10 malos hábitos que terminan arruinando tu celular

Por Sección Fotografía

Cuando un smartphone empieza a fallar normalmente le echamos la culpa al fabricante o al tiempo que hace que le tenemos, pero nunca nos acordamos de los malos usos que nosotros mismos hemos hecho del terminal. Hay vicios que cometemos frecuentemente y que poco a poco van acabando con su vida útil.

Dejarlo a merced del clima. Tanto el sol como el frío extremo son grandes enemigos de los smartphone. Los teléfonos ya se calientan cuando usamos una app o cuando los cargamos, por lo que la presencia de calor adicional reducirá su vida útil y puede causar averías. Con las bajas temperaturas se reduce considerablemente su capacidad.

Usarlo mientras que carga. Tal y como se ha comentado anteriormente, cuando está cargando está sometido a un exceso de calor. Usarlo lo único que va a conseguir es que la temperatura aumente y va a ser mucho más susceptible a estropearse. Es una mala idea.

No usar funda ni protector de pantalla. Cada vez son más necesarios y protegen al teléfono de golpes, rayaduras y otras circunstancias. También evitan su rápido deterioro y ayudan a poder vender el terminal en el futuro de una manera más fácil y a un mayor precio.

El bolsillo de atrás Cada persona guarda el celular en un sitio distinto, pero hay uno en concreto que tiene mucho peligro. Es el bolsillo de atrás del pantalón. Los riesgos son variados, pero hay dos que destacan por encima de los demás: que te sientes encima sin darte cuenta y se dañe o que directamente te lo roben.

No cuidar los cables. Otro de los errores más comunes. En ocasiones vamos con prisa y conectamos cargadores o auriculares sin poner mucha atención y estos conectores se van estropeando y terminan afectando al smartphone. Es muy importante tener mucho cuidado y tratar bien los componentes.

Usarlo en el baño. Son muchas personas las que deciden llevarse el smartphone al baño, lo cual es un grandísimo error. La humedad es una de las grandes enemigas del teléfono y está muy presente cuando nos duchamos, lo que puede afectar a su rendimiento. Además, el riesgo de que caiga al inodoro, la ducha o el lavamanos es alto.

Llevarlo a la playa. Otro escenario poco recomendable para usar el teléfono. Además del riesgo de robo, también puede ser un gran problema que se llene de arena o que entre en contacto con el agua del mar, que es muy perjudicial para los terminales. Sin duda, la mejor idea es dejarlo en casa.

No usar antivirus. Los tiempos han cambiado, los celulares se han convertido en pequeños ordenadores que usamos a todas horas y necesitan protección. En Internet hay muchos virus y software espía que pueden acabar con tu smartphone, así que no lo dudes y usa antivirus también en el móvil.

No actualizarlo. Hay algunas actualizaciones que son automáticas, pero otras no y por eso es necesario hacerlas manualmente. Y suele ser una actividad que vamos demorando una y otra vez. Mantener el teléfono actualizado hace que tenga un mejor rendimiento.

Dejarlo al alcance de los niños. La relación entre ambos es complicada y el riesgo de que te quedes sin teléfono aumenta considerablemente en su poder. Por eso si le tienes aprecio a tu terminal, procura que no caiga en las manos de los más pequeños de la casa.

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