Julieta González tenía 21 años y fue hallada asesinada a golpes el martes 27 de setiembre en la vieja ruta 7 de Cacheuta, Luján. Fue uno de los tres femicidios que sacudieron a la provincia esa semana y que originaron varias marchas contra la violencia de género. Andrés Di Césare, un conocido de la víctima con quien había tenido una relación amorosa e hijo de un empresario ligado al transporte, continúa detenido e imputado por femicidio. Su auto, donde encontraron manchas de sangre, continúa secuestrado en la playa del Palacio Policial. Se conoció que en el interior la golpeó hasta dejarla inconsciente y luego la mató golpeándola con piedras en el rostro.
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En este auto atacaron y luego mataron a Julieta González
Se trata de un Ford Fiesta Kinetic que pertenece al único imputado y detenido que tiene el expediente que investiga la fiscal Claudia Ríos, de Homicidios.
El vehículo ya había sido peritado y los investigadores confirmaron que habían encontrado manchas hemáticas en los asientos, alfombras y tapizados. Ahora están esperando los resultados de laboratorio por el análisis de ADN que se realizó con la víctima.
El sospechoso, sostiene el expediente, concretó un encuentro con la chica el 21 de setiembre y luego se fueron de Maipú. Ambos discutieron porque la joven le había dicho que estaba embarazada y que debía hacerse cargo del bebé en camino y debía darle dinero, situación que a Di Césare no le cayó bien.
Por esa razón, entienden, el sospechoso la atacó hasta matarla. La reconstrucción señala que primero la golpeó con las manos hasta dejarla inconsciente en el asiento del acompañante. Después, con la víctima totalmente indefensa, la bajó y dejó abandonada en la zona de la ripiera donde la hallaron sin vida.
En ese lugar, al costado de la ruta, la golpeó hasta desfigurarla y matarla con unas pesadas piedras que quedaron en la escena. A los pocos días lo detuvieron en calle Alsina y Maza, cuando salía de la empresa de su padre, en Gutiérrez, Maipú.