Opinión
Los datos que no quieren mostrar
Domingo, 10 de mayo de 2020Por Marcelo López Álvarez
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

La cuarentena se extiende, las 2 pandemias de las que siempre hablamos no cesan, el letargo mundial se prolonga y propaga con consecuencias conocidas y acumuladas más un destino incierto.

Los chistorros son un embutido muy parecido a los chorizos argentinos, pero de origen vasco, muy populares en todo España, como la mayoría de los embutidos de origen popular a partir de generar un alimento para el vulgo con las sobras de los buenos cortes de cerdo y res que obviamente iban a parar a manos de los Señores, la desigual distribución de la riqueza que lleva miles de años.

Hace un par de décadas un grupo cómico andaluz que animaba las tertulias de Radio Sur había tomado el nombre del embutido para el grupo como definición de algo burdo y simple, de poca monta. Más tarde alguna de las agrupaciones del Carnaval de Cádiz tomo también el nombre, pero como símbolo de reivindicación de lo popular.

¿A qué viene esto a cuento más allá de reivindicar lo mucho que nos gustan esos embutidos y el Carnaval de Cadíz? Pues a que los últimos días un grupo de proclamados economistas ronda las tertulias televisivas y radiales reivindicando el humor burdo y tragicómico de aquel grupo andaluz con monólogos que mueven a la carcajada si no fuera porque varios de ellos son los responsables de la tragedia económica argentina de los últimos años por diseño, acción, apoyo u omisión.

Uno de los cuentos preferidos de estos modernos Chistorros o Chistomistas es que el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio popularmente conocido como Cuarentena destruyó la economía y lo agitan como un dogma ante el inalterable silencio de los tertuliantes que asienten como los viejos bufones del Rey.

La construcción de la falacia es acompañada por supuestos sesudos textos en los medios gráficos que ratifican las afirmaciones de los Chistomistas sin poner en duda nada de lo que se dice en los plató televisivos. Nadie atina de preguntar cuánto de cierto hay en ello, ni a formular la pregunta más básica ¿cómo le fue e irá a la economía de los países que no reaccionaron declarando cuarentenas y protegiendo a la población? Es lógico que no se le pregunten porque inmediatamente quedaría desarmado el discurso que agitan con fines que quizás no puedan confesar.

El FMI advirtió esta semana que estamos ante una crisis cuyo único precedente es la del 29, el Comisionado Económico de la Unión Europea se esperanza con que la economía europea solo caiga un 7,7% en el 2020 y aseguró que de un día para otro el producto europeo se redujo en una tercera parte. Nada de esto está oculto solo hay que leer los diarios y medios especializados. Entre marzo y abril 33 millones de estadounidenses pidieron su admisión en el sistema de Seguro de Desempleo la cifra más alta desde la crisis a la cual el Fondo compara la situación.

A medida que se van publicando los pronósticos de crecimiento (aunque habría que rebautizarlos como pronósticos de tragedia) la mella en las economías europeas es cada vez peor. El Banco de España, país que desechó la cuarentena hasta que los hospitales y las muertes estallaron, prevé una contracción de hasta el 13,5% para el PBI español sin embargo el Morgan Stanley asegura que puede llegar al 26,6 % y la deuda externa española entraría en la misma inviabilidad de la Argentina superando el 120% el PBI.

Otro país europeo que desechó la cuarentena y dejó sus industrias en marcha mientras los trabajadores caían uno tras otro por el Covid 19, Italia, ya ubica su deuda externa en un ratio del 150 % de su producto interno que según la previsión del FMI caerá 9,1 puntos, aunque los bancos de inversión aseguran que será de dos dígitos.

El rey de no parar la economía, Donald Trump, no sólo logró que Estados Unidos supere largamente el millón de casos de coronavirus con 75 mil muertos y -como dijimos- con 33 millones de nuevos desocupados prevé una caída de su economía de 5,9 por ciento y una tasa de desocupación por arriba de los 15 puntos cuando había logrado bajarla al 3,8 %

El imitador latinoamericano del "Siga Siga" que nos recuerda a Pancho Lamolina, Jair Bolsonaro supera las 10 mil muertes por la pandemia y porfía con los gobernadores para no paralizar ninguna actividad ordenadamente, sin embargo, la caída de la economía brasileña tiene pronosticado un piso del 5,5 %

Ni hablar de Boris Johnson que solo entendió razones después de sufrir en propia sangre el ataque del virus. Según las previsiones del FMI su PBI se hundirá un 6,5 por ciento apenas un punto menos que el de Francia que se pronostica será del 7,5 %.

Ni hablar en Latinoamérica donde Perú, Chile o México que también jugaron al discurso de que si paramos nos hundimos pero el ahogo llegó igual con decrecimientos anunciados que van del 6 al 10 por del producto.

Los números hablan por sí solos, la pandemia económica no distingue gobernantes o proyectos políticos que cuidan la vida de sus ciudadanos de los que la desprecian, la ferocidad del virus es tal que si los gobernantes no "paran" la economía la para el Sr Covid. Por eso los especialistas del stand up económico y sus aplaudidores ocultan los números y crean una realidad paralera, de lo contrario inexorablemente tendrían que darle la razón a quienes creen que de la muerte no se vuelve.

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Comentarios
Jorge
10-05-20 11:53
Como siempre es un buen análisis. También habría que agregar que una debacle económica en una crisis mundial tiene cierta lógica. Ésa lógica hace incomprensible la debacle económica que nos regaló Macri en un momento incomparable.
Fer
10-05-20 10:56
Excelente, ?se tenía que decir y se dijo?..
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