Eleonora Lamm: la mujer que condenó a Monsanto, pero cuya preocupación pasa por poder cuidar a su niña
Es abogada con un doctorado en Bioética. Actualmente se desempeña como subdirectora de Derechos Humanos de la Suprema Corte provincial. ¿Cómo es la vida de una legista internacional?
Eleonora Lamm es una joven abogada mendocina de 37 años, con un doctorado en Bioética. Actualmente se desempeña como subdirectora de Derechos Humanos de la Suprema Corte provincial. Su vasta experiencia técnica y profesional hizo que formara parte del Tribunal Internacional Monsanto en la Haya, representando a la Argentina, donde se condenó por Ecocidio a la empresa multinacional productora de agroquímicos.
Entrevistada por SOY MÁS, Eleonora nos cuenta su visión sobre cómo fue su participación en la Haya, cómo ve las medidas del Estado frente al aumento de los femicidios en nuestro país y, desde lo íntimo, nos relata que hoy una mujer que quiere crecer y desarrollarse profesionalmente tiene que lidiar con una realidad donde combina el trabajo de cuidado con el laboral y eso a veces dificulta las posibilidades.
-Eleonora estudiaste abogacía ¿Cómo fue que decidiste especializarte Bioética?
-Cuando me recibí de abogada me fui a España a hacer una maestría en Derecho de Familia y empecé a trabajar en un Centro de Investigación de Bioética. Por estar trabajando en este centro, hice un doctorado en Bioética. Esta disciplina tiene muchas aristas relativas al ámbito de la salud. Hay una parte que estudia todas las consecuencias de las nuevas tecnologías en el medio ambiente y todo lo relativo a las modificaciones ambientales, a los cambios que hay en el derecho ambiental. Específicamente esta disciplina se estudia desde los Derechos Humanos, que está todo relacionado. Mi especialidad si bien son los Derechos Humanos es más concretamente la Bioética.
-¿C ómo surgió tu participación en el Tribunal de la Haya?
-Yo creo que lo que buscaban era una participación más plural de personas con especialidades diferentes. Por ejemplo, no solo querían una distribución territorial muy grande sino que estuviera conformado por especialistas en distintas áreas. El Tribunal estaba compuesto por 5 Jueces. La senegalesa era penalista, la belga era especialista en derechos humanos, el canadiense en derecho comercial, el mexicano derecho administrativo y yo en Bioética. Es decir, cinco miradas muy diferentes y complementarias de una temática muy amplia, entonces como trataban de abarcar lo mayor posible no solo en territorio, de hecho había un sexto juez propuesto, que después no pudo ir por razones de salud que era de la India. La idea era tener representado incluso todos los continentes incluido Asía que fue el que faltó al final.
-¿Cómo te sentiste al participar?
-La experiencia de participar fue fabulosa, más allá de lo profesional fue una experiencia muy novedosa, a mí personalmente siempre me gustó mucho estos ámbitos internacionales. Cuando trabajé en Ginebra en Naciones Unidas, la verdad es que hay ámbitos en donde uno puede incidir concretamente que son muy territoriales y otros muy internacionales donde también puede incidir, entonces es como diferentes formas de poder aportar algo a la problemática diaria, y bueno esto es algo más macro, que despliega un crecimiento no sólo profesional sino también personal , como el intercambio, la posibilidad de poder dialogar, intercambiar ideas con personas de una formación muy diferente.
En el tribunal cuando debatíamos los cinco jueces, ese debate era muy rico, no solo porque pertenecíamos a mundos muy distintos sino porque también teníamos visiones más diversas, entonces ese intercambio fue absolutamente maravilloso, muy enriquecedor en todos los sentidos, desde el crecimiento en lo legal hasta lo personal, porque por ejemplo, la ex presidenta del tribunal europeo, me daba muchos consejos en el ámbito de cómo llevarlo, cómo hacerlo, a parte al ser yo la más chica, era un desafío bastante grande para mí en ese sentido también.
-¿Pensás que el fallo del Tribunal marcó un precedente?
-Sí, totalmente. Yo creo que más allá del impacto que ha tenido en la prensa y en la sociedad, en lo legal es un precedente muy importante. La opinión consultiva que nosotros emitimos es una herramienta jurídica y científica muy fundada, que perfectamente se puede utilizar para cualquier situación que englobe una problemática como la que se plantea, ya sea juicios que tengan lugar en los distintos países, desarrollos legales, avances legislativos de cualquier tipo. Es un precedente muy valioso, el primero en la materia. Lo que pasó en Monsanto, ya fue utilizado por el relator de Naciones Unidas en materia de pesticidas y se está debatiendo en Vietnam como consecuencia de lo que pasó en tribunales, ya está marcando repercusiones.
