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Zonda Destructivo

El Zonda posó el "ojo destructor" sobre los frágiles estadios del fútbol mendocino

Por Pablo Marcelo Pérez

Fue más que un dolor de cabeza el viento zonda de este domingo para los mendocinos; cortes de luz, caídas de árboles, focos de incendios e incendios sin control armaron un cuadro desesperante para una ciudad que volvió a mostrar su lado flaco en este tipo de contingencias. Esta adversidad climática también caló profundo sobre los frágiles refugios futboleros, que se esparcen por diferentes latitudes de la provincia.

Así, las canchas mendocinas dejaron entrever sus costados más flacos, puntos "G" que los hicieron tambalear y en varios casos arrodillarse ante el frenético paso del viento y su furia sin espacio ni tiempo.

Las primera informaciones que se fueron conociendo destacaban de daños considerables en los estadios de Huracán Las Heras y Atlético Argentino, con sensibles daños en parte de sus estructuras edilicias y considerables trabajos a posterior para alinearlos.

Las imágenes tomadas un días después de aquel hecho tan destructivo ilustran claramente que situación debieron soportar aquellas estructuras frágiles. Los carolinos que le dan sombra a la tupida arboleda de calle Olascoaga y forman parte del paisaje del estadio General San Martín, resultaron prácticamente una trampa mortal para transeúntes ocasionales o vehículos particulares (solo la temprana hora de los soplidos primarios impidió que las lamentaciones no fueran mayores).

Cuatro de aquellos esbeltos e "interminables" árboles cedieron ante los soplidos furiosos del zonda y uno fue a caer justamente sobre la pared externa del estadio de Huracán, su altitud pero ya en reposo horizontal, hirió no solo esas hileras de ladrillos - especie de trinchera - sino también se posó sobre las cabinas para la prensa, ubicadas un par de metros más adelante.

En Atlético Argentino ocurrió algo similar, pero aquí la endeble defensa de la pared que cubría el perímetro sobre calle Derqui no pudo afirmarse ante los soplidos exagerados que aportaban su intensidad desde varios sectores en el ambiente. Y así esa canchita que servía de refugio para tantos chicos quedó totalmente desprotegida.

Cayó sin descansar sobre el suelo una multitud de ladrillos, que alguna vez fueron levantados en forma de muro por hinchas del querido Boli. 

Además existieron algunas voladuras de techos de chapa adyacentes a este sector y el corte de luz tuvo afectado todo el domingo a los vecinos de aquella populosa barriada de San José. "Costará mucho levantar lo caído", afirmaron los colaboradores más cercano del viejo y querido Atlético. 

Gimnasia y Esgrima fue otra de las instituciones que sufrió este revés considerablemente y en pocos minutos vio como lo más alto de su empinada tribuna que da al oeste cedió ante el vendaval y tiró desde las alturas las cabinas de prensa, dejando los aires acondicionados pendiendo de un cable y las cajas lumínicas destruidas por completo.

Si bien en el Lobo ya comenzaron rápidamente a poner todo "cercano al orden", afirman que llevara un par de semanas reconstruir aquel sector tan tradicional de la pituca cancha del parque General San Martín, que en esta temporada volverá a recibir muchas visitas foráneas de la Primera Nacional.

Una jornada aciaga vivieron y sufrieron en consecuencia estos estadio de fútbol, que en algunos casos bien se pudo prevenir, con un trabajo de reforzar algunos sectores o bien comenzar, con lo que parece ser un hecho inmediato, a trabajar en la poda y manutención de ejemplares con absoluta seriedad.

El club Laverriere del departamento de Las Heras fue también blanco fácil de los aires convulsionados del zonda y un sector frontal de ladrillos se derrumbó precipitadamente, dejando a la intemperie buena parte del estadio Enrique Larrañaga.

Hoy solo fue material, mañana puede ser una vida humana que este en juego y será muy tarde para evitar o que se encamina como inevitable. 

 

 


      

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