Los albores mismos del torneo Vendimia fueron un claro indicio de que no sería buena la cosecha del 2018. Los tres primeros meses del año, estipulados para la organización del mismo, fueron descartadas por la agenda de los equipos invitados a participar y con el Mundial a tiro de comenzar se decidió adelantar para el pos evento continental la confección de los partidos y la continuidad a un torneo que contaba desde su creación con el conformismo de hinchas especialmente, ante ello y con el calendario en rojo para jugar, se decidieron los días finales de julio para que el Vendimia "diera sus frutos" en pleno invierno. ¿Difícil, no?.
Torneo Vendimia, el torneo mal parido
Y más allá de la complejidad se jugó, con el clamor popular respaldando la iniciativa y estrechando la confianza a un desafío que en algún momento estuvo "bajo sospecha" por números que no cerraban. Godoy Cruz, Independiente, Gimnasia y Huracán, todos en disimiles procesos se preparación a esa altura del año saltaron a la cancha y se hicieron eco del esfuerzo por tenerlos en movimiento bajo las alas de la Liga Mendocina estrechamente asociados en este vínculo particular para un destinatario en común, el resto de las instituciones que la conforman. Nada para reprocharle a ninguno de los cuatro.
Antes del primer movimiento de pelota de la edición comentada, existieron rispideces con algunas de las patas, un par de desacuerdos y desencuentros o aceptaciones, pero todo pasó y se cumplió la programación. Con den uncias posteriores por ventas falsificadas de entradas y sanciones económicas mediante, que dejaron a Independiente Rivadavia por unos días en el ojo de una tormenta.
Así y todo el Tomba y la Lepra accedieron a la final - con todo lo que ello implica - y más allá de lo atractivo que resultaba verlos una vez más "jugando frente a frente por algo". Entonces la búsqueda se trasladaba a ponerle día y horario a un acontecimiento de tamaña dimensión. La primer fecha decidida por la organización fue rechazada inmediatamente y con la apretada agenda que ambas instituciones debían asumir prontamente, se lanzó otro domingo para juntarlos en un rectángulo y separados a ambos en la tribuna. ¡Apasionante en los papeles!. ¿Pero viable?
Primero que si, después que no y otra vez que sí. En el medio, los fundamentos de las aceptaciones y negaciones, contrariándose mutuamente entre los organizadores, policía y clubes. Reuniones para aclarar los aspectos mas grises se fueron repitiendo pero siempre por delante con una sensación de que todo podía desbordar en cualquier momento.
Y finalmente, este torneo que tuvo un parto traumático se rompió definitivamente por una de las aristas más mentadas. Con culpas entrecruzadas y una carta abierta al público en general la Liga Mendocina machacó contra el operativo policial y fue más allá hasta aseverar que se ponía fin a este Vendimia de Julio para el futuro.
El palito lo recogieron desde los uniformados y contestaron con una clara certificación de a las pruebas me remito. El club Godoy Cruz era quien había decido no asistir al último cónclave, donde se determinarían los puntos de prevención y seguridad que se tomarían para llevar acabo el evento.
Con la Lepra y la Liga presente, pero sin el Tomba, que daba su respuesta con esta acción del "faltazo" a sus ganas de jugar la final, la Liga - con la voz oficial del que sería el responsable en pergeñar el operativo escuchando la decisión - optó por suspender definitivamente el duelo futbolistico. Extrañados entonces se encontraron más tarde cuando desde el seno de calle Garibaldi se emitía ese comunicado donde los exponía ciertamente.
"Sin partido por disputar y con la comunicación de la suspensión de la Liga, no había operativo por comentar", expresaron desde el Gobierno. Desde la Liga, solo los párrafos finales de su nota, destacando que una pronta conferencia de prensa se dará para aclarar este "nubarrón" que borró literalmente el choque entre tombinos y leprosos.
La sensaciones que flotaron en el aire tras leer y escuchar las dos partes, es la misma que se tuvo en el comienzo de este certamen, con muchos "no sé" juntos que terminan por armar otros tantos "a lo mejor" y concluyen por decantar en un "lo dijo él". Y hasta ahí se llega.
Aunque para cerrar, sería bueno destacar que quizás lo mejor que podía ocurrir es lo que terminó por suceder. Ya se escuchaban por los pasillos de calles y bares en el parque y la plaza palabras como vendettas o traiciones y no hubiera sido beneficioso para nadie arriesgar tantas broncas acumuladas para que se resuelvan en 90 minutos y sin la bola - como debe ser - de por medio como examinador real de lo que la mayoría quiere.
El Vendimia tuvo mucho recorrido con actos fallidos de por medio, no venía bien parido y el final que se instaló fue el que la línea del tiempo y la realidad venían presagiando. Lamentable y obstinadamente.