Este viernes la Delegación de la Policía Federal Mendoza detuvo a un hombre de 38 años por venta y distribución de droga en Maipú. El sospechoso es ingeniero y comenzó en el narcomenudeo cuando lo echaron por ser adicto a los estupefacientes cuando trabajaba como petrolero en Neuquén. Cómo vendía, quiénes lo ayudaban y el rol de su suegra en la venta.
El "Petrolero", el ingeniero que vendía droga en el quiosco de su suegra y fue detenido
El procedimiento fue realizado por los agentes de la Brigada con la colaboración de la Unidad de Inteligencia Criminal II y del personal del Gabinete Científico de la Policía Federal. Y el lugar fue en una casa ubicada en las calles San Luis entre Italia y Chacabuco.
En ese domicilio, los policías encontraron y secuestraron 23 "nuditos" de cocaína, más de 200 gramos de marihuana y también dinero en efectivo por un monto de $15.000. Con este hallazgo, solicitaron otro allanamiento en el Juzgado Federal, quien dispuso la requisa en la casa del vendedor.
La medida se realizó en la vivienda en la calle Batalla de Maipú, en el barrio Manuel Ruiz de Gutiérrez. En ese lugar confiscaron 150 gramos de cocaína, envoltorios para armar los "nuditos", elementos de corte y fraccionamiento y $3.000 en efectivo.
Parte de la cocaína y la plata que secuestró la Policía Federal.
En la primera casa vive la suegra del acusado y la mujer atendía un quiosco de barrio. Pero en ese mismo lugar, sostiene la investigación que se realizó desde junio, también funcionaba para comercializar los nudos de cocaína.
"En la suegra se allanó el quiosco y él alquilaba otra casa donde vivía con la esposa y los tres hijos", indicaron. En su casa, que describieron como "hermosa", armaba los nudos del polvo blanco para luego venderlos. En ese domicilio estaban ampliando en la parte superior, se cree, con plata de la venta de la droga.
El acusado operaba desde su casa y también, como se explicó, en el kiosco de su suegra. Pero además, lo hacía él mismo mientras caminaba por el barrio.
Para hacerlo, contaba con tres o cuatro soldaditos quienes tenían la función específica de controlar la zona y dar el alerta para no ser detectado en las transacciones. "Daba vuelta por la cuadra para vender y si los soldaditos o él veían alguna cara rara -policías o alguien que los podría denunciar- dejaba de vender". Y esos menores eran quienes le decían todo el panorama y les informaban si había algún rostro desconocido.
Durante las tareas de vigilancia que realizaron los agentes de la brigada, confirmaron que muchas transacciones se realizaban con el conocido "pasa mano". Y los compradores eran de la zona o llegaban desde otros puntos, afirmaron.
Quedó detenido y a disposición de las órdenes del Juzgado Federal N°1, Secretaria Penal A.