-Eleonora ¿qué vendría siendo un ecocidio el fallo que determinó el Tribunal en la Haya contra la multinacional Monsanto?
-La propuesta del Tribunal fue incorporarlo como un quinto delito dentro del Estatuto de Roma que sería un delito penal internacional. El ecocidio sería una destrucción masiva o importante, una gran destrucción del ambiente, con consecuencias actuales y futuras, es decir, que trascienda esta generación. No cualquier destrucción del ambiente es considerado un ecocidio, tiene que ser algo más grande para ser considerado así. Para hacer un paralelo, un homicidio es respecto de una persona, un genocidio es respecto de muchas personas, el ecocidio es respecto a algo más grande que no es simplemente cortar un árbol. Lo importante es empezar a considerar que aquellas destrucciones del ambiente son consideradas delito, es decir, no solamente, el atentar contra el ambiente, el ecosistema, contra los medios que permiten la vida (la humana y no humana) es considerado delito y esto es un avance, unos 20 países ya tienen incorporado el delito de ecocidio.
La idea es incorporarlo a nivel internacional para que la empresa que funciona en un lugar y comete estos delitos, no pueda trasladarse a otro país para seguir funcionando, sino que sea en un marco internacional para definitivamente impedir la actividad de esta empresa. Porque otro avance es que el delito de ecocidio no solo lo puede cometer una persona física , sino también una persona jurídica es decir una empresa y eso a nivel mundial es un avance muy grande porque es considerar la responsabilidad penal de empresa y esto es un avance a nivel doctrinal muy importante.
-¿Qué tendría que cambiar en la Sociedad para que no existieran estos delitos?
-El tribunal Monsanto se crea como un tribunal de opinión precisamente para generar conciencia y alertar a la sociedad de una determinada situación. Yo creo que eso es prácticamente, o sea la sociedad civil como tal se activa y reclama una determinada modificación legal que es lo que ha hecho el tribunal. En todo lo que hace en materia ambiental, alimentaria, en salud, todo engloba esta situación y es necesario generar esa conciencia de parte de la sociedad para que se levante y obviamente reclame los derechos que corresponden. Como lo que pasó con la Minería, fijate toda la movida que hubo y como eso hizo que de alguna manera sirviera de presión.
Como mujer, nos interesaba su visión sobre otro delito que duele: los femicidios
- Hay preocupación por el aumento de femicidios en el país, qué te genera como mujer de leyes esto
- La situación es terrible, indignante, más allá de generar mucho dolor, genera bronca, impotencia y muchísimo enojo. Es decir, "déjennos de matar", es un reclamo que sale desde muy adentro. Estamos hartas de que nos maten, cansadas y es repulsiva la situación.
Sobre este tema lo que a mí más me preocupa son las respuestas que se están planteando. Escuchamos medidas como agravar penas, no permitir salidas, las respuestas parecieran ser todas desde un sistema penal, cuando sabemos que el sistema penal en esto no es lo que funciona. Endurecer penas, salidas es parte de, pero el foco nunca debe ponerse en eso, si queremos efectivamente modificar la situación.
- ¿Sirve la mano dura para estos casos?
- Está científicamente comprobado, en otros países, que los aumentos de pena, o agravamiento de las condiciones penales, no persuaden a las personas ni tampoco terminan modificando nada. En lo que hay que realmente apostar para que efectivamente podamos revertir en algo una situación que ya es crítica, es en educación, en formación, en incorporar perspectiva de género en los distintos ámbitos, no solo en el poder judicial. El énfasis hay que ponerlo en educación, en empezar a educar a las generaciones sin rosados ni celestes, sin fútbol y danza, educar en igualdad. Lo que paso con el caso Florencia te da la pauta que la Sociedad no está preparada para enfrentar este tipo de situaciones. Todos en el entorno de Florencia sabían lo que estaba pasando.
Hay un montón de cosas en la sociedad y a mí verdaderamente lo que me preocupa es que, desde el Estado, en este momento, lo que se esté pensando sea fortalecer la respuesta desde el punto de vista penal, cuando ésta no es la respuesta y eso no evita, no previene, no modifica nada. Eso es una situación posterior que está científicamente demostrado que no persuade a los femicidas de actuar, que no evita de hecho, no cumple con ninguna función ni preventiva ni mucho menos, y aunque vos agraves esas condiciones, le digas mirá no vas a poder salir, eso tampoco persuade.
