Sonia Romero, presidenta de la Agencia Provincial de Ordenamiento Territorial, murió hoy tras pelear en los últimos meses contra una penosa enfermedad.
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Murió Sonia Romero, la mujer tras el Plan de Ordenamiento Territorial
Tenía 50 años y había llegado a ser presidenta del Comité Ejecutivo de la APOT tras concursar por el cargo durante el gobierno de Francisco Pérez y ser aprobada por el Senado Provincial por el sistema de bolillas. El currículum de Sonia Romero era extenso pero baste saber que antes se desempeñó, durante largos años, al frente de la Dirección de Desarrollo Territorial y Ambiente de la Municipalidad de Maipú.
Romero era arquitecta y su visión de los usos del suelo fue gravitante para impulsar el Plan Provincial de Ordenamiento Territorial, que fue trabajado durante largos años a nivel municipal, luego provincial y que, actualmente, se encuentra en etapas de culminar con los planes de áreas estratégicas y problemáticas, como el Piedemonte o el Cinturón Verde del Gran Mendoza.
La mujer del Plan de Ordenamiento Territorial
El Plan Provincial de Ordenamiento Territorial fue presentado por el gobernador Francisco Pérez, el 1 de mayo del 2014 ante la Legislatura Provincial en el momento de brindar su Discurso Inaugural de la Asamblea Legislativa.
El PPOT, como es conocido entre arquitectos y urbanistas, está basado en la Ley de Ordenamiento de Suelos que tiene Mendoza y que requiere una actualización urgente debido, en gran medida, al avance del urbanismo sobre terrenos productivos.
Sonia Romero, durante el reconocimiento que se hizo desde la Universidad de Congreso al PPOT.
La provincia de Mendoza ha ido constituyendo, a lo largo de los años al crecer en base al agua disponible, un modelo de crecimiento con un gran nodo urbano macrocefálico, cuyo corazón es la capital provincial, que ha ido exigiendo nuevos servicios, la construcción de barrios levantados, en gran parte, sobre terreno productivo-, con una alarmante necesidad de nuevos caminos, urbanizaciones y comunicaciones.
Desde hace 20 años, o más, los distintos gobiernos han hablado de la necesidad de ordenar el territorio. En este sentido, entre el 2014 cuando se formó la Agencia Provincial de Ordenamiento Territorial, hasta la actualidad, Mendoza ha alcanzado un nivel de análisis de su territorio que no tiene otra Provincia Argentina.
El Plan de Ordenamiento Territorial diagnosticó 7 grandes problemas en Mendoza que van más allá de cualquier gobierno y marcan nuestro presente:
- Inercia en la gestión del territorio: Históricamente ha faltado coordinación y visibilidad de objetivos en la planificación y legislación de acciones con incidencia en el territorio -tanto a nivel provincial como municipal-.
- Desequilibrios territoriales: Concentración de población, actividades y recursos en los oasis en detrimento de las zonas no irrigadas y la preponderancia del Área Metropolitana sobre el resto del territorio provincial.
- Inequidades sociales: Acceso desigual a los servicios públicos y a las oportunidades de crecimiento siguiendo un patrón de fragmentación territorial.
- Necesidad de mejorar la conectividad, accesibilidad y movilidad dentro de las regiones y entre ellas.
- Existencia de sistema productivo dual: Marcado por la coexistencia de una estructura productiva tradicional que lucha por subsistir y otra anclada en fuertes inversiones en tecnología y bienes de capital que se articula con los mercados internacionales y que no logran integrarse.
- Deterioro de las condiciones ambientales: Aumento de la exposición a riesgos por la ausencia de planificación ante el avance de la urbanización y el desarrollo de proyectos inmobiliarios, agrícolas, ganaderos, petroleros u otros.
- Deficiencia en la gestión integrada del recurso hídrico: Escasa previsibilidad sobre la disponibilidad presente y futura del recurso, uso ineficiente del mismo y demanda creciente en todo el sistema territorial.
Más allá de leyes aprobadas o no aprobadas, lo cierto es que la Provincia de Mendoza necesita de manera urgente repensar las líneas por las que continuará creciendo. Si se defenderá, o no, el terreno productivo por sobre el avance de la urbanización; si se permitirá, o no (como lo hizo Capital) nuevas edificaciones en el pedemonte; si se construirán nuevas vías de comunicación para que los pequeños pueblos que, hace un siglo, comenzaron a proliferar por el avance del ferrocarril y luego murieron cuando los trenes ya no volvieron, puedan seguir existiendo.
Desde distintos Municipios se ha avanzado, y mucho, en ordenar su propio territorio, lo cual ya debería estar siendo trabajado por el Gobierno Provincial.
La aprobación del Plan de Ordenamiento habilitó una cascada de Planes a ejecutar: aquellos referidos a mejorar la calidad de vida de los mendocinos; los que abarcan zonas frágiles sobre las que hay que legislar, como el Piedemonte; los que debatirán la matriz productiva de Mendoza; los que repensarán el desarrollo para que pequeños pueblos en vías de extinción cobren nueva vida y se unan al circuito productivo.
Como siempre cuando se habla de pensamiento estratégico, hablamos de líderes políticos que lleven adelante las grandes ideas en base, claro, a grandes necesidades; a gente que impulse el avance siempre con la mirada puesta en mejorar la calidad de vida de los mendocinos y las generaciones que nos precedan.
Se necesita el tipo de pensamiento que tenía Sonia Romero y que culminó con un Plan de Ordenamiento Territorial armado en base a políticas, directrices y acciones concretas. Gente que piense en grande, que vea a Mendoza como lo que alguna vez fue: una de las provincias con mayor potencial estratégico y productivo, y que hoy necesita volver a ponerse de pie.
Plan Provincial de Ordenamiento Territorial 2014:
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