La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, afirmó este miércoles que aprovechar la existencia de una crisis en el país para derrocar al gobierno de turno y acceder al poder es "una versión moderna de golpe" de Estado.
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Rousseff: "Usar crisis para llegar a poder es versión moderna de golpe"
"Brasil tiene solidez institucional. De todos los países que pasaron por dificultades, no se vio a ninguno proponiendo la ruptura democrática como forma de salida de la crisis. Ese método, que es querer utilizar la crisis como un mecanismo para llegar al poder, es una versión moderna de golpe", dijo la mandataria a una radio del interior de Sao Paulo.
Sus dichos, reproducidos por el blog oficial de la Presidencia, tienen como paño de fondo el surgimiento de movimientos que defienden su destitución, la cual es apoyada por el 66 por ciento de la población, según reveló en agosto un sondeo de opinión.
Además de varias iniciativas populares en ese sentido, legisladores opositores lanzaron la semana pasada el Movimiento Parlamentario Pro Impeachment, que basa sus argumentos en un pedido de destitución de Rousseff presentado por el jurista Hélio Bicudo, fundador del gobernante Partido de los Trabajadores (PT).
El jurista de 93 años, quien entre otros cargos fue vicepresidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, acusa a la mandataria de haber incurrido el delito de Responsabilidad Fiscal al haber maquillado las cuentas públicas de 2014 y afirma que ella estaba al tanto de los desvíos de fondos en la estatal Petrobras.
Ante esas acciones contrarias a su permanencia en el Rousseff dijo que quienes adhieren a ese tipo de recursos alientan el "cuanto peor, mejor".
"Todas (esas personas) esperan una oportunidad para poder pescar en aguas turbias", afirmó.
"Infelizmente, hay personas que no se conforman con que Brasil sea una democracia sólida, cuyo fundamento mayor es la legitimidad dada por el voto popular", agregó.
A la crisis política por la que atraviesa la presidenta, que según la misma encuesta es apoyada por solo el ocho por ciento de la población, se suma una severa crisis económica que llevó a que la agencia de calificación de riesgo Standard & Poor's le quitara a Brasil la semana pasada el grado de inversión.
Al respecto, la mandataria dijo estar "trabajando intensamente" con el fin de que Brasil "vuelva a crecer".
"Estamos trabajando intensamente para que nuestra economía se vuelva cada vez más sólida, para aumentar la confianza de los agentes económicos en relación a las inversiones, para permitir que Brasil vuelva a crecer. (...) Brasil es una economía grande y diversificada. Somos la séptima mayor economía del mundo", subrayó.
Fuente: DPA