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David Gilmour dejó en claro que una canción puede salvar al mundo

El domingo llegó a su fin la primera gira latina del genial guitarrista, y fue lo mejor que pasó –musicalmente hablando- en los últimos tiempos.
Por Walter Gazzo

Los gestos de la cara acompañan el ritmo. Sube la escala y su cara se cierra aún más, como esperando que llegue a la nota. Y el público, miles y miles de personas, saben que va a llegar y que será un placer. Así se muestra David Gilmour cada vez que tiene la guitarra en su mano y suelta acordes célebres, de esos que tienen más de 40 años como los de las canciones de Pink Floyd o los de su reciente último disco, Rattle that lock.

El hecho que uno de los mejores músicos de la historia del rock mundial haya estado por estas tierras es sumamente destacable, pero lo es más aún cuando uno analiza lo que vino a mostrar, y en cada set list contempló que esta era su primera vez -¿y única?- y optó hacer un repaso por su banda originaria, Pink Floyd, aquella que fue soundtrack de la vida de muchos de los mortales que habitan por acá.

Gilmour propuso un concierto fundamentalmente sonoro, dejando de lado las pantallas de video (usó sólo aquella legendaria de forma redonda que usó Pink Floyd en sus últimos conciertos) y la puesta de luces era para acompañar esos registros musicales que se adentraban de manera mágica en cada uno de los presentes.

"5 AM", "Rattle that lock", "A boat lies waiting", "In any tongue", "Faces of Stone" y la muy jazzística "The girl in the yellow dress", fueron las nuevas canciones se alternaron con himnos imperecederos de la historia de la música popular como “Money”, "Whish you were here", "Us and them", "High hopes", "Astronomy Domine" (que abrió un breve homenaje a la figura Syd Barret, fundador d de la banda inglesa), junto a "Shine on you crazy diamond".

"Fat old sun", “On an island”, “Today”, "Coming back to life", "Run like hell" (tremenda versión), "Time" y "Breathe" y memorable final con "Comfortably numb" fueron algunas de las canciones que pasaron a lo largo de las tres horas de concierto.

A esto, es necesario destacar que a Gilmour lo acompañó una aceitada banda en la que se destacan el productor estrella y ex guitarrista de Roxy Music, Phil Manzanera; y Guy Pratt, bajista que ocupó el lugar de Waters cuando decidió abandonar Pink Floyd.

También integran el grupo Jon Carin, otro colaborador de Pink Floyd, en teclados; Kevin Mcalea, en teclados; Steven Distanislao, en batería; el brasileño Joao Mello, en saxos; y Brian Chambers y Lucita Jules, en coros.

David Gilmour tocó en Sudamérica y Sitio Andino lo disfrutó en Chile. Uno de los sueños se cumplió y miles y miles estarán agradecidos de por vida de esta visita que marcará a muchos, dejando en claro que sólo una canción podrá salvar al mundo.

Walter Gazzo

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