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La impactante historia detrás del último bote salvavidas del Titanic

La embarcación estuvo un mes a la deriva por el Atlántico antes de ser hallado.
Por Sección Internacionales

Aunque ya pasaron muchos años, nadie olvida la historia de aquella noche del 14 de abril de 1912 cuando el transatlántico británico, RSM Titanic se hundió en el océano Atlántico con sus 2.223 pasajeros a bordo. En aquel trágico naufragio murieron 1.514 personas, las que sobrevivieron abordaron botes salvavidas o subieron a objetos del barco que les permitió flotar hasta ser rescatados en esa gélida velada.

Un mes más tarde, cuando todavía los periódicos llevaban en sus portadas noticias sobre el accidente, parte de la tripulación del RMS Oceanic distinguiría a lo lejos un bote de madera a la deriva en medio del Atlántico.

Se encontraba a 320 kilómetros de donde el barco de pasajeros había tocado fondo dos horas y media después de impactar contra un iceberg. A simple vista, parecía que nadie se encontraba a bordo. Al menos ninguna cabeza sobresalía para ser divisada desde la cubierta del Oceanic. Sin embargo, el capitán ordenó que una patrulla fuera hasta ese bote fantasma que seguramente pertenecería al Titanic.

Tripulantes se unieron a la búsqueda a unos pocos cientos de metros de su barco. Al arribar al salvavidas quedaron impactados: tres cuerpos en descomposición formaban parte del triste escenario. Dos estaban con sus ropas de bomberos. Se trataba de ingenieros que trabajaban en la sala de máquinas del Titanic. El otro cadáver pertenecía a un pasajero de Primera clase: Thomson Beattle, de 37 años, que estaba disfrutando de una velada soñada en el salón cuando la tragedia interrumpió el placer. Al momento en que su cuerpo fue hallado, estaba con su ropa de gala.

Thomson Beattle 

Los cuerpos estaban en tan malas condiciones que cuando los rescatistas quisieron levantar a uno de ellos desde los brazos, estos se desprendieron del cuerpo. La tripulación tomó la decisión de darles una ceremonia marítima a los difuntos: cubrieron sus cuerpos en lonas, alzaron una plegaria y los arrojaron al mar.

El bote fue identificado como el Collapsible Boat A, el último en poder despegarse del Titanic antes de su hundimiento. Al parecer, 30 personas pudieron abordarlo. La mayoría murió ante las bajísimas temperaturas registradas en ese lugar del Atlántico. Otros pasaron a otros botes desde donde fueron rescatados. Luego anduvo a la deriva hasta que el resto de sus integrantes murieron.

También se cree que en ese bote salvavidas se encontraba un pasajero de nombre Edward Lindell, cuya esposa Greta murió al intentar abordarlo. Lindell también moriría como consecuencia de la exposición al frío. Su anillo de oro, con la inscripción "Edward a Greta", fue descubierto por la tripulación del RMS Oceanic en el Collapsible Boat A.

Edward Lindell


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