Esta edición 2012 de la Fiesta Nacional de la Vendimia fue la mejor de los últimos años, en gran medida porque volvió a lo tradicional de esta celebración. Y a juzgar por el masivo aplauso era precisamente eso lo que quería el público.
Esta edición 2012 de la Fiesta Nacional de la Vendimia fue la mejor de los últimos años, en gran medida porque volvió a lo tradicional de esta celebración. Y a juzgar por el masivo aplauso era precisamente eso lo que quería el público.
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Sin embargo, un dato importantísimo hizo contrapeso. Lo malo fue que sólo votaron por la reina los funcionarios del gobierno e intendentes, y no otros espectadores como había anunciado el gobernador Francisco Pérez.
Esta noche la magia volvió a encenderse en el Teatro Griego Frank Romero Day, ante miles de mendocinos y turistas que coparon desde temprano sus gradas y los cerros, para vivir el Acto Central de nuestra Fiesta Máxima.
En este clima de expectativa y algarabía se puso en marcha a las 21.50 la transmición televisiva, y a las 22.15 la propuesta artística Te miro Vendimia de colores; bajo la dirección de Alejandro Grigor.
Una puesta de gran impacto visual que no sedujo por sus recursos tecnológicos y narrativos, sino por la imponente escenografía y, el excelente manejo de la masa de bailarines que desplegaron de principio a fin cuadros coreográficos de impecable coordinación. Robándose más de un ovación por parte del público.
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Se trató de una fiesta vendimial previsible en cuanto a su contenido. El dúo Celia Záenz Grigor, plasmó en escena un relato de fácil lectura, que fue llevando a través de los 19 cuadros a revivir aquellos símbolos más tradicionales de nuestra cultura.
La historia dio inicio con un mirador, un ojo que todo lo ve, proyectado en una pantalla en el centro del escenario y, la representación de una mujer: La bodega. Ambos fueron a la búsqueda de esos colores que pintaron la historia del pueblo y forjaron la Vendimia.
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Indagando en el origen, vino el cuadro sobre el coraje del General José de San Martín. Este fue unos de los momentos más elogiados cuando se recreó sobre el escenario al Cerro de la Gloria, con la imagen de la Libertad rompiendo las cadenas.
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Luego, llegó la mención al pueblo Huarpe y a los inmigrantes. Un componente infaltable del género, pero que fue contado de manera acertada, con la entrada de un barco e imágenes de época. También se representaron las 4 estaciones, hasta llegar a la conjunción de los colores con la figura de la Madre Vendimia.
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El pasaje en referencia al agua fue llamativo (aunque no impactante como se prometía), sobre todo, en la batalla sobre su cuidado. La música fue determinante para crear un clima hostil, que luego se calmaría con la entrada en escena de la imagen de Virgen de la Carrodilla. Aquí, la canción que le hace honor a Nuestra Madre protectora fue interpretada en vivo y se llevó, como es costumbre, los aplausos más sentidos.
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También hubo una referencia a los pueblos latinoamericanos y al tango con la danza de un 2x4 instrumental con ribetes técnos.
El festejo por el vino nuevo y la buena cosecha se llevó gran parte del espectáculo. Sonaron las infaltables Póngale por las hileras, Cochero e Plaza y Los 60 granaderos. Además, como un paso de comedia, se hizo alusión a la elección de la reina y a la borrachera después de la celebración. Tal como se hacía antaño.
El gran momento fue al final, con los más de 670 artistas en escena bailando al son de un malambo. Mientras, la voz en off, recitaba palabras sentidas sobre el hombre mendocino que, como en un espejo, ve reflejada en la celebración su propia historia. Aquí, la potencia del cuadro culminó en la ovación de los presentes.
La danza y la escenografía, los grandes protagonistas
Más allá del relato, lo que predominó fue la danza con nuestros ritmos más representativos. Casi no hubo propuesta actoral, pero sí, folklore para repartir. Cuecas, gatos, zambas y tonadas se bailaron durante todo el espectáculo para el deleite del público más tradicionalista.
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Mención aparte merece la escenografía que se volvió la gran protagonista de la noche. La inmensidad de las escalinatas repartidas en tres descansos y las cajas lumínicas llenas de color, crearon un escenario envolvente. Se podía tener la sensación de ser parte integrante de la puesta.
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Tradición vs innovación
La Fiesta Nacional de la Vendimia es única en el mundo. Y encierra en sí misma su propio género. Digamos que los mendocinos fuimos construyendo a la largo del tiempo, una forma propia de contar nuestra historia y de representarla artísticamente en una celebración.Es por esto que resulte vano analizarla fuera de estos términos y que provoque tanto revuelo cuando se busca la innovación. Es provechoso entender también, que el público local asiste al Teatro Griego cada año, para festejar la tradición. Porque espera ver en escena todos esos símbolos que nos dan identidad.
En este sentido, Alejandro Grigor, director de Te miro Vendimia de colores, logró el cometido. Su propuesta fue clásica pero efectiva. Y le hizo ver al mundo, los colores con los que está hecha nuestra Vendimia.
