estival del Egeo griego se levanta a finales de mayo y no deja de soplar hasta comienzos de octubre. Pero no solo a eso se debe que Fanes, en la isla de Rodas, sea una meca para jugar con el viento deshilando una cometa o cabalgando el oleaje sobre una tabla de surf. También influye su amplio y sedoso arenal, y que los principiantes salen de aquí encantados. Los profesionales suelen optar por la tramontana de primavera y otoño, con olas más bravas. SHINE-A-LIGHT ALAMY

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