El capitán de Harlequins no había pasado el último corte en la lista del entrenador Stuart Lancaster y estaba oficiando de comentarista para la televisión: fue llamado a último momento para reemplazar a Billy Vunipola, desafectado por una lesión sufrida el sábado en los ligamentos de una rodilla.
Mundial Rugby: Comentaba el Mundial y ahora lo jugará
Y Ben Morgan, el otro Nº 8, está en duda para el crucial partido del sábado frente a Australia.
Pero esa no es la única lesión que afecta a los seleccionados participantes del Mundial de Rugby.
Los galeses parecen estar malditos. En el último partido preparatorio para el Mundial (ante Italia) se quedaron sin dos titulares (Leigh Halfpenny y Rhys Webb), en el debut padecieron la baja de Cory Allen y en Twickenham perdieron a Hallam Amos y Scott Williams por el resto del certamen. Admeás, Liam Williams se ausentará por al menos un partido, a raíz de una conmoción cerebral.
El caso de Inglaterra vs. Gales es paradigmático, pero no único. Nueva Zelanda vs. Argentina y Sudáfrica vs. Samoa fueron otros grandes duelos de altísima intensidad que dejaron sus secuelas. En el primero, por ejemplo, los Pumas perdieron a dos jugadores para el siguiente partido, con Georgia: Guido Petti Pagadizábal y Leonardo Senatore.
Al menos ellos están en condiciones de saltar de nuevo a la cancha el domingo, frente a Tonga. En cambio, el capitán de los Springboks, Jean de Villiers, sufrió una fractura en la mandíbula y no podrá volver a jugar. Con eso, el experimentado centro se retiró del rugby internacional.
Ya el mismísimo segundo día de acción dejó sus secuelas. Francia e Italia vieron cómo dos de sus jugadores más desequilibrantes: el wing Yoann Huget y el centro Andrea Masi, dejaban la cancha en el infausto carrito médico, que se ha transformado en un convidado de piedra de este torneo. Otros jugadores que debieron hacer las valijas son el wing fijiano Waisea Nayacalevu, el apertura canadiense Liam Underwood y el capitán y segunda línea escocés Grant Gilchrist.
Mientras World Rugby pone extremo celo en mantener limpia la imagen del juego, en ocasiones deja pasar cuestiones más trascendentes.
Mariano Galarza se quedó fuera del Mundial, suspendido de oficio por una acción propia de un juego de contacto, que no dejó secuela alguna en el rival; en tanto, otros diez jugadores también tendrán que ver el Mundial en su casa.
Fuente: Nexogol