sábado 6 ago 2022
pandemia 2021

Volver al cobijo de las aulas, verdadera epopeya contra el covid

Por Myriam Ruiz.

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31 de enero de 2021 - 07:15

Ya inmersos de lleno en este 2021 -que arrancó no tan tranquilo... no tan "estéril" como uno podría esperar luego de ver como fue el verano europeo- lo único que nos queda por pensar es cómo  proyectar un año mejor que el que pasó. Tenemos muchísimas herramientas: sabemos cómo cuidarnos y cómo mantener a salvo a la familia del covid; hemos aprendido que podemos mantener la economía abierta y, en todo caso, podrá restringirse la circulación en los meses en los que la pandemia haga un nuevo pico de casos; también nos convertimos en expertos en barbijos, alcohol al 70% y en cómo movernos a salvo dentro de las famosas burbujas. Yo diría que el desafío enorme que entraña este inicio de ciclo para los argentinos es "volver a las aulas".

En Mendoza, como en el resto del país, ya hay fecha para la vuelta a las escuelas. Y está allí mismo, doblando la esquina de este fin de semana bendito en el que culmina el enero más complicado de la historia reciente y en el que podemos dar por comenzado el nuevo año (Aparecen guardapolvos, uniformes, mochilas en las vidrieras uno ya se siente inmerso en un cuasi-otoño-escolar).

El lunes 2 de febrero se da por iniciado el año lectivo en Mendoza, con la vuelta de los directivos a los colegios para poner manos a la obra en lo que serán las clases 2021 en la provincia, en contexto de pandemia. Días después lo harán los docentes, y el miércoles 10 comienzan las clases de apoyo a alumnos que necesiten un fortalecimiento. El lunes 1 de marzo las campanas, y los timbres, llamarán a los chicos de nuevo a las aulas. ¡Qué momento!

El retorno a las escuelas ha sido algo largamente pedido por padres y hasta por organizaciones de la comunidad. Y es que el 2020 dejó ya una huella difícil de borrar en nuestros niños, adolescentes y jóvenes. Además, luego de ver las imágenes de este verano, con aglomeraciones en playas, restoranes, peatonales... con fiestas clandestinas de las que se reúnen de a miles ¿quién puede dudar que en la escuela ese retorno al contacto va a ser mucho más cuidado, y obviamente necesario?

El año pasado los hogares pasaron a ser aulas, con madres y padres ayudando a sus chicos a resolver tareas que maestros y profes les enviaban de manera virtual. Toda una epopeya.

Al finalizar el año, docentes de todos los niveles dijeron sentirse frustrados por lo difícil que fue mantener el grado de conectividad con sus cursos y, además, cumplir con el criterio educativo que en definitiva es el objetivo de cada ciclo lectivo. Muchas quejas, pero también muchos aprendizajes.

Silvina, maestra de primaria, explicaba en una entrevista hace poco que terminó dejando de lado la constante lucha por terminar el programa de cada año. "Ahora valoro más, mucho más, los pequeños contenidos trabajados por los alumnos (aunque eso lleve a la no finalización del programa) y en esos trabajos buscar más las habilidades y capacidades de los propios alumnos en sus producciones", apuntaba.

Por supuesto que nadie estaba preparado para el encierro. Los traumas en lo económico, psicológico, fueron muchos en un año de cuarentena estricta. La soledad hizo mella tanto en nuestros adultos mayores como en los más chicos de la familia.

Por eso hay que intentar mantener esta "nueva cotidianeidad" bien cuidada, precisa, una "realidad protegida con barbijo".

Las escuelas abren sus puertas ya. Para la vuelta a las clases falta un mes, un marzo en el cual estaremos atentos a cada cambio en el singular contexto de pandemia. 

Todos esperamos llegar a ese día en que los chicos puedan volver al ámbito que todo lo cambia: el aula. El aula como nido en el que el aprehender es el abrigo más hermoso que podemos regalar a un niño. La educación nos atraviesa y nos eleva, nos lleva a otro punto del entendimiento; enlaza al futuro cual si fuera un globo con un cordel y lo convierte en un boceto en nuestro escritorio, un boceto al que podremos dar vida... 

Volver a las aulas será (esperemos que el covid nos lo permita) la épica más enorme de nuestros tiempos. 

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