4 de abril de 2026
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Opinión

Las barrancas del Paraná

Por Marcelo López Álvarez.

Por Marcelo López Álvarez

Suele pasar que casi siempre las cosas importantes se discuten en un cono de sombras y pasan desapercibidas. O siempre hay alguna excusa para que estas se desarrollen en un plano secundario donde el ruido es poco como para que los que necesitan del silencio para lograr sus objetivos lo encuentren.

Algo de eso pasó en los últimos meses con un tema que en este espacio venimos tratando desde mayo del año pasado cuando pocos o nadie hablaba de ello. Los puertos del Paraná, el sistema navegable de ese río y el colador que significa para nuestras exportaciones y nuestros dólares dicho sistema.

La voz de alerta vino del seno del propio oficialismo cuando el senador Jorge Taiana invitó al Ministro Mario Meoni a que informará porque se había dejado de lado el anuncio presidencial de crear la Administradora Federal Hidrovía Sociedad del Estado y llamar a una nueva licitación para re entregar a manos privadas (muchos sospechan de un pliego a medida de la continuidad de Hidrovía S.A) la administración del principal canal de salida de las exportaciones argentinas.

Nadie explica aún, por qué justo el día de la muerte de Diego Armando Maradona el Ejecutivo firmó el decreto 949/2020 delegando en el Ministerio de Transporte la facultad de efectuar el llamado y adjudicación de la Licitación Pública Nacional e Internacional, por el régimen de obra pública por peaje, en el marco de la ley 17520, para la modernización, ampliación, operación y mantenimiento de la vía navegable.

Taiana fue claro metiendo en dedo en la llaga "La hidrovía ha sido muy elogiada en los últimos 25 años por las grandes cerealeras porque no hay ningún control de lo que se exporta. Esa concesión se acaba en abril", admitiendo también que es uno de los tantos gatos a los que nadie le pudo poner el cascabel, incluso en la anterior gestión de este mismo signo político.

La oportunidad del Estado de recobrar el control del sistema hídrico en el que están ubicados los principales puertos por donde no solo salen los cereales sino también exportaciones mineras y hasta en muchos casos manufacturas industriales es única.

La pregunta que se hace Taiana es la misma que se hacen varios sectores del oficialismo y estamentos económicos que adscriben a un País que sea capaz de controlar qué se hace con su producción, ¿Por qué el Ejecutivo cambió radicalmente su opinión de crear una empresa estatal para administrar esa vía para entregársela nuevamente a factores económicos concentrados?. La única respuesta parece ser un nuevo cambio de opinión que dejó trascender el Ministro del Interior a través de la red social de Twitter.

Pero de qué estamos hablando para entender la importancia que tiene para la Argentina un tema que se intentó discutir en las sombras.

Por los puertos del Paraná (todos en manos privadas de los propios exportadores cerealeros) y por la hidrovía sale aproximadamente el 70% de las exportaciones de cereales y aceites de la Argentina y también como decíamos una parte de la que no hay datos exactos de las exportaciones mineras.

Si bien hay oficina de aduanas en cada puerto el control de los volúmenes de embarque se realiza solamente por declaración jurada y a partir de allí se desatan todo tipo de especulaciones (los mendocinos sabemos bien de eso de cuando la extracción de los pozos petroleros se controlaba de la misma manera) que ya hemos detallado en columnas anteriores.

No es es nuevo, en la zona del litoral desde hace años se habla del tema y de hecho hace casi un año atrás tratamos largamente la situación en una entrevista en Radio Andina con el Diputado Provincial santafesino Carlos Del Frade (https://soundcloud.com/mediosandinosmza/nada-simple-carlos-del-frade-dip-provincial-del-frente-social-y-popular-de-santa-fe-130520 )

Sobre la ribera del río existen 18 puertos todos en manos privadas y ninguno es de capital 100 por ciento nacional. Catorce son 100% de inversores extranjeros y solo cuatro de sociedades con alguna participación nacional como ACA, Vicentín y Aceitera General Deheza.

La hidrovía está en manos de un consorcio radicado en Bélgica pero con inversores de desconocido origen y un pequeño grupo nacional cuyo nombre mas conocido es Gabriel Romero, un hombre de relación histórica con algunas sectores del radicalismo y de fulgurante estrella por su participación en el sainete de las fotocopias de los cuadernos, donde apareció declarado ante el tándem Stornelli-Bonadio un supuesto pago de coimas por sumas ridículas en comparación con el valor del negocio entre manos, directamente a la Presidenta de ese entonces. Declaración que valió la inmediata libertad de un gerente de su empresa y de el mismo.

La situación de los puertos y el sistema navegable por el que se mueven las principales cargas del país es conocida desde hace años por los que siguen de cerca el mundo de las exportaciones agropecuarias y saltó a la consideración de una mayor cantidad de ciudadanos a partir del fallido de Vicentín por parte del gobierno de Alberto Fernández.

De hecho, siempre se bromea que el Estado tiene una forma muy simple de subir las retenciones a las exportaciones de ese complejo agrario.

El chisme dice que lo único que tiene que hacer el presidente de turno es convocar al famoso campo argentino y anunciarles que a partir de mañana las famosas retenciones bajan al 10 por ciento. Inmediatamente estallarían los aplausos y vítores, pero al terminar el gobernante con voz adusta les anuncia que a cambio se pondrá una balanza controlada por Gendarmería al pie de cada barco y Prefectura inspeccionara cada barcaza con "soja paraguaya" que entra a la Argentina. Entonces inmediatamente se levanta uno de los dirigentes del campo y le ofrece la presidente pagar el 50% de retenciones.

Así de complejo es el sistema de exportaciones, principal aportante de divisas a nuestro país, con sospechas permanentes de elusiones, evasiones, contrabando, triangulaciones y negocios paralelos que hasta fueron denunciados por la inclasificable Elisa Carrio.

La oportunidad de recuperar para la Argentina no solo un negocio de miles de millones de dólares anuales sino también un control más acabado y firme de qué y cómo se exporta por esas especies de agujeros del Paraná y la soberanía del manejo de nuestras aguas y puertos es única.

Como dice Del Frade "El control de la Hidrovía tiene que ver con la importancia del Estado como custodio de los bienes y las riquezas que son del pueblo argentino. Es central para la economía y la soberanía nacional el control de lo que entra y sale por nuestros puertos.

El control del transporte fluvial debe estar al servicio de un proyecto de país que no es el de las minorías. Ese sistema que conforman los ríos Paraná, Paraguay, Uruguay y de la Plata es parte de los desvelos del viejo sueño artiguista de la construcción de una nación para todos y no, una colonia indefensa".

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