25 de abril de 2026
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Arte y salud

El Taller de Fotografía del Hospital Carlos Pereyra: una experiencia transformadora

Por Eugenia Cano

Desde el 13 de diciembre en las paredes del hall de entrada del Hospital Escuela de Salud Mental Dr. Carlos Pereyra hay fotografías. Una exposición de 49 imágenes enriquece con arte un espacio en el que comúnmente la gente espera para sacar turno y ser atendida. Hay fotos en blanco y negro, otras a color. Algunas capturan lugares de la Ciudad como el Paseo Alameda, El Parque Central o la estación de trenes. Otras retratan instantes más íntimos como todo lo que puede sugerir un ventanal a contraluz. Esas fotos tienen autoría: Graciela, Rubén y Diego. Son ellos tres quienes se inscribieron en el primer Taller de Fotografía que propone la institución dentro de las múltiples actividades terapéuticas que ofrece en su área de Consultorio Externo.

La impulsora de la iniciativa fue la Dra. Paula Carrieri. Ella, junto a la Psicóloga  Verónica Valdéz, llevaron adelante esta experiencia apoyadas en la idea de que la fotografía puede ser un buen medio para manifestar cosas que nos pasan y que muchas veces no encontramos la forma de expresar. 

Foto: Yemel Fil. 

"El taller surge de pensar en que a veces encontramos dificultades para poder expresar sentimientos o pensamientos y a mí se me ocurrió que la fotografía podía ser un buen medio, pensando en que hoy estamos todos con un teléfono capturando imágenes por todos lados. Pero eso nos lleva también muchas veces a olvidarnos de hablar. Ese doble juego de capturarlo todo, trato de decir algo, pero no le pongo palabras. Entonces, poder usar eso ahora, pero para ponerle palabra a cosas que nos pasan", comenta la Dra. Carrieri.

"Presentamos el proyecto y empezamos a pensar en cómo armarlo para que fuera una cuestión terapéutica y que a su vez fuera algo que sirviera para el afuera, para que ellos lo pudieran aplicar en otras cosas. Por eso es que se armó un espacio de 2 horas en donde al principio trabajamos aspectos más técnicos de fotografía, y la segunda parte, una instancia grupal donde hablamos de lo que surge con la fotografía y trabajar todos juntos esas cosas que van surgiendo para hacer un intercambio. Esa fue la idea", agrega.

La exposición de fotos puede apreciarse en la sala de espera del hospital. Foto: Yemel Fil.

El arte como expresión. El arte como puente para plasmar una interpretación de la realidad. El arte como herramienta valiosa para sanar emocionalmente. El arte puede curar. Así lo entienden muchas personas a lo largo y ancho del mundo, y las experiencias se replican a través del teatro, la danza, la música, y por supuesto, también la fotografía.

SITIO ANDINO estuvo en el último encuentro del año del grupo para conversar sobre la vivencia del taller. Fue allí, que una pregunta de la Dra. Carrieri disparó interesantes reflexiones sobre lo que transitó cada uno de los involucrados. La consulta fue: "¿En qué modificó esto la vida afuera?, ¿en qué influyó el taller, en qué mejoró su salud mental?

El primero en responder fue Diego, que dijo: "Para mí ha influido en muchas cosas, en la forma de expresarme, en la forma de prestar atención, en la forma de pensar, en la forma de observar. En eso me ha influido". 

Diego, Graciela y Rubén. Los expositores de la muestra de fotografía. Foto: Yemel Fil

Rubén, por su parte, comentó en esa misma dirección: "Me ha influenciado en la forma de mirar, porque yo creo que normalmente miramos sin ver. Creo que estoy aprendiendo a ver. Ahora miro y digo: "Huy qué lindo esto para sacarle una foto" y antes ni siquiera miraba. Ahora voy mirando cosas permanentemente: espacios, luces, colores".

Mientras que Graciela, la única mujer del equipo, agregó: "Para mí fue un reencuentro con cosas de toda la vida. Yo soy muy mirona, a mí me gusta observar, entonces es como poder retratar cosas mías, personales. Cosas que miro siempre de alguna manera, cosas que siempre tengo presentes. Por ejemplo, las fotos que saqué en el Parque Central mentalmente ya estaban sacadas para mí, hace tiempo, pero ahora fue plasmarlas y volver a reencontrarme cosas en las fotos plasmadas. Reencontrar cosas que no había visto, entonces fue como darle nueva vida a cosas de siempre".

