10 de abril de 2026
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opinión

Circo sin Pan

la gente piensa que la realidad
es el deseo de la realidad
y todo vale, en realidad.

Hay un trozo de la realidad,
hay un juego de parcialidad,
un impulso de perversidad
obscena.

Pedro Guerra

La política volvió a su espacio, a su lugar de origen: la calle, la cercanía con la gente, el poder movilizador de cientos de miles que confían en algo, en alguien.

Los últimos cuatro meses se había vuelto monocromática, monocorde, previsible. Cambiados los actores, más allá de los discursos sobre hermanos y preocupación por los trabajadores, la realidad es incontrastable y la avalancha de medidas político-económicas en desmedro de los ingresos de los sectores más vulnerables y de la clase trabajadora es de características únicas, sobre todo por el corto espacio de tiempo en las que fueron tomadas.

El Gobierno Nacional, hay que ser justos, así como hace unos días se anotó la victoria política en el Congreso de la Nación con el acuerdo buitre, también se anotó otra en este campo; logró que la preocupación sea el empleo y no el salario.

La Nación tiene una lógica política que va contra los preceptos del desarrollo social, solidario y comunitario. Esta queda plasmada claramente en las profundas trasferencias de recursos hacia los sectores concentrados y poderosos de la economía. La quita de retenciones al sector agroexportador fue el primer paso acompañado después por ley de medios, energía, colocación de bonos, telecomunicaciones, etcétera.

Las palabras de compromiso con los que menos tienen o con las economías regionales son eso: palabras. La discusión del impuesto interno a los espumantes o la negativa cerrada a tratar algún tipo de beneficio para las industrias, pequeñas pymes y empresas recuperadas como la ex Mattas que penden de un hilo por el feroz tarifazo, son más explícitos que cualquier discurso.

Otro tanto pasa con las medidas anunciadas ayer, si bien no hay letra chica aún, no se puede decir que un máximo de devolución del IVA de 300 pesos a jubilados y beneficiarios de programas de contención social que gastan el cien por cien de sus ingresos y que en los últimos tres meses sufrieron una depreciación de estos vía inflación del 40 o el 50%, sea una medida de alto impacto.

Pero el discurso marketinero todo lo soporta, hasta mostrar como un logro que se actualizará el seguro de desempleo y será compatible con programas sociales. No hace falta explicar mucho cuál es el panorama que imagina de verdad el Gobierno para los próximos meses.

Sin embargo, algo cambió la ecuación y por eso el enojo de algunos sectores del Gobierno con los indomables habitantes de la embajada de Comodoro Py. Los más racionales y políticos de la nueva alianza acusan a los jueces de ser más papistas que el Papa y se preguntan si era necesario despertar el gigante dormido.

Quizás por exceso de confianza de todo nuevo gobierno no entendieron a tiempo que los indómitos de toga creen realmente que son un estamento superior y que entienden claramente que sus beneficios y buenos pasares no vienen del gobernante de turno sino de fundaciones y organizaciones financiadas por los sujetos a quienes ellos, desde sus escritorios federales, les regalan noticias para cientos de tapas de diarios y miles de minutos de TV.

La reaparición de Cristina Kirchner podría haber sido con una nota exclusiva a algún medio o un acto de un par de cientos de personas para presentar su Fundación, pero no. Bonadío mediante, se desató la épica peronista y militante. Miles de personas se encontraron en las calles acompañando a quien consideran una figura pública y política necesaria. En apenas 20 días, el 24 de Marzo y el miércoles, los mismos sectores sociales provocaron dos manifestaciones impresionantes que recuperan la esperanza movilizada de quienes hoy son oposición.

El Presidente convocó rápidamente a una mesa chica ampliada en Olivos y se mostró atento y abierto a escuchar y tomar nota. A propósito de esto último no son pocos los que tienen contacto fluido con ministros del Ejecutivo que ya aseveran; “tomar nota es lo mejor que hace este Gobierno. Soluciones ninguna todavía”.

Mendoza y su vitivinicultura lo viven en carne propia; en la semana caliente un dirigente vitivinícola consultado por este cronista no tuvo empacho en confesarse decepcionado “Yo lo voté, hice mucho esfuerzo y acompañé para esto, pero la verdad es que nos están matando. Fueron muy rápidos para seguir beneficiando a los sojeros y a la Pampa Húmeda. A nosotros nos tienen agarrados de la morsa por 400 o 500 millones, que si los tenemos que pagar destruyen el mercado, la inversión y nos van a dejar al borde del precipicio”.

Pero no son los únicos, otros sectores mendocinos como la metalmecánica no solo sufren los tarifazos, ven como, por ejemplo, los caños chinos los están dejando en los caños a ellos.

Desde los gobiernos alineados con el Nacional también aseguran que pasado el cimbronazo comenzará la recuperación de la bonanza. Algo que todos quisieran pero es difícil de creer con lógica política e histórica. Mientras, medios, Justicia y claques varias -aquí y allá- proveen el circo porque el pan está cada vez más lejos.

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