A través de un tweet del intendente de Malargüe, Juan Manuel Ojeda, se conoció la historia de Agustín Vázquez, un adolescente de 15 años que vive en el departamento sureño conmovió a toda la provincia al recordar que en Mendoza, muchos chicos/as viven realidades difíciles pero aún no así, no se rinden. Su madre, Janet y su preceptor, Pablo Martín, dialogaron con Marcelo López en su programa "Nada Simple" por Radio Andina FM 90.1.
Agustín lo hace cotidianamente. En Portezuelo del Viento; él cruza por encima del Río Grande con mercadería y su "cartilla" para la tarea escolar. Está en 3er año de Escuela Albergue "Mapu Mahuida" de Bardas Blancas. Así de generosa es la vocación que habita en el %u2764 malargüino. pic.twitter.com/8cZvVJCJkE
En las imágenes captadas por Pablo Martín, preceptor de la escuela 4-206 Mapu Mahuida, se puede ver a Agustín en "la jaula", lugar donde fue a buscar los cuadernillos para poder seguir estudiando desde su casa por la cuarentena obligatoria decretada por la pandemia del coronavirus.
Para llegar a estos cuadernillos, Agustín cruza el Río Grande y no es el único porque la mayoría de los 80 alumnos/as que asiste a esta escuela albergue vive en un radio de 100 kilómetros y las realidades son tan diferentes como complejas.
"En momentos normales, la escuela funciona con un régimen 12 días, le llamamos la albergada, y luego con 18 de franquicia que es el tiempo que los chicos vuelven a sus casas. No obstante, con estas circunstancias nos toca cubrir con los directivos y llegar con una alternativa, a través de un formato papel porque la mayoría de los chicos no tiene acceso a internet. De alguna forma, había que llegar con el contenido con el que trabajamos", explicó Pablo Martín, preceptor de la escuela Mapu Mahuida.
Y agregó: "Recorremos varios lugares inhóspitos. Hay muchas familias que viven sumamente aisladas y no pueden continuar estudiando si no es de esta forma que se planificó. El pasado viernes me tocó la recorrida con la regente y se recolectan estas vivencias como la de Agustín. Es gratificante poder llegar, poder ayudarlos a seguir".
Por su parte, Janet, la mamá del joven protagonista de esta historia contó que, en vehículo hay entre unos 15 ó 20 minutos hasta la escuela, "caminando es muy lejos. Lo busca una traffic de la escuela y luego lo trae en la franquicia. Ahora no había por la cuarentena entonces los profes van repartiendo los cuadernillos. Desde donde nosotros vivimos, hay poco más de un kilómetro para recorrer a caballo o caminando, hacia la jaula, done está ese carrito, esa balsa que cruza el río y cuando ellos se comunican por radio, cruzas y retiras las cartillas".
Sobre cómo lleva Agustín la educación desde su casa, Janet fue clara: "Le había costado matemática, entonces llamó a sus docentes que son muy solidarios y siempre dispuestos y lo ayudaron. No le ha costado porque cuando uno quiere estudiar, estudia. Agustín va con el lápiz, cuaderno al campo donde tiene un poco de señal si tiene dudas, pregunta y hace la tarea".