"Hoy un juramento, mañana una traición", reza la letra del tango "Amores de estudiantes" que Carlos Gardel cantó como nadie y que hoy bien serviría para definir la contratación de Gustavo Alfaro por parte de Boca Jrs.
Alfaro asume en Boca con fórmula ajena
"No me moviliza para nada dirigir a Boca", afirmaba hace pocos días el próximo entrenador "xeneize", cuya para muchos imprevista partida de Huracán generó un encono pocas veces visto en la parcialidad "quemera".
El hashtag #AlfaroTraidor rápidamente se convirtió en tendencia en Twitter, una de las redes sociales elegidas por los fanáticos de Huracán para descargar su ira contra el técnico hasta ayer amado y hoy odiado por no cumplir con su palabra.
Alfaro, de 56 años y quien se encuentra de vacaciones en Estados Unidos con su familia, había permanecido en silencio ante los rumores que lo vinculaban con Boca aunque hasta él mismo los relativizó al afirmar que no podía impedirlos.
Una carta pública en la que se disculpó y agradeció el afecto que jugadores, dirigentes y los propios fanáticos de Huracán le prodigaron durante su gestión abruptamente interrumpida, fue la única confirmación de su salto al club de la Ribera.
Ni Huracán, que sólo publicó el comunicado del ahora ex DT en su página oficial, ni Boca Jrs, que ni siquiera lo menciona en la suya, confirmaron la noticia que sorprendió a propios y extraños y que varios medios daban por segura desde hacía días.
Alfaro es un técnico de vasta trayectoria en el fútbol argentino, pero ganó sus únicos títulos con Arsenal de Sarandí (Torneo Clausura 2012, Copa y Supercopa Argentina en 2013 y 2012 y Copa Sudamericana en 2007).
Un ascenso con Olimpo de Bahía Blanca a primera división en 2001-02 es el otro pergamino que puede exhibir tras pasar también por Atlético de Rafaela, Quilmes, Rosario Central, San Lorenzo, Tigre y Gimnasia y Esgrima La Plata.
Huracán, al que llegó en la pasada temporada y tras salvarlo del descenso lo clasificó para jugar la Copa Libertadores del año próximo, se suponía sería su última experiencia como entrenador, profesión que alterna con la de comentarista de TV.
"Quiero ganar un título con Huracán, que generó cosas en mi que no sentía desde que arranqué en esta profesión", afirmaba tras el vibrante empate en tres goles que logró en la última fecha del torneo pasado como local justamente frente a Boca.
Aquel era el Boca de Guillemo Barros Schelotto, a quien ahora sucederá en el cargo y de quien recientemente decía: "Me duele por él porque están velando a un entrenador antes de tiempo. Así de despiadado es el fútbol argentino".
Por entonces ya se sabía que el "Mellizo" no continuaría al frente del plantel "xeneize" tras la histórica derrota en la final de la Copa Libertadores sufrida a manos de River Plate, el rival de toda la vida.
Una herida que permanecerá abierta por mucho tiempo en la memoria de los fanáticos de un Boca que para iniciar una nueva era luego del traumático traspié en Madrid apuesta a una fórmula del éxito ajena.
Y es que Huracán, de la mano de Alfaro, se afirmó en el cuarto puesto de la Superliga argentina a diez puntos del líder Racing Club con un partido menos y dos por encima de Boca, el próximo destino del entrenador.
Pocas cuadras de distancia separan al estadio Tomás Adolfo Ducó, en Parque Patricios, de la "Bombonera", ubicada en el barrio de La Boca, también en la zona sur de Buenos Aires, pero hoy la distancia entre ambos clubes empieza a ensancharse.
Las buenas relaciones entre el presidente "quemero", Alejandro Nadur, y su par "xeneize", Daniel Angelici, podrían verse contaminadas por el caso Alfaro, como se contaminaron aquellas entre los hinchas de ambos equipos por esta situación.
"Se llevaron a Wanchope (Ramón Abila) y a Cristian Espinoza (también delantero). Antes había sido (el zaguero) Paolo Goltz y ahora Alfaro. ¿Qué somos, una filial de estos tipos?", se indignan hoy los hinchas de Huracán.
La bronca "quemera" apunta especialmente al DT, no porque su partida sorprendió mientras se evaluaban los refuerzos que había solicitado, sino porque junto con él podrían marcharse algunos jugadores del plantel.
Y sobre todo porque el hombre, medido en sus declaraciones y con conceptos que apelaban recurrentemente a la ética, un bien por demás escaso, por no decir casi inexistente en el fútbol de hoy, borró con el codo lo que había escrito con la mano.
"En esta etapa de cierre de mi carrera soy convocado a un proyecto deportivo por el cual desearía atravesar", explicó Alfaro en su nota de despedida casi a modo de disculpa. "Sé que esto no es fácil de entender cuando se analiza desde de la pasión y no desde la razón y quedará gente dolida y decepcionada", reconoció el técnico que apuntaba a quedar en la historia grande de Huracán y se va por la puerta de atrás.
Traición es hoy la palabra más repetida por los fanáticos "quemeros", despechados aunque acostumbrados a las traiciones de las que habla el tango del principio en un barrio que respiró y respira tango desde sus orígenes.
"Chau, que te vaya bien", le desean a Alfaro, mientras cruzan los dedos por detrás de la espalda. Fuente: ANSA