Al principio fue como todo cuando se comienza algo nuevo y desconocido: hubo que aprender a familiarizarse con la cámara y a desentrañar su funcionamiento. Esta primera etapa fue todo un desafío "pero lentamente pudimos ir entrando en lo que es ese lenguaje fotográfico", cuenta Graciela. Rubén, por ejemplo, al principio no simpatizaba con la cámara del celular y luego terminó imprimiendo imágenes tomadas con ese dispositivo.

"Inclusive teníamos consignas para encontrar fotos, disparadores. Esa parte también fue muy linda, muy interesante porque pudimos empezar a encontrar nexos entre esas cosas de la realidad que no se ven, que generalmente uno no las mira, porque el contenido es lo que está faltando, digamos, es una cosa para reflexionar esa muy interesante: las miradas sobre las cosas", cuenta Graciela.

La Psicóloga Valdéz y Rubén, uno de los asistentes al taller. Foto: Yemel Fil. 

En algunas ocasiones fue buscar espacios, en otras la consigna fue prestar atención a dimensiones, o capturar imágenes según colores. Fue así que con el pasar de los encuentros (se realizaron los días jueves de cada semana de mayo a diciembre) y las salidas grupales, cada uno de los talleristas fue encontrando su propio estilo a la hora de tomar fotos. "Yo por ejemplo, creo que soy más geométrico y buscaba eso: un equilibrio entre colores y espacios", cuenta Rubén. Mientras que Graciela comenta que trabajó mucho en el juego de luces y sombras y "una composición más abstracta, no tanto figurativo".

Hubo también salidas individuales y el espacio de reflexión propuesto dentro de la misma dinámica de la actividad, a partir del registro fotográfico realizado. Charlas coordinadas por la Dra. Carrieri y la Psicóloga Valdéz para hablar de diferentes temas. 

"Era importante que cada uno pudiera mostrar con la foto el recorte que cada uno hace de la realidad y a partir de eso poder comunicarse con otros, entonces lo que ha generado entre ellos a nivel grupal es muy lindo porque se han ido ayudando con cosas distintas que les han ido pasando, que a lo mejor una frase o que el otro te escuche o que simplemente haya alguien que esté mirando la realidad como la mirás vos un ratito, hace que ya te sientas un poco mejor, que te conectes con otras cosas", explica Carrieri.

"Fueron temas que ellos propusieron, cosas que les habían pasado en la semana y a veces temas que proponíamos con Paula. Esto fue bastante enriquecedor, los unió a ellos mucho como grupo. También se respetó mucho la individualidad y la idea ha sido seguir trabajando en esa dirección. Por ejemplo Graciela, no solamente se ha quedado en el proceso de fotografía, ahora está buscando otras maneras. Si bien en la muestra fue eso, ella ya está trabajando y pensando en cómo intervenir sobre la fotografía y los dos últimos encuentros ella ya está interviniendo sobre el objeto foto. Ese es un proceso muy individual, surgió de ella, veremos cómo continúa el año que viene", cuenta por su parte la Psicóloga.

Graciela, la Psicóloga Verónica Valdéz, Rubén y Diego, durante la entrevista con Sitio Andino. Foto: Yemel Fil.

Los resultados y el balance positivo del taller saltan a la vista. La experiencia para todos ha sido transformadora y la muestra fotográfica que se exhibe en la sala de espera del Hospital ya genera curiosidad en otras personas que asisten al centro asistencial ubicado en la cuarta sección de Ciudad. "Mostrar lo que ellos han hecho ha provocado que un montón de otros pacientes empiecen a preguntar para asistir, así que seguramente el año que viene el taller se amplíe", adelanta Valdéz. Las repercusiones también han generado una donación para que el taller cuente con su propia cámara fotográfica.

Aprender a mirar. Aprender un nuevo lenguaje para poder comunicarse. Aprender a conectarse con el mundo desde la observación de las cosas que muchas veces pasan inadvertidas.  

"A través del ojo fotográfico se puede ver el mundo bajo una nueva luz; un mundo en su mayor parte inexplorado y desconocido; un mundo que aguarda ser descubierto y revelado", es una de las frases atribuidas al fotógrafo estadounidense Edward Weston. Sobre este efecto terapéutico, sobre este descubrimiento interior y exterior es que hablan las fotos que surgieron del primer taller de fotografía que llevó adelante el Hospital Dr. Carlos Pereyra. Una iniciativa que pasó también por el trabajo de selección e impresión de las imágenes capturadas, y de un evento inaugural para exhibir el trabajo realizado en el año. La apertura de la muestra contó además con la presencia de la cantautora mendocina Analía Garcetti. 


-El video es una realización del área de prensa del Hospital Dr. Carlos Pereyra. 

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