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El crimen ocurrió durante un asalto en San Martín

Una balanza quemada, lo que complica al cuarto acusado de matar a la verdulera

Por Hernán Adrover

Una balanza quemada que le encontraron en la casa complica la situación de Gonzalo Oscar Bravo Coros (35), el cuarto sospechoso que quedó detenido por el crimen de Carina Rodríguez (42), la verdulera asesinada de un balazo durante un asalto en noviembre en San Martín. A pesar de que este jueves no fue reconocido en rueda de persona, el hallazgo lo vincula con el homicidio. 

El sospechoso, con último domicilio en Godoy Cruz y quien tiene antecedentes por robos agravados, cayó el martes 3 de diciembre frente al hospital Perrupato y personal de la Unidad Investigativa de San Martín realizó un requisa en su casa. 

Junto a Bravo, también están presos e imputados David Fabian Bravo Chaile (36), Genaro Lucero Videla (42) y su hijo Genaro Lucero Jofré (23)

Luego de esa medida que hicieron en la casa del último detenido que tiene el expediente, que instruye el fiscal Martín Scattareggi, los pesquisas encontraron un elemento importante. Se trata de restos de una balanza que estaba quemada por el fuego. 

Estos elementos son importantes porque el día del crimen los autores escaparon con una balanza de la verdulería ubicada en calle Soler. Los ladrones, luego de dispararle en la cabeza a Rodríguez, escaparon a toda velocidad en un Peugeot 307. 

Según fuentes cercanas al caso, los testigos de identidad reservada, además de aportar las identidades de los autores, también explicaron que Gonzalo Bravo fue quien escapó con la balanza en sus manos. Por eso la importancia de encontrar parte de ese elemento incinerado en su domicilio. 

La pareja del sospechoso dijo que se trataba de una computadora vieja pero, a raíz del trabajo de Policía Científica y del personal de la División de Delitos Tecnológicos de Investigaciones que hicieron sobre los restos, descartaron de plano que se tratara de una antigüa PC. 

"Era como la plancha metálica que lleva arriba la balanza y parte del teclado digital", aseguraron las fuentes. "De ninguna manera pudo ser una computadora, lo descartaron desde el primer momento", agregaron.   

La verdulera fue asesinada frente a su hija de 12 años y, justamente, la nena realizó una rueda de reconocimiento este jueves con Bravo. Sin embargo, detallaron que el resultado fue negativo, es decir, no lo reconoció. 

A pesar de esta medida, que no tuvo el resultado esperado, explicaron que hay elementos de importancia para involucrarlo en el expediente y para que continúe preso (la balanza quemada en su casa, entre otras evidencias).

Además esperan los resultados finales sobre el levantamiento de huellas que hicieron en la escena del crimen y del rodado, admitieron. 

Cómo fue el homicidio durante un asalto

Explicaron que aquel jueves 21 de noviembre, los cuatro sospechosos salieron en un Peugeot 307 gris, propiedad de la madre de Bravo Chaile, "para ir a asaltar algunos negocios".

En la mira estaban comercios ubicados en las afueras de San Martín, pero en el camino decidieron cambiar y asaltar una panificadora.

Luego, como no pudieron concretar ese atraco, decidieron robar en la verdulería de calle Soler, "porque lo vieron fácil", tal como declaró uno de esos testigos en la causa penal.

Al menos tres entraron a la verdulería y uno que estaba armado amenazó a la mujer, quien estaba con su hija de 12 años. Rápidamente le sacaron una balanza.

Antes de irse, el que estaba armado, le disparó a menos de un metro a la trabajadora, quien murió casi en el acto porque el proyectil le atravesó la cabeza (el disparo entró por la zona del cuello y salió por la parte superior del rostro).

El arma utilizada fue un revólver calibre 38 y esto lo confirmaron porque el proyectil quedó alojado en una de las paredes del negocio y lo peritaron.

Por las características del rodado, los pesquisas lo ubicaron en el barrio Villa del Carmen y, tras algunas medidas, encontraron el auto y a los sospechosos. 

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