Para no caer fácilmente en la tentación de los editores de calificar de histórico cualquier acontecimiento más o menos importante, diremos que hemos vivido días fuertes en materia periodística y de análisis.
Para no caer fácilmente en la tentación de los editores de calificar de histórico cualquier acontecimiento más o menos importante, diremos que hemos vivido días fuertes en materia periodística y de análisis.
Será difícil encontrar otra semana en este año (a pesar de que recién empieza) que acumule tanto hecho trascendente a nivel nacional o provincial en pocos días.
Obama, 40 años del horror, la economía, los docentes, el futuro. Todo se agolpó en apenas tres o cuatro días. Pero nada se puede ver aislado, cada hecho se podría analizar desde su individualidad pero los tiempos exigen integralidad de análisis.
Los nuevos aires concentran la mayoría de los espacios de comunicación en un discurso casi único de reconocimientos y alabanzas. No hay críticas, apenas alguna tibia advertencia de la falta de alternativas o plan B, algo que debería tener cualquier gobierno.
La visita de Barack Obama fue quizás el éxtasis de esta nueva forma de comunicación, pocos espacios quedaron para un análisis más profundo, al que no se le puede restar trascendencia, pero si ubicarlo. El discurso de estamos generando confianza para tapar la nada de realidades concretas de la visita fue tomado como un logro.
Recorrer la Hoja informativa: Relación entre Estados Unidos y Argentina en la propia página de la Embajada estadounidense en Argentina es la mejor forma de comprobar el discurso único impuesto en los medios corporativos y la prueba que, de concreto, nada. Que lo más concreto sea que los ciudadanos norteamericanos dejan de pagar inmediatamente los 165 dólares de tasa de reciprocidad mientras Estados Unidos comienza a estudiar si podemos visitarlos sin necesidad de visa es una muestra de la verdadera equivalencia de la relación.
Nada de anuncios de desaparición de barreras para arancelarias múltiples que dificultan el comercio y que hubieran sido una magnífica noticia para varias economías regionales y solo tomamos este ítem para ejemplificar una visita que solo tuvo firmas de papers de buenas intenciones aunque queda por discutir si convenientes.
Parece quedar claro que el gobierno argentino ya decidió que Argentina regrese a un modelo agroexportador y en ese marco los acuerdos de libre comercio pregonados por ambos mandatarios deberían ser vistos con mucha cautela. Argentina qué vendería; granos, minerales, algún producto agropecuario más industrializado como nuestro vino y poco más. De allá para aquí lo industrializado. Otra vez la vieja historia parece desembarcar en nuestras pampas; nosotros mandamos el cuero y ellos los zapatos.
La diferencia de actitudes y de proyecto es fácilmente comprobable con el accionar del gobierno. La rapidez de los DNU para liberar a su antojo y voluntad a los agroexportadores, mineras, bancos, multinacionales, etcétera, contrasta con la increíble lentitud para redactar aunque más no sea el proyecto para eximir del pago del IVA de los alimentos a beneficiarios de la AUH o los jubilados. Llama la atención que en cien días de gobierno y casi un mes de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, ni los equipos técnicos del Ejecutivo ni un legislador hayan sido capaces de redactarlo y presentarlo. Otra vez tomamos un pequeño ejemplo para graficar cuánto distan de los hechos reales las palabras que se dicen.
Podríamos sumar a la lista la catarata de nuevos ñoquis y familiares que rápidamente encontraron lugar en las oficinas del Ejecutivo para reemplazar a la grasa militante o la llamativa propensión del Presidente a aceptar alojamientos en casas de multimillonarios extranjeros o viajes en helicópteros privados.
Despidos, inflación, Obama, decretos y cientos de etcéteras fueron el caldo donde se cocinó la notable movilización del 24 de marzo. Más de un medio concentrado y funcionarios del Gobierno se sorprendieron. Algo está latente y movilizado ante hechos concretos y es un acontecimiento del que se debe tomar nota.
Los desbalances son notables y se van transformando en un dato más de la realidad permanente.
Pasado el remanso pascual, Mendoza retomará su agenda, los docentes verán en su bono de sueldo la realidad del aumento, en la mayoría de los casos bien lejana al 32 % pregonado, y deberán comenzar las paritarias con el resto de los estatales.
El decreto y el no terminado conflicto educativo dejaron también su huella política para el interior de la coalición gobernante y para afuera re movilizó a la oposición. Al igual que el Gobierno Nacional, el de la Provincia comienza a tomar decisiones sobre la actualidad y el futuro y el tiempo de seguir hablando del pasado se agota y los desafíos se multiplican. Al fin y al cabo de gobernar se trata.