- ¿Qué es lo que tiene que cambiar en el país, entonces?
-Está claro que si alguien comete un delito tiene que tener una pena, pero por ahí no va el debate. El foco no tiene que estar puesto en ese lugar, esto no va a modificar la situación.
La modificación es SOCIAL Y CULTURAL, es modificar pautas patriarcales y esas pautas que están totalmente arraigadas en esta sociedad no se modifican desde el punto de vista penal, sino con formación, educación, con criterios con pautas igualitarias, efectivamente incorporar paridades en todos ámbitos, así se modifican.
- ¿En la Justicia también se nota el machismo, como en otras áreas?
- Vivimos en una sociedad patriarcal, y la justicia es parte de esta sociedad, es una institución más de un Estado que tiene estas pautas. Lo que sí me parece es que se está planteando, por lo menos desde la Corte, son estrategias para por lo menos desde la Justicia dar una respuesta a estas situaciones.
Se ha generado una Mesa de Violencia Familiar y de Género, se están elaborando protocolos, se están mejorando los sistemas informáticos, es decir se está tratando de trabajar para que la respuesta que sea de la justicia mejore. Ahora, la justicia es una pata más e interviene cuando la situación ya se provocó, la idea es actuar para que estas situaciones cambien, para que esto no pase y esto no depende de la Justicia.
¿Cómo es la vida de una legista internacional?
- Siendo una abogada reconocida con una vasta experiencia laboral, ¿cómo te organizas para estar donde estás?
- Lo más complicado creo a nivel personal es cómo compatibilizar el trabajo en casa, el cuidado de los chicos con la carrera profesional. Porque las mujeres estamos por naturaleza, entre comillas, destinadas a hacernos cargo del cuidado de los chicos. Yo tengo una hija de cuatro años, y el papá de mi hija vive en otra provincia, entonces yo cuido a mi hija la mayor parte del tiempo y la cuido sola. No es fácil. Después tenés que hacer todo el resto, en una sociedad que no está preparada para que ese trabajo de cuidado sea visibilizado, comprendido, aceptado y receptado.
No quiero que quede como un planteo gremial pero sí, las mujeres por defecto pareciera que estamos destinadas a este trabajo de cuidado que no está democratizado, a nivel varón y mujer sino que las mujeres dedicamos más del doble de tiempo que los varones a ejercer esta tarea y es un trabajo que no está visibilizado.
- Por lo tanto, sigue esa diferencia entre hombres y mujeres aún dentro del hogar
- Si bien ahora el Código Civil y Comercial le da un valor económico, seguimos siendo las mujeres las que estamos a cargo de esto y nos repercute en el crecimiento profesional, en las posibilidades de ascender, en desempeñarnos mejor, porque tenemos limitaciones, porque tenemos horarios de escuela.
Yo creo que ahí hay que trabajar también como sociedad, en democratizar este trabajo de cuidado que no es un rol, es un trabajo y como tal se debe visibilizar, debe darse un marco más comprensivo sobre todo más democrático en cuanto a la distribución pero además debe ser visibilizado a los efectos de poder las mujeres y los varones, pero sobre todo las mujeres, ejercer este trabajo y poder compatibilizarlo con el otro trabajo sin que signifique una desventaja pero para eso se tiene que democratizarlo.
A mí si me preguntas personalmente lo que más me cuesta es eso, compatibilizar el cuidado de mi hija. No tengo tiempo, me levanto a las 6 de la mañana, me termino acostando a las 12 de la noche. Vivís corriendo y con una logística que te quema la cabeza, estén los hombres presentes igualmente esto está por defecto depositado en la mujer y esto es una carga que en la mujer nos desfavorece porque no tenemos las mismas posibilidades.
Los hombres trabajan mucho más tranquilo porque por defecto esto está depositado en la mujer. Hasta la logística y aunque tengas a alguien que te ayude, o que trabaje para vos desempeñando este trabajo de cuidado, también somos las mujeres las encargadas de organizar y te preguntas ¿Por qué?... El argumento es que hay una naturalización de esto, cuando no existe ningún fundamento biológico que te determine que las mujeres tenemos que desempeñar esta tarea, no existe ningún fundamento de ningún tipo que diga que nosotras lo tenemos que hacer. Entonces a nivel social lo veo muy injusto y complicado.