Fue el jueves 19 de marzo. Esa noche, el presidente Alberto Fernández decretó que desde el 20 de marzo comenzaría regir el distanciamiento social preventivo y obligatorio que, recientemente, se extendió hasta el 16 de abril inclusive. Horas después del anuncio, las calles de la Ciudad de Mendoza se llenaron de policías. Tres, cuatro y hasta cinco duplas de efectivos distribuidos por la Peatonal Sarmiento, otras tres caminando alrededor de la plaza Independencia y casi una por esquina en las arterias céntricas.
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¿Cuarentena relajada?: para la Policía, el control "no debería ser una caza de infractores"
El acatamiento era alto. La capital mendocina nunca escuchó tanto silencio ni sintió tan pocos pasos. La Policía se apostó en controles fijos para vehículos y las duplas patrullaban las veredas. Así fue hasta finales de marzo, cuando finalizó el feriado reprogramado del Día del Veterano y Caídos en la Guerra de Malvinas. A partir de allí, comenzó a notarse una reducción en la presencia policial por el centro.
Quizás fue el cierre de comercios, quizás porque cada vez más casos estaban exceptuados en el decreto del Gobierno Nacional y podían circular o quizás se sumaron ambas situaciones. Para la Policía, los controles aumentaron y afirman que, de todas formas, esto no debería ser "una cacería de infractores".
"Ahora hay más gente circulando en el centro porque hay 51 casos exceptuados. Los bancos están funcionando con turnos, algunos comercios abren como entidades financieras, entonces hay una buena cantidad de personas que está autorizada a circular y que está habilitada para hacerlo", comenzó a explicar Eduardo Muñoz, jefe de la Departamental de Capital.
Y sumó: "No se ha flexibilizado la cuarentena, al contrario. Si vemos los accesos a Ciudad, hay muchos más controles que al inicio. Al principio, había más duplas caminando porque a muchos negocios les costó acatar la medida presidencial. Luego, con el paso de los días, cerraron todos, salvo los minimarket. Entonces, los controles se trasladaron a otros puntos. Además, los bancos comenzaron a funcionar nuevamente y teníamos que optimizar los recursos y reforzar la seguridad en estas sucursales o en los sitios para pagar cuentas y evitar delitos".
Actualmente, en la Ciudad de Mendoza, hay poco menos de 400 efectivos policiales trabajando. No obstante, para el comisario inspector, la tarea de los uniformados no es solamente perseguir infractores sino que ahora se han sumado tareas por lo que piden a la población tomar consciencia y acatar el distanciamiento social y todas las medidas adoptadas en esta cuarentena obligatoria.
"El trabajo no es exclusivamente mantener la distancia social sino también mantener la seguridad. Por ejemplo, en el grupo de personas que va a cobrar o a pagar, hay muchos ancianos que son víctimas vulnerables de robo y hay que estar ahí. Esto no debería ser una caza de evasores de puestos de control o de incumplidores en general. La cuarentena es una medida de responsabilidad social individual", expresó Muñoz.
"Los puestos fijos están ubicados en lugares estratégicos donde la circulación es más fluida y seguirán apostados allí. Toda la población debería colaborar, no es una persecución, no podemos ni deberíamos tener un policía en cada esquina controlando que se cumpla con una medida que es de seguridad para esa persona y su familia", apuntó.
En cuanto al uso de tapabocas, obligatorio desde este 15 de abril, el comisario inspector señaló que trabajarán en conjunto con los municipios en el control. "En una primera etapa, hay que llamar a la reflexión porque es una medida de seguridad propia, no hay elección, es seguridad para todos. Probablemente, habrá un trabajo en conjunto con los municipios para poder controlar y sancionar a los infractores. Nosotros, como autoridad de aplicación no quisiéramos estar solamente destinados a hacer multas a transgresores sino que apelamos a que la sociedad comprenda y tome consciencia por el bien de toda la población", cerró el jefe de la Departamental.