Pandemials, la generación cuyo ADN lleva la marca del Covid
La mitad del planeta avanza hacia un nuevo invierno bajo el signo del Covid y en ese camino, mientras en el otoño boreal las hojas de los árboles amarillean y caen, la gente es espectadora de una nueva ola de coronavirus que parece arremeter con más fuerza y, en pocos días, ha tirado abajo las esperanzas de imaginar un 2021 "normal".
No vamos a negar aquí que ha sido un duro golpe saber que al bicho no sólo no se lo ha podido detener sino que sigue emergiendo con nuevas cepas cada vez más virulentas. ¿Cuarentena sí o no? ¿Aislamiento o distanciamiento? ¿Cierre de fronteras o mayor cantidad de testeos? ¿Todas las medidas... o ninguna de ellas? La comunidad científica internacional, así como los gobiernos, debaten por estas horas qué tipo de cuidado es el mejor para prepararse para algo que, ahora lo sabemos, no durará meses sino posiblemente años.
Varios países de Europa informaron cifras récord de contagios y aumentaron las medidas de restricción por el avance del coronavirus. Italia tuvo, en las últimas 24 horas 31 mil nuevos positivos; Francia empezó este viernes un nuevo confinamiento nacional para intentar frenar la transmisión de la covid-19; Alemania anunció 18 mil nuevos infectados lo que marcó un nuevo un nuevo récord diario desde el inicio de la pandemia. Reino Unido, Bélgica, España están cerrando sus fronteras y evaluando medidas restrictivas para contener al virus ya que, al decir de la comunidad médica, ningún sistema sanitario será capaz de absorber 40 mil casos diarios como están apareciendo.
Y en medio, uno mira hacia adentro de su propio mundo pequeño: la familia, el barrio, la oficina, la escuela o universidad, y te das cuenta cuánto ha cambiado todo en este 2020.
La pandemia, que ahora es una "sindemia" -o sea una sinergia de pandemias-, se está llevando puesta a toda una generación de abuelos y abuelas, pero no sólo eso sino que está dejando una huella muy difícil de borrar en el ADN de toda una generación. Niños, niñas, adolescentes y jóvenes viven en carne propia cómo la enfermedad ha acabado con los lazos sociales que conocían y en los que estaban comenzando a moverse: tanto para sociabilizar, como también en el estudio o en el trabajo.
A esta generación de jóvenes ya se les llama "pandemials" o Generación Covid, y han recibido un duro golpe en el camino de prepararse para un futuro o en el de dar los primeros pasos en su profesión.
Miles (millones de ellos en el mundo) han perdido a algún familiar en esta lucha hasta ahora desigual contra la enfermedad. Esas heridas, además de las transformaciones en la rutina diaria, es un paréntesis brutal que el coronavirus les ha impuesto en sus vidas. Paréntesis que al menos en el futuro cercano sabemos que aún no va a cerrarse.
Macron, presidente de Francia, lo sintetizó con algo que merece ser tapa de un libro: "Es duro tener 20 años en 2020".
Así las cosas, esta generación -de la que aún no sabemos cuándo podrá volver a la normalidad de las aulas o de los encuentros con amigos- resultará mucho más golpeada que las que le antecedieron. Tal como ocurría con las generaciones de niños y jóvenes que vivieron una guerra.
La médica patóloga argentina Marta Cohen dijo esta semana que "hay que aprender a convivir con este virus, para lo cual todo el mundo se va a tener que testear seguido con pruebas diagnósticas rápidas: chicos y docentes antes de ir a la escuela, en las universidades, hospitales, geriátricos. Testearse será parte de la rutina".
El periodista, sorprendido, le preguntó: ¿Será un hábito semejante a cuál?. "Será un hábito. Así como nos lavamos los dientes cada día, del mismo modo chequearemos nuestra higiene viral", apuntó la científica.
Como todas las transformaciones sociales y rupturas de paradigmas, seguramente no será la sociedad que más se cuidó o la que menos lo hizo la que se adapte mejor... sino aquella que acepte con flexibilidad los cambios y los convierta en aprendizaje para avanzar hacia un mundo mejor.