Desde la unión y la convicción se construyó esta sociedad que derivó en un resultado a la altura de la circunstancia. La Selección Mendocina de Ciclismo de Pista tras dos décadas y un lustro de infructuosa intención por destacarse en cuantiosas participaciones en el desarrollo de los campeonatos argentinos de la especialidad, pudo alcanzar subirse al segundo escalón del podio con la obtención de la medalla de plata en la modalidad persecución por equipos, con Alejandro Durán, Miguel Nebot, Mauricio Páez y Franco Vecchi "rompiéndola dentro del óvalo puntano" y Javier Saavedra dando prueba de su capacidad innegable para la conducción del grupo.
Sergio Gili y un aporte desinteresado que subió a la Borravino al podio
Pero hubo otro aporte si se quiere silencioso, devenido en una de las figuras de este deporte en las últimas décadas y que desde el conocimiento y la devolución de un aprendizaje forjado por sus condiciones de entregar sin nada a cambio, le brindó en la labor cotidiana previa en cada albor del día a este grupo de muchachos una reinserción al ciclismo de pista en el plano nacional.
Sergio Gili su nombre, alvearense de nacimiento y lugarteniente eterno del "Chueco multicampeón", quien mas allá de cualquier barrera que pudiera interponerse por pareceres con la conducción actual de este hermoso deporte, se dedicó de lleno a entrenar sin concesiones ni beneficios extras a estos pibes que dejaron la vida para merecidamente colgarse la plateada en su pecho y estas almas deportivas no se cansaron de agradecer lo que Gili se brindó por ellos y tras el final del certamen nacional le devolvieron al gran mentor con diferentes publicaciones su satisfacción de haber contado con su trabajo para alcanzar el crecimiento que los llevó a volver a ser y dejar de parecer.
El final de esta misión no resultó como todos pretendían, el último día trajo consigo pésimas noticias para la integridad física de alguno de estos jóvenes que sacaron el pecho por todo Mendoza con la borravino como estandarte, así Alejandro Durán y Franco Vecchi sufrieron una caída en la Madison, que como saldó final resultaron con una fractura de clavícula para el primero y de húmero, para el segundo. Y eso no fue todo, porque la mala suerte también se interpuso en el camino de Mauricio Páez, quien debió abandonar el Ómnium con su clavícula rota.
Pero nada de estas frustraciones devenidas con la mal fortuna, pudieron hacer mella en las gracias totales para Sergio Gili y a cada uno de los intervinientes de tres jornadas fantásticas para el ciclismo de pista mendocino.
No fue un campeonato más, fue quizás el del comienzo de algo grande que esta por venir, esos quiebres emocionales que terminar por gestar grandes proezas, eso parece tenerle reservado el destino a un ciclismo mendocino que necesita de estas "decisiones a tiempo y sin mezquindades" para generar que decenas de objetivos se cumplan, pedaleando todos juntos y tirando ante cualquier viento de frente que los quiera separar.
Sergio Gili publicó en su cuenta personal de facebook sus sentimientos más profundos en esta armónica conjunción que se dio entre maestro y alumnos:
Claro está que las capacidades innatas de Saavedra y Gili serán de aquí en adelante la premisa a respetar para que estos abrazos se multipliquen y el ciclismo vuelva a ser los que tantos nombres santificaron en una rica historia de tradición vestida con laureles.