Hace 50 años la cultura argentina se conmovía de una manera especial porque aparecía el primer disco de un grupo que produciría un quiebre en la música hecha en Argentina: salía el primer material de Almendra, banda conformada por Luis Alberto Spinetta, Edelmiro Molinari, Emilio del Guerco y Rodolfo García.
Este tenía temas que se terminarían convirtiendo en clásicos como "Muchacha (Ojos de papel)", "Ana no duerme" o "Plegaria para un niño" que atravesaron décadas y siguen inmunes a todo.
Por estos días la compañía Sony Music decidió hacer un homenaje a ese disco y reunió a los tres miembros vivientes de Almendra (Del Guercio, Molinari y García) en un documental que cuenta la concepción, la grabación y lo que generó ese primer disco.
Durante el documental, se realiza un recorrido por las historias que hicieron posible ese disco debut. Entre las mismas, se encuentra la anécdota de la llegada de la banda al sello RCA, el dibujo tan icónico realizado por el Flaco, y algunos detalles respecto de la composición y grabación.
Por eso, desde Sitio Andino hablamos con Rodolfo García, uno de los fundamentales:
-Tenés 50 años de historia con tu banda... ¿qué significa ser un referente?
-Por un lado es medio increíble, pero con correr de los años esa denominación se va a adaptando a cierta cotidianeidad. Si en aquel momento alguien me decía que dentro de 50 años iba a estar en este lugar, hablando sobre el aniversario de mi banda, no lo hubiera creído, más allá que en ese momento estábamos todos muy enamorados de lo que estábamos haciendo. La historia se fue dando así. La gente nos acompañó muy de a poquito, gracias al boca a boca, porque nunca hicimos una campaña de difusión. Nosotros tocábamos mucho en teatritos y los convencíamos con la música. Desde luego que el resultado final fue así, halagador.
-Pero Almendra fue incomprendido en ese momento inicial...
-Creo que si pero hubo un momento en que pensábamos que íbamos a ser más incomprendidos (risas)... Toda la primera etapa nuestra fue a puro ensayo. Teníamos unos equipitos para tocar muy precarios... Es más, no eran de instrumentos sino bafles de audio adaptados y no era lo mejor. Eso nos demoró en salir a tocar en vivo y por eso solo ensayábamos. Nuestros amigos nos iban a ver a los ensayos y nos decían que le gustaban lo que hacíamos... ¿pero qué otra cosa podían decir? Siempre pensamos que era difícil que nuestra música le gustara a alguien más que a nosotros. Pero cuando empezamos a tocar nos dimos cuenta que había gente que se copaba con nuestra propuesta. Nuestra expectativa primordial no era tener el reconocimiento masivo -más allá que eso le gusta a todo el mundo- y eso nos permitió encarar la carrera de otra manera. Los productores de la compañía en la que estábamos trataban de convencernos que hiciéramos música más convencional para que le gustara a más gente... Y la verdad es que Almendra fue un proyecto muy conversado, por cuestiones fortuitas...
-¿Cómo es eso?
-Antes de debutar, me tocó el servicio militar obligatorio y la banda estuvo esperándome durante un año para que yo me volviera a sumar. Por eso, los encuentros durante ese año era para hablar sobre el grupo, para ver el proyecto y -sobretodo- decidir qué cosas no íbamos a nunca... Eso nos fortaleció bastante.
-Almendra, a diferencia de otras bandas, tiene la particularidad que era un todo; es decir no había líderes a la vista.
-Ese fue otro de los logros que tuvo que ver que tuviésemos tanta preparación previa. Tratamos que la banda fuese horizontal, participativa. Todos los arreglos debían ser consensuados. Había mucho respeto en la opinión de todos. El Flaco era el principal compositor del grupo pero siempre tuvo claro que eso no lo iba a hacer sobresalir por sobre los demás.
-Volver 11 años después, ¿cómo los encontró?
-Tocando mejor. Eso es lo que tiene el arte que el tiempo te da más. En el primer disco vimos todos lo que teníamos pero no teníamos más resto que ese. Cuando nos separamos, estuvimos en otros grupos, tuvimos más experiencia y eso se vio el día en que decidimos juntarnos de nuevo. Solo basta con escucharnos, especialmente en el disco en vivo...
-Ese disco lo teníamos planeado para que apareciera junto con el "Almendra en Obras", porque nuestro entusiasmo de ese momento nos hacía pensar que en tres meses podíamos hacer todo. Y en la práctica no fue posible hacer lo que queríamos. Y cuando salió ese disco, pasó poco tiempo para que Almendra desapareciera nuevamente. Creo que es un disco que no está muy valorado y que yo si valoro mucho por la calidad de los temas. Es un gran disco, con el mérito de haber generado un disco con canciones totalmente nuevas, diez años después de nuestro nacimiento.
-En libro "Como vino la mano", de Miguel Grimberg hay una hermosa entrevista a Luis Alberto. Allí, Spinetta siempre te menciona a vos como el referente a quien tenía que escuchar en el medio del caos...
-Nuestra relación fue muy extensa y profunda. El Flaco tenía 13 años cuando lo conocí, no era ni un proyecto de músico porque no sabía tocar ni la guitarra. Nos conocimos en la secundaria porque éramos muy consumidores de música. Nos juntábamos a hablar e intercambiar opiniones. Eso nos pegó mucho y cuando Luis empezó a crecer como músico nos unimos más aún. Siempre hubo amistad y cariño y por eso puede ser que me escuchara.
-Sos un fundamental para la cultura argentina pero ¿qué significa ser un Almendra?
-Es todo un orgullo. Logramos cierta trascendencia pero fundamentalmente me enorgullece haber tocado con los que toqué.