Mendoza fue epicentro de un nuevo hecho de violencia en el fútbol argentino. El partido entre Godoy Cruz y Racing, por la fecha 22 del campeonato de Primera División, no terminó ya que algunas personas en la tribuna decidieron suspender el duelo a los 25' de PT.
El saldo de los destrozos en el Malvinas
El conflicto comenzó antes del encuentro. En la noche del sábado, hubo un banderazo enfrente del hotel donde concentró el Tomba; y antes de que comenzara el match se enfrentaron "hinchas" con los efectivos de seguridad.
La zona del Parque lindante al estadio, quemada. Foto: Cristian Lozano.
El saldo de los incidentes en el Malvinas tuvo varias aristas. Por un lado, la suspensión del partido: el árbitro Germán Delfino debe enviar hoy el informe al Tribunal de Disciplina de AFA para que éste tome una decisión y posteriormente el club mendocino haga su descargo.
Por otro, el estadio fue dañado. Según informó Carlos Marini, director de Infraestructura Deportiva, fue sólo un baño de los 22 que se encuentran en el Malvinas que fue dañado, con la rotura de algunos de los migitorios que se encontraban adentro. Además, se sacaron algunas piedras de la mampostería ubicada fuera de las instalaciones, que también se usaron como proyectiles.
En total, los demorados fueron 30: 28 aprehendidos y 2 detenidos. El subsecretario de Seguridad, Antonio Carrizo, contó a SITIO ANDINO que hubo cinco policías heridos, uno de ellos con un golpe en la cabeza, junto con un caballo que terminó lastimado; más los micros que transportaban las hinchadas que fueron dañados.
Las autoridades del club, junto con el ministerio de Seguridad, serán los que tendrán que ver a partir de ahora cómo se intenta solucionar un problema que, por falta de voluntad, ideas o decisión, parece estar arraigado en el fútbol argentino.