A pesar de tener apenas 18 años, la vida de Leandro Mauricio Almarcha (18), el Ñato, como lo conocían sus amigos, ya había tenido varios roces con la Justicia.
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Tenía prohibido volver a un barrio, fue a visitar a su novia y lo ejecutaron
Denuncias por robos agravados y algunas acusaciones por delitos contra la propiedad lo llevaron en más de una ocasión al ex Cose, cuando era menor.
El joven, que fue asesinado este jueves por la noche, vivía en zona de Pedro Molina, en Guaymallén, pero la vieja rivalidad entre decenas de bandas que operan en la zona comenzó complicarle la vida.
Meses atrás, cuando recuperó la libertad tras haber estado detenido, tuvo que abandonar su barrio, donde viven algunos familiares y su novia.
Se la tenían jurada. Si no se iba lo mataban, explicó una alta fuente judicial que trabaja en esa jurisdicción.
Ante esto, Almarcha eligió el oeste de Godoy Cruz, donde residía actualmente. Sin embargo, este jueves tomó una decisión que le terminaría costando la vida.
Cerca de las 22.30 fue a visitar a su novia, en cercanías a la esquina de Paraná y Pedro Molina. Tras haber estado con su pareja, salió a la calle y se dirigió a un kiosco.
En ese momento apareció en acción una camioneta Peugeot Partner roja, de la cual descendieron al menos dos sujetos.
Sin mediar palabra se le acercaron y lo ejecutaron. De acuerdo a un informe preliminar de la necropsia, primero le dispararon en la sien, casi apoyándole el arma en la cabeza.
Luego, lo balearon detrás de la oreja y cuando ya estaba en el piso le dispararon en el pecho y una pierna.
Almarcha murió en la calle, ante la mirada de algunos vecinos que intentaron reanimarlo, mientras los autores del crimen escapaban en el auto antes mencionado.
El testimonio de los familiares abrió una importante línea investigativa. Dijeron que el joven "tenía bronca" con varios sujetos de la zona e identificaron a algunos de ellos.
Contaron que por esa rivalidad había abandonado el barrio y que se la tenían jurada. Uno de los testigos fue claro: No podía estar en la zona. Lo vieron en el kiosco y lo mataron.
Si bien había personas en la vía púbica, el caso no tiene aún ningún testigo presencial, confirmaron los investigadores.
Ahora bien, de acuerdo al relato de testigos, el fiscal que instruye la causa, Gonzalo Marzal, tiene una lista de sospechosos, aunque por el momento escasean las pruebas para acusar a algunos de estos.
Se espera que durante el fin de semana, el fiscal reciba todos los informes completos de pericias y sume algunas declaraciones. Con estos relatos se podría acercar a los autores del sangriento homicidio.
¿Creés que hay forma de eliminar estas bandas delictivas que operan en la provincia?