El cineasta argentino Pablo Agüero presentó hoy en la 63 edición del Festival Internacional de cine de San Sebastián junto a las cintas 21 nuits avec Pattie, de los hermanos Armand y Jean-Marie Larrieu, por Francia, Sparrow, de Rünnar Rünarsson, por Islandia, y Amama, de Asier Altuna, por el País Vasco.
En la nutrida rueda de prensa de "Eva no duerme", participaron su director, Pablo Agüero, y tres integrantes del acotado elenco, el español Imanol Arias, los argentinos Daniel Fanego y Sofía Brito, recordada por su participación en "Los salvajes", de Alejandro Fadel, así como los productores Mariela Besuievsky y el francés Jacques Bidou.
El filme, coproducción con España y Francia, toma la historia apenas muerta Eva Perón en 1952, y se divide en tres episodios, El embalsamador, El transportador y El dictador, encarnados por Imanol Arias, Denis Levant, y Daniel Fanego, dedicados a tres episodios claves en la historia del cuerpo, su parafinamiento, el robo y traslado de la CGT a un lugar apartado y finalmente el secuestro y muerte del ex dictador Pedro Eugenio Aramburu, primer acto de Montoneros.
Agüero explicó que hubo que armar una dinámica de rodaje especial para "una película grande en sus decisiones narrativas, estéticas y de casting, pero poco presupuesto a filmarse en 20 días", que decidió al director la construcción de todas las escenografías en un mismo lugar, trabajar infrecuentes planos secuencia muy largos.
"Una historia de 25 años concentrada en tres momentos fuertes, armados con planos muy intensos, filmados de a uno por día, algo que generó una tensión en el equipo: quería esa sensación del mago que se arremanga y dice 'nada por aquí, nada por allá' al hacer esos quince minutos de tiempo real" y habló del montaje sonoro, con el motor de un camión que se mezcla con el rugido de un tigre. y la voz de Evita "...que está en toda la película, como la de una Janis Joplin más trágica y social".
Imanol Arias explicó con detalle la historia del embalsamador aragonés Pedro Ara, y dijo que fue un placer que le hayan devuelto el cine rescatándolo "...de un mundo absurdo, como Gagarin en el espacio", en relación a que es figura central hace 14 años en la exitosa serie familiar de TVE "Cuéntame", y recordó cómo le afectaron esos cinco días de rodaje al punto de sufrir de vómitos y un pico de presión incluso frente a cámara, y a su vuelta a España una corta internación.
"Nuevamente aprendí a hacer personajes desde lo corporal, cosa de la que me había olvidado hace tiempo desde que me dedico a la eficacia televisiva que es mucho más simple", dijo el actor que considera a Buenos Aires una ciudad tan suya como su propio país y donde con 30 años menos fue coprotagonista de "Camila", a las órdenes de María Luisa Bemberg.
Arias confesó que hasta el día anterior al inicio del rodaje solo se había comunicado con Agüero vía Skype, y dijo apropósito de Evita que "... a mi entender es uno de esos personajes de la historia, que de una extracción popular, con un lenguaje muy simple, consigue desenmascarar la gran mentira en que vivimos hace siglos, es decir al poder, y hacerlo a tal extremo y hacerlo entender las clases menos cultas de que el poder no puede estar allí y por eso tienen que hacerla desaparecer de cualquier forma, incluso de la historia".
En el orden los filmes que también se vieron entre ayer y hoy en la competencia oficial figura "21 nuits avec Pattie, de los hermanos Arnaud y Jean-Marie Larrieu, frecuentes en varios festivales de cine pero limitada distribución, con la que dijeron intentaron "indagar en el inconciente", al contar la historia de una mujer que regresa a su casa natal en la campiña tras la muerte de su madre.
El lugar, muy bonito por cierto, está cuidado por una amiga de la difunta y donde, además de intentar entender tanto a una como a otra, la recién llegada será sorprendida por la desaparición del cuerpo y la casual llegada de un supuesto escritor veterano, que dice haber mantenido una fogosa relación con la dama en cuestión y ahora se muestra algo neurótico-necrófilo.
El relato trata de ser divertido, al menos lo intenta con cierta picardía en dichos referidos a sexo, el fantasma de la difunta aparece bailando en una mesa porque como buena comedia francesa se come y varias veces, o nadando en una piscina, y hay una mínima intriga policial, que en medio de un excesivo parloteo justificativo, no consigue convencer ni de talento, ni de originalidad.
Otro de los filmes proyectados fue "Sparrows", del islandés Rünnar Rünarsson que tiene como eje a un joven todavía adolescente de Reikiavik que, por una decisión de su madre divorciada en vísperas de embarcarse en un nuevo matrimonio, debe partir a su casa natal en los fiordos, a vivir con su padre, alcohólico y su abuela, dejando así su participación como barítono en un coro.
Es muy creíble la mirada que Rünarsson hace de estos "gorriones" al que refiere el título, de ese tan particular mundo que el protagonista vive en la ciudad y las antípodas de ese otro donde trabajará en un una pescadería industrial, en el que como sus congéneres, tiene pocas posibilidades de pasarla bien o evadirse de otra forma que no sea en un fogón, acariciando una foca bebé, soñando con una chica, descubrir el sexo de manera poco ideal, o echando mano a drogas.
Finalmente también se vió "Amama", del guipuzcoense Asier Altuna autor de la comedia "Aupa Etxebeste!", que también estuvo aquí en Donostia hace una década, y como aquella en euskera, con una historia familiar en el País Vasco rural, donde se vive otro tipo de conflicto generacional, en este caso el de los hijos jóvenes que se resisten a un futuro allí en medio de la cultura del caserío.
Si bien en lo narrativo es correcto pero no más, Altuna acierta al describir con precisión a un coro de personajes, como la joven narradora, sus hermanos, el padre inflexible, la madre comprensiva, la abuela sumida en el silencio y en la observación, con algunos destellos mágicos, de costumbres que incluyen la decisión paterna acerca de quién tomará las riendas cuando este se jubile.