Con un contrato a punto de terminar y ninguna perspectiva de futuro en España, como muchos científicos en un país donde las medidas de rigor también llegaron a la investigación, Diego García-Bellido, paleontólogo de 41 años, busca trabajo en el extranjero.
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"Fuga de cerebros" en España por el brutal ajuste económico
Los científicos e investigadores se van a otros países para poder continuar con sus estudios. La crisis no da respiro en Europa y quien aún pueden buscan un mejor futuro.
Como consecuencia, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la mayor institución dedicada a la investigación en España y la tercera de Europa, no contratará a ningún científico este año, cuando en 2007 había reclutado a 250.
"Con una baja tan grande en la contratación, la gente se va ir. ¿Qué más pueden hacer? No hay alternativa. España se enfrenta a una fuga de investigadores muy seria", lamenta Amaya Moro-Martín, astrofísica de 37 años. Su contrato finaliza en octubre de 2013 y ella también empezó a buscar trabajo fuera de España.
Alarmados por esta situación, los investigadores de la Confederación de Sociedades Científicas de España entregaron a Rajoy una carta firmada por más de 40.000 personas en la que advierten del peligro de "una fuga de cerebros multi-generacional".
"Si España no toma medidas urgentes para conservar el capital humano de mayor excelencia científica, el sistema de investigación tardará décadas en recuperarse, lastrando el ansiado cambio en el modelo económico", aseguran.
Y subrayan que potencias económicas como Alemania y Francia incrementaron su inversión en investigación y desarrollo como respuesta a la crisis.
"Los países que más invierten en ciencia son los que tienen tasas de desempleo más bajas"", afirma Salce Elvira, representante del sindicato Comisiones Obreras.
También Elvira afirma haber notado el inicio de una "fuga de cerebros" aunque no se dispone de cifras concretas sobre el número de científicos que dejaron o se disponen a dejar España.
"Los datos los vamos teniendo goteo a goteo. Acaban un proyecto y se van, por tanto estamos hablando de miles de investigadores", asegura.
"Estamos formando grandes investigadores que luego no estamos aprovechando, que van a tener que ir a otros países en lugar de quedarse aquí haciendo su trabajo", lamenta.
García-Bellido, que a sus 41 años gana 1.800 euros al mes, afirma que los científicos no emigran tanto en busca de sueldos más altos sino de estabilidad profesional.
En uno de los ejemplos más dramáticos del impacto de los recortes, el Centro de Investigación biomédica Príncipe Felipe de Valencia despidió en noviembre a 108 de sus 258 empleados, incluidos 79 científicos, y cesó la investigación sobre 14 enfermedades, entre ellas el cáncer.
El centro pudo volver a contratar a una investigadora, Silvia Sanz de 37 años, especializada en la diabetes, gracias a que la madre de una niña afectada por esta enfermedad logró recaudar 8.000 euros con rifas y ventas de camisetas para pagar su sueldo.
"No sé qué haría si no fuera por esto. Muchos de mis compañeros se han ido a Estados Unidos", asegura Sanz.