Es mi deseo que esta columna, les provoque el salir de un estado de comodidad mental y de letargo que nos lleva a conformarnos, banalizarnos, esclavizarnos espiritualmente. Quiero provocar en ustedes un despertar de la conciencia.
Es mi deseo que esta columna, les provoque el salir de un estado de comodidad mental y de letargo que nos lleva a conformarnos, banalizarnos, esclavizarnos espiritualmente. Quiero provocar en ustedes un despertar de la conciencia.
Ahora bien ¿Qué es la conciencia? Podríamos empezar en comprender la conciencia como si fuesen destellos que provienen de lo más elevado del intelecto.
Si revisamos la conexión entre nuestro cuerpo físico y nuestro intelecto, lo que nos permite elegir, tomar decisiones es el libre albedrío.
Qué es lo que nos moviliza entonces, de dónde vienen nuestra voluntad y nuestras reacciones.
Podemos dirigir nuestro pensamiento voluntad y actos, y si fuese así qué nos hace movernos, la respuesta está en nuestro deseo.
El despertar nuestra conciencia implica dar un primer paso que es el de revisarnos internamente, paso a paso, buscamos de dónde vienen nuestros pensamientos. Y es que tomar conciencia es un ejercicio de autoobservación, es poner la atención en nosotros mismos, es la capacidad de poder mirarnos hacia adentro.
Al ejercitar este punto podríamos decir que es como desdoblarnos, en un "yo" y en un "otro yo" que se mira a sí mismo.
Es a la vez, un testigo silencioso que ve todo este cuadro.
Este ejercicio es el primer paso del despertar de la conciencia, controlo las emociones, elijo, en esto va la toma de control sobre conciencia, ser dueños y señores de nuestros actos.
Luego si profundizamos, veremos que la conciencia se mueve por nuestros deseos, cuando tomamos control de esto, podemos darnos cuenta de quiénes somos.
En fin, si de deseos se trata... creo que todos tenemos mucho que decir: ¿De dónde vienen realmente nuestros deseos? ¿Como se originan nuestros pensamientos? ¿Qué nos moviliza a desear? ¿Con qué fin tenemos deseos?
Y es que en realidad deseamos lo que carecemos pero cabe preguntarnos ¿en verdad deseamos de la manera correcta?
Una vez un gran maestro espiritual me dijo que tuviera cuidado con lo que deseaba, porque si realmente mi deseo era fuerte y venía desde lo más profundo de mi ser, ese deseo se iba a cumplir, y tenía que estar preparado para recibirlo.
¡Qué cosa esta! Todos nuestros deseos se pueden cumplir, tengan absoluta certeza que esto si lo practican lo pueden comprobar, pero para que esto se cumpla tenemos que comprender y tomar conciencia de que en este mundo físico, somos creadores, todo lo podemos, sólo de esta manera tenemos el poder de materializarlo, de canalizar de la forma apropiada nuestros deseos, para traer algo del mundo espiritual a este mundo físico en el que vivimos.
Los antiguos profetas tenían una forma de introspección que respondía a algo así como la estructura de un árbol, algunos habrán escuchado hablar del "Árbol de la Vida".
En esta representación lo más elevado, la corona del árbol, la parte más cercana al sol, la luz, era de dónde provenía la emanación divina, o si quisieras ponerlo en forma más simple, donde se originan los deseos, luego pasaba por distintos caminos descendiendo por su tronco y ramas, hasta llegar al suelo y las raíces, donde se materializaba y cimentaba nuestro árbol, o el mundo físico donde los deseos se concretan.
Todo, desde la corona hasta llegar a la tierra, pasa por un proceso donde en cada paso se somete a diversas consideraciones, y en esto se basa canalizar un deseo de la forma correcta, no es el fin ponerme a detallar todo el sistema, pero nos sirve conocer cómo hacer para ser dueños de nuestros deseos.
El fin último que perseguimos es una satisfacción instantánea; como un rayo de luz que rápidamente desaparece y nos deja sin luz, o el deseo que produce una satisfacción plena, que perdura en el tiempo como la luz de un foco, que ilumina un cuarto por largo tiempo. Es esta conciencia la que nos lleva a encontrar realmente si nuestro deseo viene del lugar correcto, para que nos ayude a seguir escalando un camino espiritual.
Lograr acciones trascendentales nos hace iluminar un poco más nuestra alma, y esto nos acerca más a la plenitud absoluta, es en definitiva el propósito final de los deseos, llegar a sentirnos más cerca de la luz del creador.
Esta columna tiene un fin más elevado si logramos interactuar, me gustaría poder conocer sus inquietudes y así poder ir avanzando más en este camino que estamos empezando a transitar de nuestro autoconocimiento.
Toda la Luz para sus almas.
Fernando Kainer
